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YA ESTAMOS POR CANARIAS
Jueves
20 de Agosto
No
demasiado temprano, ambos barcos nos preparamos para abandonar Cádiz, el
Spunffer hacia el norte peninsular y nosotros una corta travesía hasta
Chipiona.
Nos
despedimos de nuestros nuevos amigos y poco después de ellos abandonamos puerto
América, previo pago del segundo día de estancia, 33 euros por pertenecer a la
red de puertos de la Junta de Andalucía.
Nada
más salir a la bahía gaditana izamos velas, hay poco viento, pero no tenemos
ninguna prisa por llegar a Chipiona.
El
Spunffer ya lo vemos muy alejado, rumbo a Faro, porque la meteo, habíamos
previsto, no les iba a ser muy favorable
y nosotros navegamos en la brisita terral a no más de tres nudos. Aprovechamos
para largar un aparejo por la popa en el primer bordo hacia Rota.
Nos
cruzamos con algún otro velero y en las inmediaciones del puerto de Rota
hacemos un bordo para librar con holgura el bajo del Asno y salir a mar
abierto.
Navegamos
de ceñida hacia el norte, aunque poco a poco el vientecillo va rolando hacia el
Este lo que nos permite arrumbar directamente a librar el peligroso bajo de
Salmedina, a milla y media al oeste del faro de Chipiona y bien señalizado con
una baliza cardinal.
Una
vez librado el bajo, arrumbamos hacia la salida del Guadalquivir, cuyas balizas
en el canal de entrada vemos en la lejanía
y Chipiona a nuestro estribor, hacia donde ponemos proa.
En
las inmediaciones del puerto intentamos buscar un buen fondeo, pero el lugar es
de poco fondo y el mejor sitio se haya ocupado por otras embarcaciones, así que
entramos en la marina, también de la Junta de Andalucía.
Enseguida
nos asignan un pantalán, una vez tramitada la entrada, amarramos y pasamos a
darnos una ducha en las bien cuidadas instalaciones, para después los tres
irnos a dar una vuelta por el pueblo, atiborrado de veraneantes autóctonos andaluces, que regresan de
tostarse al sol. Todo un descubrimiento la plaza de la iglesia y el paseo
marítimo hasta el faro, desde donde se ven, con la bajamar los famosos corrales
de pesca de origen romano y que hoy en día aún están en uso.
Desde
este lugar, también son famosas las puestas de sol en el horizonte marítimo y
hoy, la limpieza atmosférica nos anima a esperar media hora a que el ocaso se
produzca, con la esperanza de observar el rayo verde.
Nos
sentamos los tres en una terracita a tomar una cerveza y charlamos animadamente
mientras el disco solar se acerca poco a poco al horizonte, pero hoy tampoco ha
sido el día, a pesar de que las condiciones son buenas, hemos de esperar una
vez más a poder observar el famoso rayo verde.
Poco
después nos internamos en la calles en busca de un restaurante, en el que
habíamos visto anteriormente que servían hortiguillas de mar, anémonas, de las
que hacé muchos años quedé prendado con su sabor.
Cenamos
las hortiguillas y unos pescaitos, pero no han estado a la altura de aquél recuerdo que me quedó grabado, aunque
no hemos cenado mal.
Volvemos
al náutico en medio de la marabunta veraneante, que con el frescor de la noche,
de nuevo sale a refrescarse de la
insolación playera.
Viernes
21
Otra
corta etapa para el día de hoy hasta Mazagón y como tal, decidimos remontar
unas millas el río Guadalquivir.
Apenas
hay brisa y la marea es vaciante, así que a motor vamos pasando las boyas de
señalización del canal. Enseguida alcanzamos la población de Sanlucar de
Barrameda y una milla más arriba, en el primer meandro de río se encuentra el
fondeadero de Bonanza, seguimos río arriba, a no más de cuatro nudos, tenemos
dos y medio de corriente en contra y el calor aprieta ante la ausencia de
brisa, que encima la llevamos de popa.
Por
babor tenemos el pinar del coto de Doñana, vemos algunos todo-terrenos para
visitas turísticas. La vista por la proa es de lo más desoladora, una gran
marisma que alcanza prácticamente las 38 millas hasta Sevilla. Recordamos lo
que deberían de padecer los galeones y demás embarcaciones a vela, cuando
siglos atrás remontaban estas aguas para alcanzar el puerto sevillano, que
tenía el monopolio del comercio con el nuevo mundo.
Pronto
nos cansamos de navegar por las aguas marrones del río y al llegar al lugar que se conoce por la Plancha del
Rey, donde hay un pequeño muelle, damos la vuelta, así aprovechamos lo poco que
queda de la vaciante. Ahora si que vamos rápido, descendemos a ocho nudos,
siempre a motor y la mayor izada, que en algunos puntos abrimos un poco para
aprovechar la brisa.
Por
teléfono me llega una llamada del Cap's III que están al través de Chipiona ,
camino de Mazagón, les informo que estamos saliendo del Guadalquivir y
pondremos proa enseguida hacia Mazagón.
Continuamos
por el canal balizado hasta casi la última boya cuando ya abrimos rumbo al
norte, una vez dejado el placer de San Jacinto por estribor y librado el bajo
del picacho. El pecio de un mercante se yergue herrumbroso y roto, en medio del
placer, como un monumento a la prudencia al navegar por estas aguas someras.
Continuamos
con el motor rumbo noroeste directos al puerto onubense, por radio recibimos la llamada del Cap's III
que navegan a nuestro rumbo unas cuantas millas más alejados de la costa,
después de mucho mirar, al fin los localizamos un poco más retrasados que
nosotros.
Poco
a poco la brisa va rolando, una vez más, paro el motor y navegamos a vela, el
Cap's III vemos que hace lo mismo aunque un poco más lentos.
