MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C9908E.FEE53600" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Windows® Internet Explorer®. ------=_NextPart_01C9908E.FEE53600 Content-Location: file:///C:/C45AA2E1/hist_breta.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
=
Cuaderno de
Bitácora
Día 12=
de
Julio de 2004, lunes
=
Una vez acabada la regata vuelta a Asturias, en el día de aye=
r,
los cuatro que finalmente vamos a hacer el viaje a Bretaña,
Joaquín, Fermín, Iñaki y Angel, amarinamos el barco, A=
itor
se ha dado de baja definitivamente, metiendo todos los pertrechos para el
crucero que habíamos dejado en tierra, así mismo hacemos las
compras de comida y llenamos el tanque del barco a tope en previsión=
de
ausencia del viento. Tenemos muy buen ambiente ante la perspectiva de una
travesía de altura con
La previsión meteorológica es excelente, si bien no parece que Eolo vaya a ayudar= nos mucho. Hacemos un cálculo de seis nudos y medio para la traves&iacut= e;a, con lo que para llegar de mañana, soltaremos amarras a primeras hora= s de la tarde.
Salimos del puerto gijon&eac= ute;s a las 15h, luce el sol y una brisa del NNE de fuerza 2, contraria al rumbo = de nuestro destino. Mantenemos la navegación a motor y la mar est&aacut= e; formada en marejada un tanto extraña, por que los días precedentes apenas ha soplado el viento.
=

Distribuyo las guardias en d= os equipos, por un lado Joaquín, Fermín y por el otro Iña= ki y Yo, mantenemos la derrota al 25º. Al caer la tarde a treinta millas ya= de la costa, Fermín nombrado pescador oficial del Bahía, se apre= sta con los aparejos para llenar la despensa de bonitos. Con la puesta del sol = la decepción de todos es manifiesta, el pescado nos han dado plant&oacu= te;n y hemos de conformarnos con unos espaguetis por cena, eso si, no nos daremos por vencidos fácilmente.
Día 13 martes
Establecemos de comenz= ar la guardia nocturna a las 23 horas, con turnos de 4 horas, la primera realizada por Joaquín y Fermín, a las 3 tomamos el relevo, sin ninguna incidencia que reseñar, solo que la mar ha bajado a marejadilla y el run, run del motor es la tónica general. El firmamento resplandece de estrellas en esta noche fresca y sin Luna.
En seguida me percato que ll=
evamos
el motor a un régimen por encima del rendimiento económico, s=
eis
horas de navegación y hemos consumido un cuarto de la capacidad del
depósito (la gran carencia de mi magnífico barco), si no sale
viento, nos veremos muy justos con el gasoil, a pesar de que llevamos
Tampoco en esta guardia hay = nada que reseñar, el Cantábrico parece vacío. Con el relevo= de las 7 de la mañana, largamos el curricán y como llamados al p= lato la primera picada en la caña no se hace esperar, en pocos minutos un hermoso bonito de 5 kilos pasa a la despensa, no se hace derogar el segundo= , un poco menor, pero pronto hace compañía al primero. Opinamos que sin hielo a bordo es suficiente pescado para darnos un artazo durante dos días, así que retiramos el aparejo, no es cuestión de pescar y que se estropeen inútilmente.
A las 11h, en posición
45º
En una navegació= ;n placentera como la que estamos realizando, cualquier cosa que rompa la monotonía de la vida a bordo es seguido por los cuatro. La primera e= s un pajarillo que nos sobrevuela con claros síntomas de intentar posarse= a bordo, no sería algo anormal verlo revolotear, si no estuviés= emos a más de cien millas de la costa más cercana, finalmente desaparece, creemos que en dirección a un mercante que divisamos en = el horizonte, pocos minutos después una gran manada de delfines nos amenizan con su presencia y evoluciones.
Por la tarde, atravesamos la= ruta del Finisterre francés con los puertos del Cantábrico orienta= l, Santander, Bilbao, Pasajes, etc. Hemos de extremar la vigilancia, pues hemos contabilizado hasta cuatro mercantes, el último, nos ha pasado por la proa a poco más de media milla.
El día con nubes y cl= aros es espléndido, seguimos a casi seis nudos y la mar está casi llana, el piloto automático es nuestro quinto tripulante que nos sustituye al timón. Nos dedicamos a charlar, comentar situaciones de= la pasada regata, en la que Iñaki y Joaquín no han participado y comentarios generales que los cuatro amigos tenemos en común.
Con la caída de la ta= rde una manada de calderones, nos despierta de la siesta vespertina, a casi toda la tripulación, m= enos al vigía
Pronto se aguarda, expectant= es, la próxima cena, esta, va a consistir en las dos ijadas de los bonitos.= Los primeros aromas que salen del horno, van preparando las papilas de nuestras= bocas, los comentarios a bordo son de lo más elocuentes, una vez que damos buena cuenta del sabroso manjar marino, bien regado con dos buenos caldos de Rioja.
Día 14 Miércoles
Las guardias nocturnas, las = mismas que la noche pasada, hoy las estrellas están ocultas y la oscuridad = es casi total. El viento nos ha abandonado y es preciso de nuevo el empuje de = la mecánica durante la primera guardia, aunque ahora mas tranquilos, ya= que se han hecho unas buenas millas a vela.
Durante la noche, cabe reseñar, la incidencia de un mercante a rumbo de colisión. Con buen criterio el turno de guardia me ha avisado de la incidencia y durante = unos minutos ha sido preciso mantenernos expectantes para maniobrar si fuera preciso, finalmente ha caído él por nuestra popa a menos de m= edia milla, seguimos nuevamente navegando a vela, el viento ha subido de intensi= dad a dieciocho nudos, tomamos un rizo a la mayor para no tener sobresaltos nocturnos y navegar tranquilos.
