CRUCERO A CERDEÑA
Por la mañana llega MªEugenia y Ramón, con el
coche de Richar vamos hacer las compras de comida, marchando poco después
Merche y Richar para Bilbao.
Con Roberto, que continúa de crucero, pasamos el día
estibando y preparando todo para marchar al día siguiente. Salimos a dormir
fondeados fuera del puerto animados por la serena noche, buscando la tranquilidad
que una noche de sábado es imposible conseguir en el bullicioso puerto de
Aiguadolç.
A las 7 de la mañana con día espléndido salimos
rumbo E, mar llana y una ligera brisa del norte insuficiente para solo navegar
a vela. A medida que avanza el día la ventolina va rolando al E y después
al SE con F3, lo que nos permite navegar el velamen unas 12h, nos hemos cruzado
con un par de veleros que hacen la ruta de las Baleares a Francia. Al atardecer
pesca de un buen atún de 10kgs, tras la pérdida de
otros dos, con lo que la despensa ya la tenemos cumplida.
La mar sigue en muy buenas condiciones, aunque con la
puesta de sol el viento ha caído y se hace necesario el empuje del motor.
La navegación nocturna es tranquila, nos turnamos
Roberto, Ramón y Yo cada dos horas de guardia, el nuevo día es calcado al
anterior, sí bien el viento se ha puesto del E
de menor intensidad, hoy únicamente el avistamiento de dos cargueros rompen
la monotonía de la navegación.
A última hora de la tarde en vista que el viento se mantiene
decidimos variar el rumbo al SE, hacia Alghero y así poder navegar a vela,
sin el incómodo ruido del motor.
Nuevamente noche tranquila, con el mismo ritmo
de guardias, ha caído el viento y continúa el buen tiempo, toda la noche
a motor. Con la amanecida estamos a la vista de la costa sarda y el cabo
de Caccia en la proa, donde nos dirigimos. Nada más doblar la impresionante
mole del cabo, se abre la bahía de Portoconte, cerca de lo que parece un
veraniego hotel, en una resguardada cala, fondeamos para darnos un baño y
desayunar, son las 8 de la mañana.
Unas horas después levamos el ancla para dirigirnos al
puerto de Alghero, amarramos junto a la antigua muralla en la zona de transeúntes.
Con un paseo por la turística y antigua ciudad catalana, constatamos la bien
merecida fama de puerto de recalada para los llegados del W, siendo incluso
el amarre mas barato que en la costa mediterránea española, unos 30€.
Después de hacer la compra en el bien abastecido mercado público, salimos hacia el norte doblando el cabo de Caccia, tenemos un buen viento del S de F3-4 que nos hace progresar rápidamente, hacemos pruebas de navegación con el spi asimétrico, del cual ya sabemos algo más, aunque sin sacarle el rendimiento óptimo.
Como la mar
es buena, a pesar de la marejadilla, decido entrar en el golfo de Asinara
a través del paso de Fornelli, entre la isla de Asinara y Cerdeña, las sondas
son de escasamente
Pasamos sin ningún problema y nos dirigimos a Instintino un par de millas al S del paso. En este lugar se está construyendo un protegido puerto deportivo, un poco alejado del pueblo y que de momento no tiene ningún tipo de servicio pero tampoco nos han cobrado nada, así que nos parece estupendo. Un paseo hasta el coqueto pueblecito turístico, en las que dos profundas lenguas de mar, uno a cada lado del pueblo, ya tiene un abarrotado club náutico.
Día 17 Jueves
De mañana salimos rumbo al añorado estrecho de
Bonifacio, por suerte el viento es de NW de F3 por lo que navegamos espléndidamente a vela y aumenta
a F4 a medida que nos acercamos a las bocas, decidimos recalar en la misma
entrada del estrecho, a sotavento del cabo Di Testa en la bahía de S. Reparata,
un bonito sitio de aguas transparentes y con espacio más que suficiente para
la media docena de veleros que nos encontramos, el viento sigue soplando
con intensidad de F4, desembarcamos en el dinghi y pasamos una noche tranquila
en el fondeadero.