A
las 18h entramos en la ría del Odiel y fondeamos donde me gusta hacerlo, cerca
de la bocana del náutico de Mazagón, media hora después llegan nuestros amigos
que se abarloan al Bahía, unos abrazos por el encuentro y pronto nos ponemos al
día de las pasadas vicisitudes, ya que ellos llegan directamente desde Málaga a
dos.
Sábado
22
A
primera hora hablo con Cesar, vamos a sacar el catamarán, El Temido III, viene
con la familia, preparamos algunas cosas para comer, nosotros vamos las
tripulaciones de los dos barcos, hay una ligera brisa, la suficiente para hacer
andar el portaaviones, como familiarmente lo llamamos. Para Joakin y María
es su primera experiencia en semejante
aparato, navegamos al desacuartelar unas millas mar adentro, comemos baño
posterior, para lo que hemos arriado las velas.
A
media tarde volvemos a puerto, la brisa sigue igual, con lo que no ha habido
manera de disfrutar de na navegación un poco más alegre.
A
última hora de la tarde vienen, Loan a sumarse a la tripu del Bahía, con Jordi
y Cristina para el Cap's III.
Viendo
la meteorología, decidimos no ir a Madeira, la mar y el viento vienen del norte
con cierta intensidad, lo que nos haría muy dura una navegación al través, así
que como Carlos nos ha hablado de Culatra, un lugar encantador en la ria de
entrada a Faro, decidimos hacer la salida hacia Canarias desde allí.
Nos
vamos a cenar al Choco.
Domingo
23
Seguimos
fondeados y abarloados en el fondeadero de la bocana. A media mañana
abandonamos ambos barcos el fondeadero y fondear fuera de la ría, para dar un
repaso a la obra viva, que ya ha comenzado a salir algo de verdin, sobre todo
en la zona de las amuras.
Hacemos
esto porque no me apetece echarme al agua donde nos encontramos, con todas las
industrias químicas onubenses, junto a la ría, da bastante reparo el estado de
las aguas.
Aunque
hemos fondeado fuera en 6 metros, poco podemos hacer, hay demasiada marejadilla
como para meterse bajo el casco, así que media vuelta y al fondeadero de nuevo,
lo haremos cuando estemos fondeados en Culatra.
El
resto del día lo pasamos a bordo.
Lunes
24
A
primera hora hacemos entrada al náutico de Mazagón, pagamos pantalan como
último día de estancia en la península, para estar más cómodos y cargar los
tanques de agua.
María
marcha para Valencia, en bus hasta el aeropuerto de Sevilla.
A
media mañana viene Cesar para llevarnos a un supermercado y avituallar los dos
barcos, elegimos un Mercadona en Huelva, voy con Carlos como representante del
Cap's III, tampoco son muchas las cosas a comprar para el Bahía, pero para el
barco de mis amigos hay que llenar la despensa.
Estibamos
todo y a última hora llega Fermín, yéndonos las dos tripulaciones y Cesar a una
cena de pescaito, como despedida ante la navegada que nos espera en el día de
mañana.
A
la vista del último parte meteo, también hemos de desechar definitivamente la
visita a Culatra, por el cambio en la dirección del viento, arrumbaremos
directamente a Canarias
Martes
25
Temprano,
sobre las ocho de la mañana salimos del puerto, en nuestro caso aparejamos el
barco de manera que mantengamos el ritmo de navegación más lenta del Cap's III,
de entrada meto dos rizos a la mayor y desplegamos todo el génova para navegar
de través la brisa del Noroeste que sopla esta mañana, con un rumbo lo más al
Oeste posible.
Sabemos
que por la tarde aumentará el viento poniéndose del Oeste, lo que nos obligará
a variar el rumbo hacia el Sur en espera que de nuevo se ponga del Noroeste y
finalmente del Norte.
Hemos
dado un waypoint de seguridad a 65 millas de la costa marroquí, no queremos
vernos involucrados en una de tantas historias de seudo-piratería que
últimamente están ocurriendo con los pescadores marroquís.
Tal
como habíamos visto en las previsiones, la navegación se va desarrollando de acuerdo al guión meteorológico, nosotros
persiguiendo al Cap's III que navega bien en su primera singladura atlántica.
Con
la llegada de la noche hemos de poner proa al Sur y la marejadilla que llevamos
todo el día ha subido a marejada que tomamos por el través, navegación bastante
incómoda porque en el Bahía embarcamos salpicaduras de algunas crestas que
rompen contra el casco.
He
dispuesto las guardias de dos en dos, pero hemos de modificar el sistema porque
Loan, poco marinizado a una navegación de altura, su estómago no ha aguantado
el movimiento.
Hemos
de timonear a mano, Joakin, Fermin y Yo toda la noche, ya que en principio, el
piloto lleva bien el barco, pero las olas de través lo sacan constantemente de
rumbo y lo hace ingobernable.
Para
cenar hemos de preparar un tentempié frío a base de embutidos y frutos secos.
Miercoles
26
De
madrugada el viento que sigue soplando en los veinte nudos ya va rolando al
norte con lo que ya podemos ir variando el rumbo hacia el waypoint de la 65
millas, para medio día ya tenemos mar y viento por la aleta de estribor, con lo
que la navegación se hace mucho más liviana al atangonar el génova a orejas de
burro.
En
veinticuatro horas hemos hecho una singladura de 160 millas
Con
la nueva configuración velica, al Cap's III le cuesta seguirnos, hemos de
reducir más vela hasta que ellos ajustan las suyas para dar más potencia. Ahora
el piloto automático lleva el barco con soltura y la vida a bordo se acomoda
mucho, incluso Loan ya se ha levantado de la cama y prueba los primeros
alimentos.
Llevamos
un currican por la popa desde esta
mañana y por la tarde ha picado una llampuga con lo que ya tenemos proteínas
frescas para cenar.