A primeras horas de la mañana divisamos por estribor la isla de Belle-Isle, el viento se mantiene del W, el cielo sigue cubierto y navegamos a buena velocidad.
La isla de Groix aparece por= la proa, justo donde habíamos apuntado a la salida de Gijón, bordeamos las boyas cardinales que protegen unos bajos por su Este y enfila= mos las boyas que delimitan la entrada al canal de Lorient.
Arriamos velas nada mas p= asar la fortaleza de Fort Luis y arribamos al pequeño puerto a la vera del fuerte.
Formalizamos la entrada y co= n la salida del Sol entre las nubes nos proponemos un paseo por las antiguas murallas y el tranquilo pueble de Fort-Luis. Una merienda le los tradiciona= les “moules & frites” para abrir boca a las ruedas de bonito que nos esperan para la cena.
Día 15 Jueves
A las 10,30h después = de unas compras y el pago del atraque (21€), ponemos rumbo, dejando atrás el canal de salida, a la isla de Belle-Isle.
Viento del SW de fuerza
Cuatro horas más tarde arriamos el spi en la misma bocana del puerto capitalino de la isla, dando = por ganada la particular “regata” con los cuatro veleros que conflu= imos en demanda de amarre y en previsión de que las boyas de cortes&iacut= e;a se encuentren bastante saturadas, no ha sido así, por que hemos teni= do espacio suficiente, a tenor de la cantidad de barcos que han llegado a lo l= argo de la tarde y que los efectivos guarda muelles han ido amarrando abarloando= en grupos de cuatro. Como nos han situado en la fila junto al muelle, comentam= os que nos encontramos en una ratonera, de la que va a ser muy difícil = de salir, si no lo hacen los de la primera fila.
Estamos de vacaciones no vam= os a “estresarnos” en lo que haremos al día siguiente, bastan= te tenemos con pensar en desembarcar y tomarnos una buena cervezota en el paseo del muelle.
Dicho y hecho, preparamos la Zodiac para cruzar =
el
puerto y evitarnos el rodeo del muelle, aunque ha sido un fiasco por que el
motorcillo se ha averiado y no nos queda más remedio que caminar un
kilómetro cada vez que vayamos al centro.
Día 16 Viernes
Amanece con una niebla muy c= errada y brisa del NW, hacemos las compras matinales de productos diarios, sin muc= ha prisa, pues con la niebla no vemos mucha intención de movimiento en = los demás barcos.
A las 11 de la mañana, comenzamos a movernos inquietos por cubierta, con signos inequívocos= de que no vamos a quedarnos con los brazos cruzados, atrapados en el amarre co= mo conejos. En el barco que justo tenemos a proa se han percatado de nuestras intenciones e inician la maniobra de partida, inmediatamente soltamos amarr= as y detrás nuestro tres o cuatro barcos más.
Con el radar funcionando nos adentramos en la niebla, más cerrada si cabe a medida que nos alejam= os de la costa, es increíble la cantidad de embarcaciones que aparecen = en la pantalla por todos los lados, a pesar de la electrónica extremamo= s la vigilancia visual, que no va mas allá de tres esloras.
Joaquín a la ca&ntild= e;a, Fermín de vigía en la proa con la bocina de niebla en ristre e Iñaki y Yo en la mesa de navegación, atentos a la derrota y el control de las embarcaciones que aparecen en el radar, hemos de maniobrar a varios barcos y nos llama la atención que con los dos que nos hemos = cruzado a escasos veinte metros, ninguno llevaba radar.
Nuestro objetivo es la isla = de Houat (isla de los conejos en Bretón), para acceder hemos de cruzar = el paso de Beniguet, de no más cien metros de anchura. Con posiciones de GPS y situadas en el radar sus marcas, enfilamos el estrecho por el lado de babor para no comprometer a otro barco que también toma el paso, no vemos nada, pero sabemos que estamos rodeados de bajos y extremamos las precauciones reduciendo la velocidad a 4 nudos.
Alas 13 horas arribamos al p= uerto de San Tildas, cuando comienza poco a poco a levantar la niebla, a estas ho= ras el abrigo se encuentra saturado, son pocos los barcos que se han aventurado= en la niebla, nuestra intención no es quedarnos en el puerto, sino fond= ear al otro lado de la isla, tomamos rumbo por el Nordeste para bordear los isl= ote y acercarnos a la bella playa de Goured que se encuentra protegida de prácticamente todas las mares.
La niebla se levanta
rápidamente cuando vamos acercándonos al fondeadero, muy conc=
urrido
por más de 100 barcos, pero la amplitud de la rada da cabida a basta=
ntes
más. Soltamos el ancla a
Para comer preparo un marmit= ako con la última pieza de bonito que conservamos en hielo y que según agradecidos comensales está exquisito.
Por la tarde, con el d&iacut= e;a ya espléndido, preparamos el desembarco a golpe de remo, echamos de men= os el motorcito, por que recorrer los cuatrocientos metros con brisa en contra= nos ha llevado unos buenos quince minutos.
El paseo ha merecido la p= ena, e incluso hemos descubierto las ruinas de un importante castillo, del que no teníamos noticias y nuestros pasos nos han llevado hasta el extremo = de la playa donde se ubica el camping libre.
Vuelta al barco, ahora con v= iento de popa, un baño en las frías aguas y tertulia a bordo coment= ando las excelencias de los lugares que por ahora vamos visitando.
Día 17 Sábado
Amanece un día
espléndido, aunque pronto, un frente nuboso oculta el sol trayendo un
viento del W de fuerza 3-4, ideal para la travesía que tenemos previ=
sta
hasta
En este punto, hemos quedado= por la tarde con Lali, la mujer de Fermín, Mª Eugenia y Amaya, que vienen desde Bilbao en el coche de esta última.