Después de un buen desayuno, con el viento en F3
salimos costeando para entrar
Sin parar volvemos a salir para continuar visitando Porto
Liscia y seguido Porto Puddu donde fondeamos a pasar la noche, estos dos
enclaves son un paraíso para los deportes de vela ligera, ambos están plagados
de winsurfers ya que un constante viento y la superficie ausente de olas,
invita a largas planeadas por las recoletas bahías.
Día
19 Sábado
Continuamos el crucero de reconocimiento de la
costa Esmeralda, como las distancias no son largas, decidimos que para recalar
en la capital vamos a bordear la isla de Maddalena y Caprera dejándolas por
estribor, con un recorrido de unas
Al norte de Maddalena entramos a reconocer una hermosa
bahía rodeada abruptas rocas graníticas, mas adelante, entre las dos islas
hay un ancho espacio que poco a poco se va reduciendo hasta quedar un paso
con un puente, el de
En todo este trayecto nos sentimos acosados por un enjambre
de lanchas motoras de todo tipo, desde grandes yates a minúsculas Zodiacs que van y vienen de un lado para otro.
De cuando en cuando observamos algunas caletas pero se
encuentran repletas de embarcaciones, en su mayoría motoras, ahora caemos
en la cuenta que estamos a sábado y en la hora punta, cuando todo el mundo
por estas latitudes, se ha echado a la mar.
El viento que nos ha acompañado al principio, a sotavento
de las islas, se ha esfumado para volver a aparecer al sur de Caprera, nada
mas doblar el pequeño islote de Isla Rossa. Disfrutamos navegando por este
marco incomparable, al amparo del sinnúmero de islas, isletas y pequeños
islotes. Gozo a la caña del Bahía, remontando el viento dando bordos y compitiendo
de soslayo con veleros que hacen nuestro mismo rumbo, para finalmente entrar
en el puerto de Maddalena.
Con presteza los marineros nos dan amarre al pie mismo
de las concurridas calles. Aquí pasaremos dos días, a pesar de que el buen
servicio se cobra más, 50 € por noche, pero intuimos que merece la pena.
Como era de esperar, la afluencia de visitantes
en fin de semana se han sumado en gran medida a los vacacionales, con lo
que la maraña de gente es importante pero no agobiante, en cualquier negocio
de hostelería no tenemos ningún problema para degustar una fresca cerveza
a la sombra del tórrido sol mediterráneo.
A media mañana decidimos dejar el amarre para refrescarnos
en las transparentes aguas de alguna cala cercana, en principio, elegimos
cala Francese distante solo
A media tarde regreso a puerto con la brisa, siempre
navegando a vela, paseo por la ciudad y las no menos sempiternas compras.
Abandonamos el puerto por “la puerta de atrás” esto es por el paso entre Maddalena y la isla de San Stefano, según la carta escasos tres metros de calado y aquí no hay arena, está bien señalizado pero a pesar de ello hacemos avante a no más de 3 nudos, viendo el fondo como si fuera el de un acuario.
Media milla adelante en aguas más profundas, dejamos
por estribor las boyas que delimitan una base naval, donde vemos con aprensión,
un transporte de tropas norteamericano, bien protegido por defensas flotantes,
dejamos a estribor reglamentariamente las marcas, no vaya a ser que nos tomen
por...
Nuevamente rumbo sur a bordear la isla de Caprera nuevamente,
dejándola ahora por babor y arrumbar al Passo delle
Bisce, el viento ha dado un giro de 180º y lo tenemos de proa, hacemos bordos
para superar el paso aunque con el tráfico tan intenso esto parece la gran
vía a hora punta, una vez doblado el Cabo di Ferro, rumbo sur nuevamente
para entrar en Porto Cervo,
El lugar hace honor a la fama que tiene, grandes barcos
amarrados en los pantalanes próximos a la boca de este recoleto puerto natural.
Buscamos un hueco en el abigarrado fondeadero de la zona libre, con precaución,
pues nos han advertido de un par de arrecifes próximos a la superficie, finalmente
echamos el ancla en un buen lugar, muy cerca de un par de pantalanes dispuestos
para acoger los dinghis de los grandes yates.