También
por la tarde un velero de regatas, el CAM, en transporte hacia Gran Canaria nos
ha adelantado con soltura, he hablado por radio con ellos y vienen de la semana
gaditana, nos deseamos buena singladura y en un par de horas desaparece por la
proa
La
noche es magnífica, sin nubes, el cielo estrellado y la luminiscencia del
plancton al paso del Bahía dan un aspecto especial a la navegación.
En
esta segunda noche, hacemos la guardias entre los cuatro, aunque ya no hay que
timonear, solo vigilar, el escaso movimiento que hay por la zona.
Jueves
27
Al
Cap's III le cuesta coger un ritmo de navegación airoso para con su eslora, aún
así han sido 166 millas las realizadas en estas últimas 24 horas. Por radio le
doy a Jose algunas indicaciones de trimado y a lo largo del día ya se ha
logrado aumentar un poco la velocidad. El viento ha rolado un poco al Noreste
con lo que navegamos casi en popa cerrada.
Ya
nos hemos marinizado todos perfectamente, aunque la navegación es totalmente
atlántica, es como si navegásemos hacia el Caribe, hoy la cocina ha funcionado
a pleno rendimiento, unas lentejas estofadas hacen que el ánimo esté bien alto
y la segunda llampuga nos pone los dientes largos para la cena, en vista de lo
buena que nos supo la de ayer.
Viernes
28
Las
indicaciones de trimado parecen que han dado sus frutos 175 millas para las 24
horas, esto ya es otra cosa, también el medio nudo de corriente favorable ha
hecho lo suyo.
Esta
noche hemos pasado cerca de la zona en la que hace casi cuatro años el Bahía
perdió su timón, hemos tenido un recuerdo a aquella noche aciaga de la que
supimos salir bien airosos.
Las
millas van cayendo, en el GPS ya solo tenemos dos dígitos para la arribada a la
isla de la Graciosa, al norte de Lanzarote.
Hoy
el Cap's III parece que ha olido tierra y ha cogido una marcha desbocada, ahora
somos nosotros los que tenemos que desplegar todo el velamen para seguirlos,
nos sorprende mucho el nuevo cambio, aún así nos cuesta recortarles la milla y
media que nos llevan de ventaja, bromeamos por radio con el acelerón que han
dado y como ya queda poco, el adelantarlos me lo tomo como una regata,
trasluchando dos veces para navegar más de aleta y cuando ya estamos cerca de
su popa una izada de spi sido la puntilla para enseguida sacarles un par de
millas de ventaja, ya a la vista de la mas norteña de las islas afortunadas, la
Alegranza.
Hemos
de arriar spi, so pena de perderlos de vista, llegaremos en las primeras horas
de la noche y lo haremos juntos, así que el juego se acabó y a esperar toca.
A
las 11 de la noche arriamos velas en la entrada del estrecho del Río, con los
dos barcos juntos nos dirigimos al puertecillo de Caleta del Sebo, entro yo
solo para ver las posibilidades de amarre, pero en el interior todo está oscuro
como boca de lobo, ni una sola luz que ilumine los pantalanes en los que
adivinamos atracados unos cuantos veleros, media vuelta y nos vamos a fondear a
la bahía del Salado a media milla más al sur.
Largo
el ancla en 6 metros con fondo que vemos al iluminarlo, de arena, largamos
bastante cadena al estar solos y el Cap's se sitúa a nuestra popa.
94
millas en estas últimas 15 horas, en total 595 millas navegadas, una buena
singladura de 3 días y 15 horas.
Sábado
29
Pronto
levanto el fondeo y me dirijo al puerto de Caleta del Sebo, justgo cuando nos
cruzamos con una lancha de medio ambiente que venía a echarnos del fondeadero,
que según le han dicho a Jose, allí no se puede fondear, por ser parque
natural.
En
Caleta del Sebo nos metemos en uno de los pantalanes que vemos libres, luego le
indicamos al Cap's III uno cerca nuestro, no aparece nadie, así que Jose y yo,
con los papeles del barco nos vamos hasta el otro lado del puerto a buscar las
oficinas. Pronto nos enteramos de que allí no hay oficinas ni nada, y como el
que lleva el puerto deportivo está de vacaciones, pues estamos por la cara,
aunque no haya luz y si agua.
Lo
que acabamos de ver del pueblecito me parece encantador, casitas blancas,
calles sin asfaltar de arena y mucha tranquilidad a pesar de los turistas que
llegan en los ferrys desde Orzola, en la parte norte de Lanzarote.
Una
vez que hemos dejado los barcos bien arranchados salimos todos a recorrer el
pueblo, confirmando lo que ya habíamos adivinado Jose y yo, un lugar con
encanto, donde el tiempo parece haberse detenido hace unos cuantos años.
Por
la tarde paseamos hasta la playa Francesa pasando por el peculiar hoyo de la
Lagun Eta, una explanada que en pleamar cubre la marea.
Por
la noche cenamos en el restaurante del centro cultural, en el que está
anunciada una barbacoa con música en vivo,
verdaderamente hemos quedado maravillados por lo bien y barato que hemos
comido.
De
vuelta, tomamos una copa en uno de los bars playeros en los que actuaban con
otro ritmo, los artistas que nos han amenizado la cena, lo hemos pasado muy
bien escuchándoles sentados en la arena.
Domingo
30
Hoy
continuamos la navegación, aunque este sitio, bien vale haberse quedado unos
cuantos días.
El
viento sigue impertérrito del Nornordeste, aparejamos el barco con un rizo por
si la salida por el estrecho del Río hasta doblar la punta Fariones se pusiese
dura, pero la verdad es que no ha hecho falta, no detenemos el motor hasta
pasado el cabo, con el Cap's III siguiéndonos a cierta distancia, atentos a
nuestras evoluciones. Navegamos no lejos de costa, como a una milla, abriendo
rumbo según la orografía insular, Orzola, Arrieta, Tinamala, son pequeñas
poblaciones conejeras, que destacan con su blanca arquitectura sobre el paisaje
negro parduzco, de los petrificados mantos de lava que dieron origen a la isla
y cuyos volcanes, se yerguen como mudos testigos de su convulso pasado.