Después de un buen de= sayuno levantamos el ancla, izamos velas y ponemos rumbo a la isla de Hoedic, dist= ante unas cuatro millas, dando un rodeo a los bajos que separan las dos islas, en poco más de media hora nos acercamos al puertecillo, saturado de bar= cos, en el que a primera vista no cabe un alfiler, media vuelta y ponemos rumbo = ENE, izamos spi y galopamos a casi ocho nudos en la marejadilla que levantan los quince de viento.
Una hora más tarde, trasluchamos y ponemos rumbo al faro de Le Four, (con el mismo nombre que su homónimo y más famoso, situado al norte de Ouassant) en la llegada a sus aledaños arriamos el spi, no deseo tener sorpresas con= la nueva trasluchada en las proximidades de la plataforma marina, nos aproxima= mos al máximo para tomar unas buenas fotografías, cuando con rapi= dez suben los dígitos en la sonda, cambiamos de rumbo inmediatamente ant= e la inminencia de los bajos fondos.
Minutos más tarde, me= hago mentalmente una reprimenda por no haber tomado posiciones precisas de GPS e= n el acercamiento, habiendo corrido un riesgo innecesario, cuando navegáb= amos a siete nudos de velocidad.
El viento se mantiene en los
mismos quince nudos, a la vista ya de
Arriamos velas, en la misma bocana = del puerto, en una maniobra rápida y precisa, para evitar la incó= moda y corta marejada levantada por el viento que traemos desde bastantes millas atrás, posteriormente amarramos en el vacío pantalán de visitantes a las 13h.
Desde la planchada del muell= e de pescadores, oímos música y nos viene un sugestivo aroma de sardinas asadas, intuimos una celebración a la que no queremos falta= r, arranchamos el barco y salimos prestos a inspeccionar que se cuece en el tumulto festero.
Como habíamos pensado aquí se celebra algo relacionado con las sardinas, en grandes parril= las se asan para dar de comer a una buena cantidad de gente, sin más tardanza, nos ponemos a la cola con los tiques previamente adquiridos, ocup= amos un lugar en una de las grandes mesas corridas y cuando recogemos los platos= con la media docena de sardinas asadas para cada uno, creo que en la cara de ca= da uno se refleja una mueca de estupefacción, si no fuese que traemos hambre de haber navegado toda la mañana, era como para haber mandado directamente los platos a la basura, que manera de estropear unos peces tan exquisitos, más que churrascadas no las han dado carbonizadas y no s= olo a nosotros, todos los demás platos están igual, comentamos qu= e si en Castro o cualquier otro lugar típico de sardinas, nos dan una cosa así, era como para tirárselas a la cara. Pero bueno, con un p= ar de botellas de vino blanco, que este si estaba bueno, se mitiga el desastre culinario y nos damos por medianamente satisfechos, aunque iremos al Bahía a tomar el postre a base de quesos.
Como tenemos la despensa un = tanto vacía, aprovechamos la espera a que lleguen las chicas, yendo a un supermercado donde reponernos de todo lo indispensable, en especial “moules” y ostras a los que somos adictos una parte de la tripulación.
Finalmente a las 19,30h lleg= an las muchachas con ansias de disfrutar de unas relajadas vacaciones de sol y navegación tranquila, lo segundo casi con toda seguridad se lo podem= os ofrecer, pero de lo primero… con la iglesia hemos topado, estamos en Bretaña y ya se sabe… la meteorología tiene nombre femenino, eso si, las risas y el buen humor no han de faltar a bordo, de to= das formas las previsiones son bastante halagüeñas a partir de mañana.
Como queremos que nuestras c= hicas se sientan como unas reinas, para cenar tengo preparado un cordero al horno, que poco a poco se irá haciendo, mientras hacemos tiempo dando una vultecilla por el pueblo.
De regreso con ganas de hinc= arle el diente al bicho, ¡sorpresa!, el butano se ha acabado nada má= ;s irnos y el corderito está a medio hacer, por unanimidad acordamos dejarlo para mañana e improvisar rápidamente una cena, en un momento solucionado el error.
Día 18 Domingo
Para disgusto de las chicas, amanece el día de lo más lluvioso, aunque las tranquilizo, asegurando de que aquí las previsiones son de fiar.
A pesar de ello los trajes d= e agua salen de las bolsa y nos disponemos a soltar amarras a las 11h con intencio= nes de recalar en Port Crouesty.
Dejamos el puerto, en el que= ha quedado el coche de Amaya, con una brisa de fuerza 2 del NW y con claros síntomas de una próxima mejoría en el horizonte, todavía nos alcanza un ligero chaparrón, al que aguanto sin ponerme el traje de agua, convencido de que no va a llover más, como así ha sido.
Poco a poco los trajes van desapareciendo de cubierta y en menos de una hora el sol hace acto de prese= ncia, como la mejoría es consistente, se decide trastocar los planes de recalada y ponemos nuevamente rumbo a la isla de Houat.
A las 13,30h arribamos al pu= erto de San Tildas, que sigue concurrido, por lo que tomamos una de las boyas del antepuerto para por fin, dar buena cuenta del cordero, que tan buenos aromas despide desde las entrañas del barco.
En esta recalada estrenamos = el bichero prende-boyas, regalo del ausente Aitor, y la verdad que es una goza= da tomar la anilla con el cabo de amarre sin hacer malabarismos desde la proa.=
Un buen aperitivo de mejillo= nes al vapor y una docena de ostras nos da el entrante para hacer los honores al a= sado, eso sí regado con un buen reserva de Cerro Añón, que A= maya nos ha traído para reponer la menguada bodega del barco y para que guardemos en la memoria la añorada ausencia de su novio Renato, que = es quien nos ha suministrado el excelente vino, al que ya Iñaki ha bautizado como “Cerro-cañón” por que le vamos a d= ar cuartelillo rápidamente.