Hemos preguntado los precios de amarre para un
Día
22 martes
Como este lugar no es el adecuado a nuestro status,
abandonamos el puerto, con la convicción de que todavía existen rincones
en los que a la mayoría de los mortales se nos prohibe la entrada, no físicamente,
pero con la socorrida artimaña de la inaccesibilidad económica, se convierte
en el freno natural que todo el mundo conoce.
Continuamos hacia el S dejando por estribor el espacio
protegido de los islotes Nibani, evitamos el paso interior Della Galere por
que es más estrecho que el de Bisce y el tráfico sigue siendo muy intenso.
Navegamos rumbo S cerca de la costa, hasta Cala Volpe,
cuando doblamos la punta de Capriccioli, a
Continuamos más al S con intención de localizar una cala
poco bulliciosa y protegida del viento, que sigue
soplando del E con F3.
Exploramos el golfo de Cugnana y elegimos una caleta
junto a Porto Rotondo, en este lugar nos sorprende encontrar un maxi-velero
español de ultramodernas líneas.
Al regreso del crucero, de vuelta a Bilbao me entero
de un maxi recién construido en aluminio por un astillero tarraconense, su
nombre el SYL, rápidamente reconozco su esbelta silueta de titanio, siendo
su primer crucero largo, como el del Bahía.
Este punto en el que nos encontramos, decidimos a la
vista de las fechas, sea el punto más lejano del crucero, mañana comenzaremos
el retorno.
Esta noche ha vuelto a rolar
el viento al NW, salimos dirección norte, un descuartelar
nos permite avanzar rápido con brisa de F2-3, por babor vemos la espectacular
cala Volpe, con algunas menos unidades y la que
Roberto apoda cala Ricachone, por estribor el pequeño archipiélago de la
isla Soffi, el nuevo role del viento no obliga a dar bordos por lo que nos
mantenemos a vela hasta que este cae por debajo de
F2.
Nuevamente bordeamos la isla de
Caprera, ahora por babor y arrumbamos al grupo de islas formado por
El paraje es de una belleza desolada,
solo roca granítica por doquier, incluso el fondo donde ha caído el ancla
a
Poco hemos durado en el lugar, una lancha con cuidadores
del parque, nos hacen saber que todo el archipiélago de
Con la mar lisa y el piloto automático comemos en marcha,
como si estuviésemos fondeados, las corsas islas Lavezzi van quedando por
estribor a un par de millas, estamos atravesando las bocas de Bonifacio de
SE a NW en un día totalmente anómalo, el anemómetro marca un viento real,
de tres nudos.
Bordeamos el cabo Pertusato,
la punta más sureña le la isla de Córcega, aquí el panorama geológico ha
cambiado radical, de las formaciones graníticas características de la isla
italiana, pasamos en poco más de
En las últimas dos millas para la arribada, divisamos
el característico contorno, de la fortificada villa de Bonifacio, colgando
sobre el acantilado, alzada sobre una singular lengua de roca, como desgajada
de tierra firme, lo que a su vez ha originado un profundo puerto natural,
digno de ser uno de los bastiones mejor defendidos en la antigüedad.
Ahora los nautas del siglo XXI arribamos al puerto como
si tal cosa, ya no son necesarias las secretísimas señales de identificación
como barco amigo, eso sí, la dificultad estriba en lograr amarre dentro del
estrecho y atiborrado puerto deportivo, todos deseamos la comodidad del pantalán
y el agrado de saltar a tierra tranquilamente.
Tras unos intentos de búsqueda, tenemos la fortuna de
observar los preparativos para la marcha de un velero, esperamos como lobo
a su presa, acechando que nadie ose disputar tan preciado tesoro.
Rápidamente, una vez finalizada la rutinaria tarea de
amarinar el barco, saltamos al asedio de visitar las callejas de la abigarrada
población, repletas con las más variopintas tiendas para turistas.
Hemos decidido permanecer dos días, el lugar bien se lo merece, aunque no seamos partidarios de la masificación, además el precio del puerto nos sorprende por su baratura 18€, ni en el más cutre de los puertos españoles.