Pasado
el cabo Ancones, a la vista ya del muelle comercial de Arrecife, la capital
insular, trasluchamos para recibir el viento por la otra aleta y seguir
paralelos a la costa, el Cap's III no realiza la maniobra y pierde distancia
rápidamente, pensamos recalar en puerto Calero así que no esperamos y ponemos
proa al abrigo donde arribamos un par de horas más tarde.
La
marina es toda un lujo, aunque no hay nada fuera de ella, más que un hotel y
urbanizaciones, hacemos la entrada para estancia de un día y me sorprende lo
moderado de los precios, menos de 25 euros, nos asignan un atraque cuando
entran nuestros amigos, para el que hemos pedido una plaza cerca nuestro.
Una
vez ubicados damos una vuelta por la marina, cosa que se recorre en breve
tiempo, una cerveza en una terraza y a cenar a bordo.
Lunes
31
Salimos
a media mañana a nuestro objetivo desde que arribamos a Lanzarote, la marina de
Rubicón, son escasamente diez millas, así que aunque a pesar del escaso viento
izamos velas y ponemos rumbo a punta del Papagayo, la ventolina es inestable y
con roles continuos, aunque la predominante es el Noreste, pregunto a los
chicos si están dispuestos a navegar un poco deportivamente, así que como están
de acuerdo preparamos la maniobra para izar spi, enseguida lo tenemos arriba y
nuestro andar se iguala al del Cap's III que lo hace a motor, pero la brisa
sigue inestable y un inoportuno role al Este nos obliga a trasluchar,
realizando la maniobra perfectamente obligándonos a navegar apurando un través
para librar la restinga de la punta del Papagayo, para desde allí abrir rumbo a
la marina Rubicón, a un par de millas.
Arriamos
velas cerca del espigón y entramos en el puerto, recordando como hace casi
cuatro años lo hacíamos remolcados. Amarramos en el muelle de espera y
esperamos a que lo hagan nuestros amigos para abarloarse a nosotros y tomarnos
una cerveza en el One del cofrade tabernario Jose, al que parecemos haberlo
tomado por asalto, hablamos con el cofrade Alex al que le ha faltado tiempo
para acercarse y saludarnos.
Una
hora después formalizamos la entrada a puerto, nos asignan amarres definitivos
y allá vamos pantalan 18 y 19.
Desde
hace cuatro años que pasamos por Marina Rubicón la expansión urbanística ha
calado en esta parte de Lanzarote desde Playa Blanca hasta cerca de la punta
del Papagayo, ya casi puede considerarse una ciudad vacacional, aunque todavía
conserva el encanto y la tranquilidad que se espera de la isla.
En
el One nos encontramos con el alemán que nos reparó el timón en nuestra
accidentada llegada, encarecidamente le damos las gracias, aunque ya no trabaja
para Crupcamp, ahora se ha puesto por su cuenta.
Por
la tarde quedamos con Alex que nos lleva a cenar a un chiringuito de Playa
blanca, siempre con la tripu del Cap's III.
Martes
1 de Septiembre de 2009
Mientras
el Cap's III de va de crucerito a la vecina isla de Lobos en compañía de Alex,
el Bahía se queda amarradito a su pantalan hoy hemos decidido que necesita una
limpieza integral de cubierta e interiores, Joakin y fermín en el exterior y yo
en el interior, dejamos el barco en perfecto estado de revista, tiempo habrá de
cruceritos costeros, es fundamental que no nos desborde la suciedad y desde la
última vez que se hizo algo semejante ya han pasados muchos días.
Echamos
un vistazo a la tienda náutica al lado de la planchada donde veo algunas cosas
interesantes que vendrán muy bien más adelante
Por
la tarde nos dedicamos a pasear por la parte nueva de Rubicón mientras vemos
llegar a lo lejos al Cap's procedente de Corralejo
Miercoles
2
Hoy
toca visitar la isla, la tripu del Bahía hemos madrugado como siempre más que
la del Cap's III y a las 8,30 ya estamos alquilando un coche y saliendo hacia
el interior de la isla. Primero visitamos los Hervideros, una formación geológica de lava al caer al mar, cuando en
1735 erupcionaron los volcanes de Timanfaya, ahora es un manto de roca dura y
negra en caprichosas formas sobre la que bate el mar.
De
allí visitamos la Geria, una pequeña comarca viti-vinícola en la que se
producen los típicos vinos lanzaroteños, cuya peculiaridad consiste en que las
cepas, son cultivadas en un terreno de cenizas volcánicas, protegidas por muros
en círculo, de la arena y los vientos alisios, del que toma la humedad.
Nos
detenemos en la bodega Rubicón, donde degustamos una botella de malvasía con
unos huevos fritos con jamón, buen comienzo para la jornada turística que nos
espera.
Una
vez despejadas nuestras dudas gastronómicas nos dirigimos al parque natural de
los volcanes de Timanfaya, como digo hoy ejerceremos de turistas y bien que lo
hacemos, la visita al parque se realiza en autobús comunitario, una vez
aparcado el coche y previo pago de 8 euros por cabeza, nos van contando las
peculiaridades de la gran erupción volcánica, que transformó la isla en una
cuarta parte.
Aún
puede apreciarse las formaciones de lava como recién enfriadas, 300 años en
geología es un suspiro, al final de la visita de la cual no me arrepiento
haberla hecho, viene lo realmente circense y que no me interesa para nada, como
se le enseña al turista un foco de magma cerca de superficie, produciendo
geiseres al echar cubos de agua y encendiendo matojos con la alta temperatura
en un par de agujeros.