Con las primeras horas de la
tarde, los navegantes de fin de semana, comienzan a zarpar a sus respectivos
puertos, dejándonos huecos libres en las boyas de la dársena
portuaria. Con el sopor aún del buen yantar, insto a dejar el fondeo=
y
amarrarnos a una boya próxima al muelle, para poder desembarcar con =
En las alturas luce el= sol y el calor sin ser excesivo nos motiva a una parada para refrescarnos en la terraza del bar portuario. Con los rayos solares un poco más mitigad= os, hacemos una visita al pueblo y la playa donde estuvimos fondeados anteriorm= ente lo que nos ocupa unas horas de agradable tranquilidad.

Iñaki se ha ido= solo hasta la punta del extremo NW, para ver de cerca el paso de Beniguet, todos= los islotes que lo rodean por los que pasamos a ciegas, guiados por la electrónica. A su regreso nos cuenta que el paseo y la vista son espectaculares, quedando todos de hacer mañana una excursión antes de zarpar.
Día 19 Lunes
Dicho y hecho, Joaquí= n, Amaya, Lali, Fermín y otra vez Iñaki, parten al extremo de la isla, Mª Eugenia y Yo aprovechando la ausencia de la tripulación nos dedicamos a dar un retoque de limpieza a lugares que normalmente pasan = por alto.
A la hora prevista, todos a =
bordo
a soltar amarras, rumbo al nuevo destino,
Adelantamos a varios barcos = que sin prisas aprovechan la escasa ventolina, parece que únicamente se afanan en mantener las velas minimamente hinchadas.
Arribamos al concurrido puer= to a las 12,30h, amarramos en uno de los pantalanes para visitantes, un paseito = por los alrededores y a comer que el día de momento no ha dado má= s de si.
Las formalidades de
capitanía, rápidas como en todos los puertos que hasta ahora
hemos visitado (30€ con las duchas incluidas), por la tarde hay
división de opiniones a la hora de ir de compras así que cada
cual por libre.
De regreso cada uno con sus
cosillas, se comenta de hacer una excursión por la mañana a l=
os
alineamientos de mehires en el pueblo de Carnac, cercano a
Día 20 Miércoles
Sin muchas prisas, “toilette”, desayuno y algunas compras para la despensa, a las 10,30 salida de la excursión en tren chu-chu a visitar los menhires = de Carnac, MªEugenia y Yo preferimos el relajo del Bahía y mientras tanto preparar la comida a los excursionistas, que no ha de restar mucho ti= empo para la partida con la bajamar, si queremos entrar en Morbian en la primera hora de la pleamar, distante seis millas.
Con poco retraso en la hora
prevista, salimos de
La tarde es espléndid= a y la expectación de la tripulación es formidable, tanto les he hab= lado del lugar, que hasta pienso, si no se habrán decepcionado un poco. <= /p>
Por sus comentarios, queda c= laro que no ha sido así y definen que el lugar bien ha merecido el haber venido hasta aquí.
Una hora desde el comienzo d= e la pleamar para la zona, nos encontramos a una milla en el interior del paso de Port Navalo, junto a la baliza del Gran Mouton, justo donde las corrientes = en los periodos de máximos coeficientes de mareas, señalan entre ocho y nueve nudos. En esta época de coeficiente bastante pobre y en= la primera hora de marea, solo tenemos unos míseros dos nuditos a favor= y que para nada hace pensar en las corrientadas y remolinos que por estos lug= ares se forman.
Subimos nuevamente a toda ve= la por entre las arboladas islas, de innumerables calas y fondeaderos, a todos se = nos hace extraño la infinidad de barcos que encontramos amarrados a boya= s en cada rincón y en los lugares más insospechados, calculamos en varios miles, de todo tipo de artefactos flotantes los que se encuentren en= el enorme paraje lacustre.
Alcanzamos una hora despu&ea= cute;s la zona más interior, al norte del golfo, donde un estrecho canal nos llevaría hasta la ciudad de Vannes, pero hemos decidido no aventurarnos por el estrecho ca= nal, aunque con calado suficiente, nos llama la atención la ausencia de barcos del porte del Bahía.
En su lugar, continuaremos la
excursión haciendo un rodeo a la isla De Lern En zonas ya, de muy ba=
jos
números en sonda, aunque no nos preocupamos en absoluto por que esta=
mos
al comienzo de la pleamar. Seguimos la navegación a vela, pero recog=
emos
el foque por que vamos muy rápidos y la sonda marca
Poco después, con la =
mayor
portando, veo la corredera marcando cero y anuncio, ¡Muchachos hemos
varado!, no me lo puedo creer, pues el profundímetro marca

Arriamos la mayor, dam= os motor e intentamos salir inclinando el barco para no quedarnos allí clavados como pardillos a la espera de la subida de la marea, nada, de mome= nto los intentos infructuosos, las bromas y las risas no paran, más cuan= do vemos a unos cien metros otro velero atrapado, ya se sabe, mal de muchos consuelo de tontos.
Finalmente se me ocurre apli= car la técnica de los coches en la nieve, mover las ruedas a un lado y otro para salir de un atolladero, así que con el motor a pleno rendimient= o, caña a un lado y otro, en menos de cinco minutos ya estamos en aguas libres.
Seguimos, ahora con má= ;s cautela, e incluso tomamos posiciones de GPS para asegurarnos de no salir d= el estrecho canal y hacer otra cantada.
Sigo dándole vueltas = a como ha sido posible la varada por el error de la sonda y llego a la conclusión de que como el fondo es limo, posiblemente, las ondas del instrumento atraviesan el fango hasta alcanzar fondo más compacto y = de ahí el error.
Una buena anécdota pa= ra bromear con la profesionalidad de la tripulación, acabamos la circunnavegación de la isla, enclavada en un paraje de ensueñ= o, y volvemos a la zona norte donde buscamos una boya libre a donde amarrar y que tenga suficiente calado.