Día
25 viernes
El crucero de placer por las islas del este, toca
a su fin, como la meteorología es favorable, decidimos hacernos a la mar
con las primeras sombras de la noche, para arribar a Mahón de mañana, últimos
aprovisionamientos y a las 22h soltamos amarras.
Acostumbrados nuestros ojos a la luminosidad del puerto,
nos internamos en la negrura de la noche como en boca de lobo. Fuera de reguardo,
nos espera una incómoda marejada del W, si bien el viento viene del WSW,
justo donde vamos y se mantiene en F3, lleva dos días soplando, lo que ha
producido este movido oleaje. No tenemos más remedio que echar mano del motor,
si no queremos enfrascarnos en una farragosa singladura de bordos, hasta
dejar atrás la influencia de las Bocas de Bonifacio, cincuenta millas más
al w.
A medida que nos alejamos la mar y el viento van
cediendo. Con los albores del nuevo día, tras la vuelta a las guardias de
rigor, tenemos por babor el cabo Scorno, la abrupta punta norte de la isla
de Asinara, que una vez dejado atrás la próxima tierra en divisar será Menorca.
Variamos el rumbo un poco más al SW, pero la brisa apenas
modifica su trayectoria, continuamos a motor. El día pasa monótono, bajo
los rayos del Sol justiciero, por cortos periodos el viento rola más al S,
lo que nos permite a ratos parar la máquina y ahorrar unos litros de combustible
del tanque principal, para intentar evitar el trasiego de bidones, la noche
sin luna nos presenta una vez más el espectáculo universal en miríadas de
estrellas.
Día
27 Domingo
Aunque sigue la suave brisa, ahora por más tiempo
establecida del sur, ha sido inevitable rellenar combustible. La isla menorquina
la sentimos cada vez más próxima, el GPS va descontando invariablemente las
millas que faltan para la arribada.
Un acontecimiento, que no me es nuevo, viene a romper
la uniformidad de la mañana, una paloma exhausta viene a posarse en el Bahía,
allí dormida a pie de mástil nos acompañará las últimas tres horas, hasta
el mismo puerto de Mahón.
Con las
proximidades de la isla, los vientos térmicos nos regalan una bonita navegación
a vela, a la vista ya le la uniforme orografía isleña.
Amarramos nuevamente en nuestra artificial y conocido
pantalán-isla Clementina, ahora más abarrotada de barcos que cuando llegamos
en nuestro anterior crucero, hace poco mas de 15 días, permaneceremos aquí
solamente un día para afrontar otra navegación de altura.
Nuestra próxima derrota se encamina hacia el sur
peninsular. Avituallamiento matinal, la meteorología nos anuncia una próxima
tramontana de F7 para última hora de la tarde, en principio ideal para nuestro
propósito de navegar hacia el SW, calculamos la salida para arribar a Cartagena
por la mañana, sin demorarnos demasiado para tener ganado más sur cuando
arrecie el viento, ponemos la hora de partida a medio día.
Para aprovechar los últimos baños de las vacaciones,
propongo ir a fondear a la cala Binibeca y de allí hacer la salida, dicho
y hecho, abandonamos Mahón con una brisa del norte, al llegar a la cala buscamos
el muerto que localizamos la vez anterior, pero ya ha sido recuperado y ocupado,
así que largamos el ancla en uno de espacios de arena que se aprecian desde
la superficie .
Tal como habíamos previsto abandonamos la isla a medio
día con la brisa sin aumentar todavía, para abandonarnos al alejarnos de
la costa, de momento no hay trazas de la anunciada tramontana, el cielo sigue
limpio, como desde hace semanas.
Con la espectacular puesta de sol tras las montañas de
Mallorca, comienza subiendo muy poco a poco el viento, preparamos el velamen
para evitarnos sorpresas nocturnas, tomamos un rizo a la mayor y atangonamos
el foque a orejas de burro. Para evitar rodeos trazamos el rumbo a través
del Freu de Cabrera.
Con la noche ya cerrada tenemos por estribor Porto Colom,
navegamos a buen ritmo con el viento que se mantiene en F4 casi en popa cerrada,
las luces de otros barcos de confunden con las poblaciones costeras. El faro
de Punta Salinas aparece cuando estamos ya en sus
proximidades casi a la media noche.