De
allí tiramos hacia el norte de la isla, nos detenemos en el monumento al
campesino, obra del venerado escultor lanzaroteño, Cesar Manrique, unas fotos y
continuamos carretera pasamos por Teguise y antes de continual rumbo norte nos
desviamos hacia la Caleta en la playa de Famara, lugar de encuentro de
numerosos surfistas, desandamos unos kilómetros
la carretera para incorporarnos a la que nos lleva hacia el mirador del
Río, desde donde se ve una espectacular panorámica de la isla de La Graciosa.
Para
nuestra sorpresa, al llegar, el mirador que siempre ha estado abierto al
público, de poco tiempo a esta parte, algún político iluminado ha visto que se podía
esquilmar un poco más al turista y lo han cerrado a cal y canto, con una
construcción a la que hay que pasar por taquilla, cuatro euros y medio por
asomarse a un balcón, nuestra indignación ha llegado al límite, es la
confirmación del dicho popular ”poner puertas al campo” y nunca más claramente
que aquí, pues en medio del campo con poner unas señales de prohibido el paso
ya tiene al turista en el redil, pero a nosotros eso no nos afecta y sin más
contemplaciones tiramos monte arriba para alcanzar la cercana cima donde tener
una buena vista de la Graciosa, pero no acaban ahí las cosas, un guarda, a
voces desde lejos, trata de impedirnos que continuemos nuestra marcha, cosa que
desatendemos airadamente.
La
vista como habíamos supuesto es espectacular, vemos perfectamente por donde
anduvimos días atrás incluso reconocemos el garito donde cenamos al son de la
melodía canaria.
A
la bajada espero encontrarme con el guarda para que me llame la atención y
desahogarme contra quien le ha puesto allí, pero llegamos al parking y el
susodicho no ha aparecido.
Continuamos
con la visita a la isla, despotricando aún por lo sacacuartos que son en esta
isla y les digo a mis amigos, que me niego a pagar por visitar las otras dos
atracciones turísticas , Los Jameos del Agua y la Gruta Verde, lugares que
ellos ya conocen de anteriores viajes.
En
su lugar propongo que vayamos a comer pescado, a Arrieta, lugar de pescadores
que Joakín guarda un buen recuerdo. Llegamos al pequeño puertecillo y nos
sentamos en un restaurante al pie del malecón y tras un apetitoso ágape nos
vamos encantados, con la satisfacción de haber pagado en justa medida a lo que
nos han ofrecido, una buena comida.
De
regreso a Rubicón pasamos por la que fué residencia de Cesar Manrique, pero la
tardía hora ya no da para una visita tranquila, así que pasamos de otro
sablazo, que desde lo del mirador, estoy cruzado con los conejeros y su avidez
económica para con los turistas.
Devolvemos
el coche, nos tomamos un exquisito helado en la marina y esperamos a que lleguen
nuestros amigos, que también han ido de excursión, aunque un poco más relajada
que la nuestra.
Ya
por la tarde habíamos decidido salir esta noche hacia Gran Canaria, así que
preparamos todo, les invitamos a los del Cap's a una paella a bordo y a las 10
de la noche soltamos amarras, aprovechando una luna casi llena, aunque
numerosas nubes no nos dejen disfrutar de una claridad casi diurna.
Jueves
3
La
navegación la hacemos timoneando a guardias de dos horas cada uno, la mar está
en fuerte marejada por la aleta de estribor y el viento del Noreste de fuerza
5, no hay demasiado tráfico, aunque hemos de maniobrar a un ferry que venía a
rumbo opuesto y no veíamos claras sus intenciones. Luego a lo largo de la noche
la mar se ha serenado bastante y antes del amanecer ya vemos la luz del faro de
la Isleta, lo más al norte de Gran Canaria.
Entramos
en el náutico, dentro de la dársena portuaria, amarramos en el pantalan de
espera de la autoridad portuaria, donde solicito atraque. El precio es mucho
más económico que en otros puertos, 318 euros para todo el mes, así que lo
contrato, ya que del 1 de octubre al 22 de noviembre, no hay plazas, por la
regata ARC.
Me
dan un atraque en el pantalan S y allí nos dirigimos a ocupar la plaza 13, en
medio de barcos extranjeros, que como nosotros esperan la buena época para
cruzar el charco.
Por
la tarde me pongo en contacto con mi amiga Merche, que lleva viviendo aquí con
su marido, desde hace 22 años, a última hora, viene al náutico en compañía del
cofrade Toni, del que es buena amiga y a través del que ha conocido a los
Pratis, Magdalena y Carlos, en su paso por la isla, el mes pasado, camino de
Brasil.
Cuando
se van, nosotros nos damos una vuelta por la ciudad y de vuelta, cual es
nuestra sorpresa que los dos accesos peatonales al puerto están cerrados, lo
que nos hace dar una vuelta de mil demonios, para entrar por el túnel de
vehículos, teniendo que atravesar la autovía del sur, jugándonos el tipo, esto
ya me mosquea
Viernes
4
Hoy
nos dedicamos a estar en el barco y echar un vistazo a las tiendas náuticas del
puerto, que me parecen bien abastecidas.
Por
la tarde Fermín ha quedado con un pariente, para ver a la familia y cenar con
ellos, por nuestra parte, Joakín y yo nos vamos hasta la ciudad vieja de las
Palmas, que nos ha gustado bastante, sus cuidadas calles y rehabilitadas casas
señoriales, con sus balconadas de madera, como la Casa Colon.
Luego
nos quedamos a cenar en el restaurante Macabeo, que nos ha recomendado el primo
de Fermín, volviendo de nuevo en taxi hasta el náutico.
Sábado
5
Hoy
viene María, hemos invitado a Merche y Roberto a dar una vuelta con el Bahía
por el puerto, en su primera navegación a bordo de un velero desde que viven en
las islas, aunque antes, pasamos por el aeropuerto a recoger a María.
La
experiencia les ha sido única, a pesar de que no he querido a largar el paseo
más allá de las dos horas, para que les quede una sensación agradable sin que
aparezca el mareo, que las aguas extra portuarias son bastante movidas.