Una vez ya instalados, compr= obamos con un escandallo manual, la distancia del fondo a la superficie para verif= icar la calibración del aparato electrónico. Efectivamente marca bien, lo que me confirma lo anteriormente apuntado en cuanto al lodo blando.
Seguimos haciendo cál= culos con la marea para no llevarnos una sorpresa y prever la hora del comienzo d= e la bajamar donde nos encontramos, en Port Navalo ha sido a las 19h45m y en este lugar a las 22h15m, ¡Dos horas y media mas tarde! Y solo estamos a se= is millas de distancia.
Una frugal merienda-cena y u=
nas
fotos con el bonito atardecer de fondo, no da para mucho más el
día. Si hubiéramos tenido el motorcillo de
Al anochecer unos nubarrones= en la lejanía presagian tormenta después del día soleado que hemos tenido.

Día 21 Jueves
Por la noche ha llovido un p= oco, como habíamos previsto, la tranquilidad del lugar es única, s= olo el rumor del agua sobre el casco con las corrientes, es la nota sonora.
Salimos a las diez de la mañana cuando la marea ascendente es mínima, dos horas después de la pleamar en Port Navalo, el viento es casi nulo, por lo= que bajamos a motor, con la corriente más rápida a medida que nos aproximamos a la salida de Morbian.
En la desembocadura el GPS n= os marca 9,8 nudos, ósea, el caudal nos lleva a cuatro nudos.
Abandonamos el espectacular = paraje del golfo de Morbian y hacemos una parada en el cercano puerto de Crouesty, donde repostar de combustible, mirar el parte meteorológico y hacer algunas compras de comida.
Era impensable escapar al co= ntrol de la aduana francesa y aquí nos han pillado, hemos tenido que sacar papeles, una revisión no muy exhaustiva y los polis que andan bastan= te despistados con la documentación española, incluso les hemos tenido que informar de las diferentes categorías de navegació= n.
Salimos de Crouesty con el papelito de que ya hemos sido inspeccionados con rumbo al puerto de Haligen, con viento de F3 cayendo a 2 del SE, el día soleado con algunas nubecillas en las alturas, una navegación fenomenal para recorrer las diez millas que separan ambos puertos.
La tarde la pasamos un poco =
por
libre, las chicas se van a la playa, Fermín se da una vuelta a su ai=
re,
Iñaki prefiere la tranquilidad del barco, Joaquín y yo hacemos
una excursión hacia el sur de la península de Quiberon, llega=
ndo
a las proximidades del faro de
Nada más llegar y con= tando nuestro periplo, todos desean visitar Port María, así que vue= lta al puertecillo otra vez, entre paseo y paseo la cena se ha retrasado hasta = la madrugada, eso si, feliz como un niño por que la tripulación = me ha regalado una hermosa reproducción del Pen Duik.
Día 22 Jueves
El supermercado est&aa= cute; a un km del puerto y la bodega está bajo mínimos, puede falta= r el pan, pero comer sin vino puede ser motivo de motín abordo, así que al super y no se hable más.
Salimos de Haligen a las 11h= , la navegación es de unas pocas millas de nuevo rumbo hacia Belle-Isle.<= /p>
La calma del viento es to=
tal a
este lado de la península de Quiberón, no izamos ni tan siqui=
era
la vela mayor, ponemos proa a l faro de
Aquí no hay fangos y = el fondo es de dura roca granítica. Maniobramos para no entorpecer a un= os veleros que están compitiendo en un rally-regata, que como nosotros = han salido de Haligen.
=

Al otro lado sopla brisa del= NNE, izamos mayor y poco después role al NE con subida del viento a ocho nudos, desenrollamos el génova y nos alegra la vida poder navegar a = vela una vez más.
Hacemos rumbo al norte de la isla, queremos ver bien de cerca el faro de Les Poulains, muy bien representado en todo tipo de posters y postales durante una fuerte tormenta, ahora no es el caso, la mar esta bella y el viento de F2-3 nos hace navegar deprisa.
=
La restinga del cabo está bi= en señalizada por boyas cardinales, pero nos evitamos el rodeo pasando = por medio de unos arrecifes a flor de agua, los tenemos bien situados en las ca= rtas y hay espacio suficiente, la vista es espectacular y bien merece la pena la visita del cabo.
A una milla se encuentra la =
cala
de Ster-vraz también espectacular por lo agrestes de sus acantilados,
hemos decidido quedarnos a comer allí mismo, entramos con
precaución, al fondo se encuentran cuatro veleros fondeados, el siti=
o es
bueno, fondo de arena largamos el hierro en
=

Sin hacer sobremesa salimos para Le Palais, no es cuestión de llegar muy tarde y encontrarnos con el fondeadero saturado, como ocurrió el otro día, al atardecer.<= /p>
Doblamos nuevamente el cabo,= ahora pasamos por dentro de los bajos más próximos a la restinga, b= uen trabajo de navegación el de Iñaki, que con la carta electrónica y el GPS me va dirigiendo la derrota entre las peñ= ;as.
A sotavento de
=

Nos sorprende los pocos barcos en el fondeadero, a estas horas el otro día ya estaba al 80% y ahora no llega ni a la mitad, amarramos en situación similar a la vez anterior, cerca de la escala para poder desembarcar con comodidad, utilizan= do el dingui de trasbordador. Un paseo por el bonito pueblo y con las primeras sombras de la noche cena abordo.
Día 23 Viernes
Hoy día en puerto, to= ca excursión turística por la isla.
=
=

Para ello hemos alquilado cu= atro motos y allá vamos los siete, en fila india, rumbo a Sauzón c= omo primera parada, unas fotos al pequeño puerto, ahora desde tierra, un paseo y carretera hasta la parte norte de la isla, donde se levanta el faro= de Le Poulains.