A partir de internarnos en el Freu, prestamos más atención si cabe a las luces y boyas de delimitación del parque de Cabrera, nos ayudamos con el radar para localizar la marca Este que sigue sin aparecer, ni luz amarilla parpadeante, ni eco en la pantalla, el GPS nos indica que debe de estar muy próxima, pero no aparece, llegamos a la conclusión que ha desaparecido del lugar, todas las demás señales están muy claras, tanto a la vista como en el radar.
Seguimos ganando Sur a buena velocidad, con el viento
ya establecido en F4, y la mar, de marejadilla aumentando a marejada.
Toda la
noche hemos mantenido un promedio cercano a los 8 nudos de velocidad, aunque
rayando ya el día la intensidad del viento ha descendido un poco.
Ya tenemos, a media mañana, Formentera a la vista, la
meseta de
Se mantiene la marejada a pesar de que el viento, nudo
a nudo con el paso de las horas, va decreciendo, el sol una vez más está
próximo a desaparecer en el horizonte.
La noche ha sido un poco movida
a causa del intenso tráfico marítimo de la zona, ha sido necesario corregir
un par de veces el rumbo para evitar complicaciones de proximidades, a pesar
de continuar navegando a vela. Con la amanecida ya puede distinguirse la
costa peninsular murciana, poco a poco,
Las postreras millas para arribar a Cartagena, navegamos
paralelos a la escarpada costa de la comarca minera de
La dársena cartagenera brinda un refugio natural bien
aprovechado desde tiempos inmemoriales, pedimos amarre por VHF y solícitos
nos facilitan un pantalán en el moderno Club Náutico.
Cambio de tripulante, marcha Ramón y embarca Iñaki.
Por nuestra
parte Mª Eugenia y Yo, tomamos billetes para desembarcarnos en Almería, de
regreso al norte, por vía férrea.
La próxima etapa nos llevará
hasta el parque natural de cabo Gata, son unas
Con las primeras sombras de la noche, el faro de
A pesar de la ausencia brisa y la mar como un plato, al fondeadero llegaba una pequeña ola de fondo que ha sido bastante incómoda para conciliar el sueño.
Entramos
en el reducido puerto de San José para buscar un amarre, harto difícil en
esta época del año, pero la suerte una vez más nos ha acompañado al abandonar
un barco el mejor amarre del puerto, media hora de espera y estamos listos
abarloados a un pequeño muelle.
El sol
de justicia que azota los parajes yermos del Parque Natural de Cabo Gata,
nos obliga a buscar rápidamente cobijo a la sombra de una terraza y contratar
una excursión de buceo para la tarde y así mitigar un poco la canícula vespertina.
Nuevamente de mañana, soltamos amarras para la
que va a ser la última etapa de lo que llamamos el crucero a Cerdeña.
Navegamos a vela, muy cerca de la costa, admirando el
volcánico y desolado paisaje de Gata. Probamos a dejarnos arrastrar por el
Bahía, que navega a 4 nudos. Con gafas y tubo de buceo vemos desfilar el
fondo en estas limpias aguas, solo que la monotonía de este se limita a una
planicie de arena en la que un par de rayas y algún que otro pez despistado
es todo lo que de vida se observa.
Fondeamos en la playa del Corralete,
en el lado W de la misma punta de Gata, un buen lugar para protegerse del
viento de levante que origina el efecto Venturi del prominente cabo. A primeras
horas de la tarde el fondeadero se hace incómodo con los 25 nudos que se
han originado, levantamos el fondeo y viento en popa hacia Almería, donde
entramos un par de horas después.
Ducha en el náutico, muy barato por cierto 16 €, y paseo
para conocer un poco la parte vieja de la ciudad, prácticamente tomada por
los emigrantes magrebis.
Muy de
madrugada, Mª Eugenia y Yo tomamos el tren de vuelta a Bilbao, dejando a
Roberto al mando del Bahía las Islas, que junto a Iñaki iniciarán el traslado
hacia el norte peninsular, pero esa es otra historia.
Almería, Agosto de 2003