Luego
comemos a bordo y sobremesa hasta mediada la tarde, contando aventuras de las
acaecidas por esos mares.
A
cenar volvemos a la Vegueta, las Palmas vieja, para que lo conozca Fermín antes
de irse cenamos en otro restaurante, tan bueno o mejor que el Macabeo, María y
yo nos vamos en taxi para el náutico, mientras los chicos se quedan a dar una
vueltecilla por el ambiente nocturno.
Domingo
6
Nos
despedimos de Fermín, que ha venido Roberto a llevarle al aeropuerto, nosotros
preparamos todo para salir hacia Fuerteventura y pasar unos días navegando, que
María viene con ganas de mar.
Salimos
de puerto sobre las 9 horas después de dar aviso de que estaremos fuera 3 o 4
días, tenemos viento del Norte de fuerza 4-5 y marejada, buen tiempo para
cruzar las 50 millas entre las dos islas hasta Morro Jable, además tenemos día
soleado con algunas nubes.
Disfrutamos
de la navegación timoneando los tres, con velocidades en torno a los 8 nudos,
nos cruzamos con un mercante y adelantamos a un velerito de una pareja alemana,
que arribarán a Morro Jable poco más de una hora de haberlo hecho nosotros.
A
poco menos de 11 millas vemos los primeros contornos de la isla y enseguida,
junto a la punta Jandía, en un pequeño poblado, destaca en gran aero-generador
que a lo lejos parece un faro, enseguida vemos a su derecha, el auténtico faro
de punta Jandía, desde aquí a Morro Jable otras casi 8 millas, teniendo como
referencia el faro de punta del Matorral, una milla más allá del puerto.
En
este tramo, a sotavento de la costa el viento racheado aumenta, es el
“mosquito” como llaman en la isla, la superficie del agua se pinta de
borreguillos, hay que tomar un rizo rápidamente y enrollar un poco el génova,
las altas colinas de la península de Jandía potencian los vientos catabaticos
que se acanalan por los valles y se adentra unas millas en el mar, a veces
según nos han contado esos mosquitos son realmente duros.
Desde
que estuve por aquí poco antes de año 2000, el puerto ha cambiado mucho, han
alargado el espigón y han construido uno nuevo para dar cabida a un náutico que
si bien solo hay un par de pantalanes muy precarios, incluso uno de ellos no
tiene salida a tierra. El precio en consonancia a la precariez, 7 euros, aunque
sin agua ni luz.
Ambos
pantalanes están llenos de pequeñas embarcaciones amarradas de costado, solo
hay dos huecos en los que cabe el barco con mucha estrechez, elijo el que me
parece un poco mas grande y ajustando el espacio, meto los doce metros del
Bahía, entre dos pequeñas motoras, aunque el sitio tenía dueño, cosa que nadie
nos ha avisado, ni siquiera el guarda que ha venido a tomar nota de nuestra
llegada
Pasamos
por la oficina y nos damos una vuelta hasta el centro urbano de Morro Jable,
invadido por hoteles y urbanizaciones turísticas, alrededor de las enormes
playas de Jandía.
Volvemos
al puerto para cenar en la cofradía de pescadores, que nos han dicho tienen un
pescaito espectacular, pero hoy domingo, está cerrado y nos conformamos en
cenar a bordo.
Lunes
7
Sin
prisas preparamos la partida, hoy solo son 22 millas hasta Gran Tarajal, poco
antes de salir, lo hacen los del velerito alemán, que nos han saludado muy
efusivamente, desatracamos sin dificultad pese a la estrechez, sin apenas
viento, izamos mayor en el mismo puerto y pronto la brisa del Oeste nos anima a
desenrollar el génova.
Los
ingleses nos preceden a motor, aun que poco a poco nos vamos acercando a su
popa, más cuando la brisa ya es un vientecillo de de F3, finalmente ellos
también desenrollan su génova pero con la mayor eslora y velamen del Bahía les
adelantamos rápidamente, saludándonos y tomándoles unas fotos.
Desde
el mar, las urbanizaciones junto a las
que ayer paseamos, se ven mucho más esperpénticas, colmenas de edificios en su
mayoría blancos, de hoteles y apartamentos.
El
faro de punta Matorral sigue siendo una buena referencia desde cualquier lado
que se navegue, pronto lo dejamos atrás más cuando el viento toma fuerza y sube
a 20 nudos, tomamos el primer rizo para una navegación más tranquila, aunque la
mar a sotavento de la costa, casi no alcanza a marejadilla.
Salvo
algunas recalmadas el viento se mantiene constante, navegamos al descuartelar,
rondando los 8 nudos.
Algunas
salpicaduras mojan la cubierta del Bahía cuando el rumbo directo a Gran Tarajal
nos aleja un par de millas de la costa en la zona de la bahía Calma y el fech hace aumentar los
borreguillos producidos por el viento.
En
tres horas alcanzamos el puerto del Gran Tarajal, enseguida nos asignan un
amarre, aunque nos avisan de que a partir de mañana hemos de dejar el sitio
libre para las embarcaciones del concurso de pesca de altura que se celebra
este fin de semana.
Una
hora más tarde entra el velerito alemán
atracando cerca de nosotros, lo que facilita que tengamos una amistosa
conversación y nos inviten a su casa en Rubicón.
Por
la tarde damos una vuelta por el pueblo, nos gusta porque no ha sido invadido
por el turismo, quizás debido a que su playa de arenas oscuras no es lo
atrayente comparadas con las de Jandía mucho más doradas. Encontramos un gran
supermercado bien abastecido, al que mañana haremos una visita.
El
ambiente en el puerto va en aumento, con los preparativos y llegadas de
motoras, este concurso debe de ser muy importante y hasta altas horas de la
noche hay mucho movimiento entre los barcos.
Cenamos
en el restaurante del puerto, correctamente, atún que nos lo han querido colar
como fresco, aunque además de la textura, el precio les ha delatado
descaradamente.