Los vehículos motorizados se= dejan un kilómetro antes, todo el islote del faro es parque protegido e incluso los accesos están vallados para no pisar el hábitat vegetal. Nos asomamos a los cantiles, junto a los que pasamos el día= de ayer y si desde el barco nos pareció majestuoso, desde aquí la vista es impresionante.
Volvemos nuestros pasos y po= r el Oeste de la isla tomamos la carretera transversal que recorre la isla de No= rte a Sur. Atravesamos una campiña repleta de fincas cultivadas, en su mayoría de cereales, bien cuidadas y jalonadas de caseríos ha= bitados.
Siguiente parada
Siguiendo el manual del turi= sta isleño, parada obligada en las Agujas de Coton, paisaje de recortados acantilados marinos, que el famoso pintor impresionista Claud Monet reflejó en varios lienzos como “Les Aguilles de Coton”.<= /p>
=

El sitio, la hora y el día = esplendido es buen momento para preparar el pic-nic que hemos traído, elegimos = un buen lugar en la hierba de cara al mar y damos buena cuenta del ágap= e, con mini siesta incluida.

Regresamos un par de kilómetros para visitar el gran faro de Goulphar, cuya luminaria se eleva a cincuenta metros del suelo y la peculiaridad de que se encuentra a más de tres millas de la costa. Preguntamos el motivo de la lejanía y el motivo no es otro que cuando se construyó, no hallaron terreno firme hasta ese lugar.&nb= sp;
=
Subimos por la imponente tor= re circular de 213 escalones y desde la balconada bajo la linterna, a la que s= olo se accede con visita guiada por la mañana, se domina una vista de la mayor parte de la isla, hoy una ligera bruma no permite la visión más allá de cinco o seis millas.
Siguiente parada, ya al sur = de la isla, Loc María una pequeña población desde la que se accede a Port María una pequeña cala de poco fondo, empleada = por los antiguos pescadores de la zona.
En el extremo Sureste de Belle-Isle está señalizado por el faro del Gato, una linterna roja en lo alto de una casa-faro de acceso privado.
Continuando por la carretera= que bordea los acantilados de nueva hacia Le Palais, llegamos a la playa de Gra= nd Sables, la mayor de la isla con casi un kilómetro de larga. De vuelt= a a la capital isleña y una vez formalizada la devolución de los caballos mecánicos, nos dispersamos cada uno a su aire para juntarnos dos horas después en la terraza del puerto y tomarnos todos juntos u= nas sabrosas cervezas bretonas, viendo como los últimos turistas de diario abando= nan el puerto en el ferry.
Hacemos tiempo para sentarno= s ante una buena cena de restaurante en uno de los más típicos de Le Palais y de paso despedir a Iñaki que mañana nos abandona, ju= sto cuando iniciaremos el regreso a nuestras tierras.
Día 24 Sábado
La noche fue un poco más larga de lo prevista por el buen ambiente en el pub de restauran= te, jazz en vivo, una atmósfera al más puro estilo de New Orleáns.
A las diez largamos amarras =
del
fondeo, sin problemas para salir, ponemos rumbo a
Poco a poco el viento rola c= omo preveíamos y aumenta un poco haciendo rumbo al destino.
El ambiente en la tripulación es muy relajado, sobre todo Amayita que no levanta cabeza tras los gin-tonics de anoche y que también está pensando en desembarcarse con Iñaki, Renato tira muy fuerte desde Bilbao… =
=
&nb=
sp; 
La navegación placent=
era
invita a sestear y el Sol calienta sin demasía, procuramos no demora=
r la
llegada a

Amarramos donde el guarda= muelles nos ha indicado y en no mucho tiempo damos buena cuenta del bogavante con arroces, los dos están deseando ya marchar por que tienen unas cuant= as horas de coche.
Las despedidas tristes como siempre, aunque es un hasta luego.
Los demás paseo por el pueblo, visita al super para reavituallarnos y las tiendas de souvenirs ya = no quedan muchos días y hay que hacerse con los últimos regalos y recuerdos.
Día 25 Domingo
Nos levantamos con tranquili= dad, aunque como casi todos los días el patrón ha ido a por el pan fresco y si se tercia pastelillos. No tenemos prisa en salir, pues esperamo= s al viento NE que se hace el remolón.
Fermín comenta, con m= ucha razón, durante el desayuno, que se hecha en falta al resto de tripulación, la vocecilla cantarina de Amaya, siempre dispuesta a reír las bromas y el tono grave de los acertados comentarios de Iñaki, verdaderamente habíamos congeniado muy bien los siete y verdaderamente parece que nos hemos quedado cojos, no hay la alegría= de otros días.
Soltamos amarras a las 11h, =
la
singladura prevista es llegar a la isla de Yeu, distante
Dos millas después he= mos de arriar de nuevo y superar a motor la baliza cardinal Oeste que delimita la restinga de la punta, una vez superados los bajos fondos arriba spi otra ve= z, pero si el viento nos viene en la buena dirección, una vez nos aleja= mos de tierra, la brisa se queda en nada, con valores en la corredera de unos escasos tres nudos. Como comenta Fermín ideales para pescar una buena lubina, en ello se pone, pero no hay nada que hacer y a esta marcha nos van= a dar las uvas, así que motor en marcha, piloto automático y a disfrutar del espléndido sol, las chicas no han tardado en apropiarse con sus toallas de la cubierta de proa, como bien dice Fermín: Mar l= lana y mucho stress para el body.
Unos entrantes que nos prepara Joaquín a medio día, dan paso a unas lentejas de puch= ero, que aquí en medio del mar se nos antojan exquisitas.
Tras otro tímido inte= nto de pesca y mucho relax, arribamos a las cinco de la tarde a Port Jonville, cap= ital de Yeu.