Martes
8
En
el pueblo hemos encontrado un buen supermercado para abastecerse de pescado y
hortalizas, pasamos de regreso por la oficina de la cofradía de pescadores a
pagar la estancia, que con agua y luz supone 11 euros y para estancias más
largas no hay descuentos, nada más que a partir de los seis meses, aún así no
me parece caro.
Mientras
nosotros hemos hecho la compra, María ha preferido quedarse baldeando el barco,
además hemos intimado un poco más con la pareja de alemanes, que son
verdaderamente simpáticos y agradables, nos han dado la tarjeta para que les
visitemos en Lanzarote.
A
las 11h abandonamos el puerto en busca de una cala donde fondear y darnos un
baño, no hay que buscar demasiado, aunque elejimos una que esté totalmente
deshabitada. Largamos el ancla en cinco metros, en lo que nos parecía arena,
pero no, en un vistazo submarino, comprobamos que el fondo es de lisa roca con
grandes piedras sueltas y el ancla se encuentra tirada como tal ha caído, pero ante la débil brisa y con
15 metros de cadena por el fondo, es suficiente para que el Bahía no se mueva.
El
agua es muy limpia, transparente y la temperatura, agradable, la calculamos en
unos 21 grados, suficientes para disfrutar de un buen baño y aprovechar a
limpiar un poco el casco, sobre el que ya ha crecido verdín y algunas pequeñas
concreciones calcáreas, que elimino sin dificultades.
Para
comer, obsequio a mis fieles tripulantes, una espléndida paella de langostinos,
que desde que cambié la hechura a la manera del Temido, ha ganado en sabrosura
y calidad.
Después
de la corta siesta de rigor, la brisa ha mejorado un poco lo que aprovechamos
para levantar el fondeo y desplegar velas, sin tan siquiera arrancar el motor,
para no perturbar el silencio y la tranquilidad del lugar.
Desde
el norte vemos que se aproxima un velero con aparejo de goleta, salimos a su
encuentro, pero aún con brisa, el Bahía se mueve rápido y nos situamos casi una
milla por delante y su rumbo es mucho más costero que el nuestro, que lo
hacemos directos a Morro Jable y desde las 16 millas que nos encontramos, ya se
distingue la torre del faro del Matorral.
La
goleta que va más por el interior, nos ha recortado bastante distancia,
suponemos que ayudado por el motor ya que la brisa ha flojeado bastante, lo que
nos obliga a arrancar, también el nuestro, aunque por poco tempo , ya que a la
altura la la bahía Calma, vemos a poco más de media milla, como a la goleta le
entra viento moderado por su estribor, enseguida nos preparamos a recibirlo
nosotros, desplegamos el génova por babor, detenemos el motor y en un periquete
tenemos 15 nudos que nos impulsa a todo galope, la regata está servida.
La
estampa de la goleta con cuatro velas desplegadas es bonita, pero el Bahía con
ese viento, bien trimadas las velas, es rápido como un demonio y a pesar de que
nuestro virtual contrincante es de eslora superior, no supera los más de 8
nudos que marca nuestro GPS y milla a milla va quedando poco a poco rezagado.
En menos de dos horas desde que nos entró el viento hemos alcanzado el extremo
más sureño de la isla, donde se sitúa el faro del matorral o de Morro Jable,
aquí el viento de nuevo se inestabiliza y para una milla que nos queda, nada
más virar la punta, damos por concluida nuestra particular regata, satisfechos,
con media milla de ventaja.
Por
unanimidad hemos decidido no pasar por el puerto y quedarnos a pasar la noche
fondeados en la playa frente al pueblo, el lugar es precioso pese a las
mastodónticas urbanizaciones hosteleras y muy tranquilo, ni un solo barco
que vaya a importunarnos. Allá en la
playa últimos turistas abandonan el arenal antes de que el sol desaparezca en
el horizonte raso, el fondeadero se encuentra liso como una piscina libre de
bañistas y solo el rumor de música en algún bar lejano es la única nota sonora
del lugar.
Para
cenar preparo los pescados que hemos comprado esta mañana y la velada termina
sentados en la bañera viendo la salida de la luna por encima de los destellos
del faro, una estampa que estamos viviendo para recordar.
Miércoles
9
Decisión
tomada, como no tenemos prisa en regresar a Las Palmas, levantamos el fondeo a
las ocho de la mañana y ponemos rumbo al sur de Gran Canaria.
No
hay viento y la previsión para el día de hoy es muy precario, navegamos a
motor, con la mayor levantada y en el piloto meto la posición de Maspalomas, a
casi 70 millas, mientras desayunamos tranquilamente.
Una
hora después de la salida a la altura del faro de punta Jandía, una brisa del
Noroeste nos anima a parar el motor y desplegar el génova, de momento
satisfechos porque podemos navegar a vela por encima de los cinco nudos y como
no tenemos prisa preferimos la fuerza del viento al ruido mecánico.
Largamos
el curricán por si algún pececito tiene a bien pasar por nuestra cocina, pero
está visto que o somos muy malos o no tenemos los señuelos adecuados a estas
aguas.
A
media mañana la brisita ya es un vientecillo de fuerza 3 ideal para nuestros
intereses de llegar al atardecer a Puerto Rico.
El
paso de mercantes por el dispositivo de separación de trafico entre las dos
islas, no nos importuna demasiado, un par de petroleros, a los que María está
empezando a identificar y que nos pasan a un par de millas.
El
viento sigue constante en dirección e intensidad y aunque la mayor parte del
tiempo timoneamos a mano, el piloto también ha tomado parte en la navegación
cuando hemos sesteado un poco después de comer.
A
primeras horas de la tarde ya vemos el contorno de la isla a la altura de
Arinaga y el viento se ha abierto un poco más, cambiamos el plano velico a
orejas de burro, atangonando el génova y de nuevo la navegación se hace más
uniforme.