Después de arranchar y hacer la entrada oficial, paseo por las tiendas de souvenirs, mucho patear y poco caminar, menos mal que Jonville no da mucho de si y pronto nos apetece darnos una ducha que seguir trotando.
Día 26 Lunes
Tomamos la mañana con más calma de la habitual, se nota que ya estamos inmersos en el regr= eso y la alegría no es la misma. Visita a la tienda de efectos náuticos para reponer el pez-cebo perdido ayer y buscar una carta de= la entrada en Arcachon.
Soltamos amarras a las 11h <= st1:metricconverter ProductID=3D"30’" w:st=3D"on">30’, ¡semáforo rojo! hemos de esperar la salida de un barco comerci= al, esto ya no es lo que era, media docena de barcos esperando en fila má= ;s o menos ordenada, luz verde, máquina avante y abandonamos el puerto en procesión.
Izamos rápidamente ve=
las
para recibir la brisa del NNW de F2, nos desmarcamos de la boya cardinal sur
por el norte, sonda de tres metros, no hay problema todo libre, rumbo SSW, =
Navegamos con un viento real= de quince nudos, con una buena velocidad por encima de los siete nudos, navega= mos concentrados en el rumbo por que llevamos el viento de popa redonda y hay q= ue evitar cualquier trasluchada involuntaria.
En las inmediaciones de Les = Sables el viento arrecia a los 20 nudos, mantenemos la empopada a la vista ya de la primera de las cardinales sur que tomamos por babor, orzamos un poco hacia = la segunda de las cardinales sur, que marca la antesala al puerto, con el vien= to por la aleta de babor, con el rumbo más seguro a pesar de haber subi= do un poco más el viento aparente, disponemos, con tiempo suficiente, a cada cual su función para arriar el spi asimétrico sin que se líe el calcetín, poco antes de alcanzar la boya.
Este último bordo se = nos antoja espectacular, con el spi portando en toda su potencia impulsando las diez toneladas del Bahía a casi nueve nudos.
Todos listos para la orden de arriada, la boya que se acerca con rapidez, ¡Abajo spi!, con precisión se larga escota, se arría el calcetín y se va filando braza poco a poco y por último la driza de larga teniendo el= spi perfectamente recogido en cubierta en menos de quince segundos, ¡mani= obra perfecta!.
Ahora ya sin agobios recogem= os el tangón preparamos la driza de la mayor y arriamos esta sin contratiempos. Entrando por la ría al mítico puerto de Olonna= con la satisfacción de haber hecho una navegación espléndi= da.
=
Amarramos al pantal&aa= cute;n de visitantes y con prontitud, como en todos los puertos, tramitamos la estancia de una noche donde nos dan el amarre definitivo, a él nos dirigimos, vemos el hueco asignado, sin barco en el que apoyarnos y con vei= nte nudos soplando de través, a pesar de todo, decido hacer la maniobra atracando de popa, entro con decisión, pero enseguida veo que la proa abate con demasiada rapidez, cruzándonos, aborto la maniobra saliend= o a toda máquina para evitar plancharnos con los barcos ya atracados y librando por milímetros un estropicio serio, momentos de gran tensión.
Analizo con más calma= la situación y me percato de que al viento hay que sumarle tambié= ;n una corriente en la misma dirección de por lo menos dos nudos y que = sale del bassin contiguo a la marina, ahora comprendo el anormal abatimiento registrado.
Iniciamos por segunda vez la maniobra, esta vez de proa y con los tripulantes de los barcos vecinos preparados, de esta manera sin sorpresas y sin problemas en pocos segundos estamos atracados.
Un pequeño aná= lisis de la situación a posteriori, es suficiente para ir añadiendo notas en la experiencia del navegante y aprender la lección de que n= o se puede dejar nada al azar, estudiando bien todos los parámetros, hast= a en las situaciones más favorables.
Más tarde, tomamos el pequeño vaporeto que nos lleva de la marina a la parte vieja de la ciudad, por cuyas peatonales calles nos mezclamos con el abundante turismo = de a pie.
Día 27 Martes
En el día de hoy volv= emos a las largas singladuras, la propuesta es recalar en Arcachon, cuya entrada n= adie conocemos y es un buen momento para desmitificar la complicada entrada entre bajos de arena que jalonan el acceso.
Calculamos distancia y bajam=
ar
para arribar en la hora más adecuada y esta se debe de producir a me=
dia
mañana, por lo tanto, como la distancia son unas
La mañana la dedicamo= s al avituallamiento en un hipermercado cercano al puerto y una visita a las bien abastecidas tiendas náuticas de cuyos precios también nos han parecido un poco excesivos.
Por último damos un p=
aseo a
lo largo del muelle, que discurre paralelo al canal de salida, desde donde
miles de personas, cada cuatro años, despiden a los osados navegante=
s de
ambos sexos, en la partida de la más dura regata en solitario alrede=
dor
del mundo, como es
Salimos nosotros por ese mis= mo canal, sin loor de multitudes, con unas modestas ciento veinte millas por la proa.
Una vez fuera de la bah&iacu= te;a izamos velas, el viento suave del NNW como ayer, aunque de F2, para evitar = el estrés de la navegación en popa redonda, no aparejamos el spi= y atangonamos el génova a orejas de burro, conectamos el piloto automático y a disfrutar de la esplendida tarde. Permanecemos atento= s a la puesta de sol por el clásico comentario de ver el rayo verde, per= o ya anuncio de que las condiciones han de ser muy particulares con un cielo inusitadamente limpio y hoy no es el caso.
Por la popa desde hace unas = millas arrastramos un aparejo con cebo para bonitos, con la sana intención = de regalarnos una suculenta cena, pero como casi siempre ha quedado en fiasco.=
Preparo la cena a base= de patés y arroz a la cazuela sin mucha gloria culinaria y nos pertrech= amos para la navegación nocturna, que a pesar de la buena temperatura diu= rna, a primeras horas de la madrugada refresca bastante.
Hoy no dispongo una es= pecial secuencia de guardias, nos turnaremos Joaquín, Fermín y yo si= n un orden preestablecido, mientras que las chicas se acomodan en sus camarotes respectivos, Mª Eugenia en proa y Lali en popa.
Día 28 Miércoles
Navegamos paralelos a la = costa a unas quince millas de la isla de Olerón, a la vista del principal fa= ro de la isla y más tarde el de Coubre, que señala la entrada a = la ría del Garona, nos acompañan con sus destellos para recordar= nos de que no estamos demasiados alejados de&n= bsp; tierra.
Permanecemos en todo momento= dos en bañera, aunque uno se puede permitir unas buenas cabezadas, no se puede descuidar la guardia por la cantidad de pesqueros que faenan por la z= ona.
Amanece al través del= faro de Hourtin, llevamos muchas millas en un rumbo convergente con la costa, ah= ora nos hallamos a unas cinco millas y se ve la línea arenosa de la ribe= ra, todavía nos quedan veinticinco para la boya de recalada, situada a u= na milla de la entrada a la gran dársena de Arcachón y a cuya situación hemos fijado el rumbo.
No hemos conseguido una carta actualizada de los arenales, solo disponemos de la carta electrónica, pero estamos seguros de que como es de hace cuatro años no se corresponderá con la realidad, por lo tanto nos fiaremos del balizaje con que se halle ind= icado el pasaje hacia el interior.
La aproximación a la = boya ha sido perfecta, situada exactamente donde se indica en el mapa del ordena= dor, no así las dos boyas roja y verde de entrada al canal, que las sitúa un cuarto de milla más al norte de la realidad, vemos la buena señalización por grandes boyas, solo es cuestión= de ir dejando las verdes por estribor y las rojas por babor, a la vez voy situ= ando puntos de GPS de cuando en cuando y vemos que hace cuatro años estaríamos varados en bancos de arena.
La entrada es espectac=
ular,
por estribor la famosa duna de Pilá con una altura de
Cantidad de embarcaciones de= todo tipo por doquier en el Gran Bassin, navegamos seis millas desde la bocana p= ara alcanzar la marina, siento una decepción al recuerdo que tenía cuando la visité por tierra hace muchos años, primero por lo = mal organizada que la encontramos, el pantalán de visitantes repleto de pequeñas embarcaciones que nos imposibilitan el atraque, no existen apenas atraques para barcos grandes y no vemos ni un hueco libre para detenernos unas horas, nuestra intención es dar una vuelta, comer y hacernos de nuevo a la mar, por tanto hemos de abarloarnos a un barco de madera al que le est&aacu= te;n haciendo una reconstrucción más que una reparación.
Desembarcamos para dar= una vuelta por el pueblo y comernos unas ostras, pero el casco urbano se encuen= tra un poco alejado y es preciso tomar un autobús, yo prefiero volver al Bahía, no me gusta mucho donde ha quedado amarrado y estaré m= ucho más tranquilo a bordo, mientras ellos dan una vuelta por el centro.<= /p>
Sin tardar mucho están los tripulantes de vuelta, no les ha gustado demasiado lo que = han visto, eso si, no han olvidado de traer unas ostras para comer a bordo, que acompañamos a la comida que les he preparado.
Largamos amarras para = llenar el tanque de gasoil y abandonamos este puerto al que no auguramos mucha glo= ria en futuras navegaciones por estas aguas, particularmente me ha decepcionado bastante.
No es así, la salida = espectacular que realizamos por el canal, para recordar largamente, viento de trav&eacut= e;s de quince nudos, corriente de= algo más de cuatro nudos y puntas en la corredera del GPS de ¡hasta once nudos!, es curioso ver como otros veleros que navegan a buena velocidad remontando la corriente avanzan muy despacio.
En media hora, a las 4,30, alcanzamos las boyas de salida del canal y ponemos rumbo SW, el viento sin = la perturbación costera está establecido del W y se mantiene en = los quince nudos. Navegamos a buena marcha a un descuartelar.
A últimas horas de la= tarde tomamos un rizo por que el viento ha aumentado un poco y no es cuesti&oacut= e;n de forzar la navegación, habíamos previsto una navegaci&oacut= e;n tranquila para intentar pescar de madrugada, pero con este viento nos plant= amos en la costa vasca en un plis-plas, de todas formas hemos largado un aparejo pero a ocho nudos que vamos, tendrían que ser bonitos de carreras los que piquen.
La cena de despedida hemos de hacerla con productos fríos, la marejada que ya se ha levantado por = el viento y la escora no permiten utilizar la cocina con tranquilidad.
Las guardias esta noche las haremos Joaquín y yo, hoy le damos libre a Fermín, a pesar de= que el cielo está cubierto la navegación no es incómoda, la marejada se ha estabilizado y el viento también, seguimos navegando = muy rápido.
Día 29 Jueves <=
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A las dos de la mañana entre cabezada y cabezada, Joaquín me anuncia un barco por la proa, = nos mantenemos alerta pero no acabamos de definirlo, opinamos se sigue nuestra misma dirección, menos de una hora después los primeros deste= llos de Matxitxako en la proa también, la luz que nos tiene mosca, al fin= al no es otra cosa que las instalaciones de la plataforma Gaviota, situada en = lo alto del cabo.
A medida que nos acercamos a tierra el viento va rolando poco a poco al NW lo que nos permite ir variand= o el rumbo hacia cabo Villano, seguimos navegando por encima de los siete nudos aunque navegamos en ceñida y la mar ha bajado a casi marejadilla.
Son las 6h ya estamos al
través de Matxitxako, la plataforma Gaviota se ve a unas