A
diez millas de Maspalomas ya distinguimos la torre del faro más al sur de la
isla y las dunas del gran arenal, poco a poco se van haciendo visibles, aunque
de nuevo el esperpento urbanístico, deshonre la belleza de lugar, una pena que
todo lugar digno de preservar se vea machacado por el atractivo turístico y la
construcción masiva de viviendas.
Doblamos
la punta de la playa de Maspalomas a media milla y ponemos rumbo a otro esperpento, la cementera de
Arguineguin situada sobre un promontorio que se adentra en el mar,llamado el
Pájaro, bien visible de cualquier lado
que se navegue.
Desde
donde navegamos, se puede contemplar gran parte de la acantilada costa hasta
puerto Mogán, como no, construida hasta el último rincón edificable.
El
puerto de Puerto Rico es un puerto
doble, dos dársenas la de levante y la de poniente, entramos en la primera que
nos parece la más grande y justo en la entrada a babor se encuentra el muelle
de espera, junto a la gasolinera y la oficina, enseguida nos asignan un atraque
(22 euros). Las duchas son bastante cutres, pero no hacemos ascos al agua
caliente y una vez ubicados nos damos cuenta que estamos en medio de una
colonia turística alemana.
Paseamos
hasta el otro puertecillo y ya cenamos en un restaurante playero, del que
quedamos sorprendidos por la calidad del servicio, creo que Alemania tiene algo
de culpa.
Jueves
10
Hoy
tenemos previsto volver hasta las Palmas. En soleada mañana abandonamos el
puerto con una brisa térmica del Sur que aprovechamos para navegar a vela,
aunque solo ha sido hasta Maspalomas, poco antes el puerto de Pasito Blanco, me
trae el recuerdo de cuando hace muchos años, desde su malecón, pude contemplar
por primera y única vez, el famoso rayo verde, en una puesta de sol limpia,
como jamás he vuelto a contemplar.
A
la altura de Maspalomas el vientecillo del norte hace su aparición, a recoger
velas y motor avante a remontar la costa de levante, bastante fea y con pocos
resguardos donde fondear, comemos de camino un excelente cous-cous que he
preparado sobre la marcha, y después de cuatro horas de motor, cosa que hacía
muchísimo tiempo que no ocurría, nos ponemos a navegar a vela haciendo bordos,
para recorrer las últimas 10 millas.
Volvemos
a nuestro amarre en el Puerto de la Autoridad Portuaria, donde la mayoría de
barcos vecinos, aún siguen amarrados en el mismo sitio.
Viernes
11
A
media mañana vienen mis amigos Roberto y Meche a dejarme el coche, con el que
vamos al aeropuerto a recoger a Angélica, a la que no veía hace más de 10 años
y que llega a pasar unos días abordo.
De
regreso del aeropuerto, aprovechamos para hacer unas compras en un gran
supermercado de Alcampo y después de comer sesteamos hasta el atardecer, cuando
salimos a dar una vuelta por la playa de las Canteras y su típico paseo,
yéndonos posteriormente a cenar a un restaurante japonés que teníamos echado el
ojo hace días y del que hemos salido tan satisfechos, que no nos ha apetecido
quedarnos a tomar una copa en la Vegueta.
Sábado
12
Hoy
decidimos hacer un poco de turismo y nos vamos a Aguete, nada que ver la
carretera por la que fuí hace unos cuantos años, a la actual autovía que aún se
está construyendo el segundo carril, en poco más de veinte minutos llegamos al
pequeño pueblo pesquero al noroeste de la isla. Aun conserva unas trazas del
encanto que tuvo hace años, ahora el cuidado urbanismo de seudo pueblo pescador
está dirigido a la atrayente clientela turística, aún así mucho más bonito y
con sabor ancestral, que los colmenares de viviendas de la parte sur de la
isla, Maspalomas, Puerto Rico, Mogán playa, etc.
Desde
el puerto no localizamos a ciencia cierta, la ubicación del famoso Dedo de
Dios, una antigua formación volcánica cerca del puerto y no es de extrañar,
posteriormente nos enteramos de que la tormenta tropical Delta, con vientos de
130 kms por hora lo derribó, acabando con el mayor atractivo turístico del
pueblo.
Comemos
en la cofradía de pescadores, no especialmente bien, como había predicho,
viendo la multitudinaria excursión de abueletes que nos ha precedido.
Teníamos
intención de visitar el interior de la isla, pero el calor, la modorra que nos
ha entrado y la carretera infernal por la que nos han desaconsejado circular,
ha hecho que desistamos de la idea, finalmente hemos tirado hacia el puerto y
sestear un rato a la sombra de la toldilla.
Al
atardecer Joakin y Angélica salen a cenar a la Vegueta, aunque María y yo no
nos apetece mucho y preferimos quedarnos a bordo sin salir.
Domingo
13
Domingo
de despedida, María parte una vez más con destino a Valencia, esperemos que
esta despedida sea la última, la próxima vez que venga a Canarias el mes que
viene, ya será para quedarse abordo del Bahía las Islas definitivamente.
Vamos
los tres a llevarla al aeropuerto y desde allí organizamos otra visita a la
isla, esta vez por el interior. Desde el mismo aeropuerto tomamos una carretera
un poco más al sur que nos lleva hacia Santa Lucía, es una ruta de alta
montaña, estrecha aunque bien asfaltada, con más curvas que una cuerda en un
bolsillo y siempre tirando “parriba” recorriendo las laderas del profundo valle
de Tirajana, espectacular donde los haya.
Nos
detenemos en Santa Lucía a tomarnos un aperitivo y de paso compramos una
aceitunas autóctonas envasadas con mojo, una delicia.
Seguimos
un poco más arriba hasta San Bartolomé, donde nos quedamos a comer en un bar
junto a la carretera, otro de los descubrimientos del día, una ensalada, carne
de cabra guisada, pollo en salsa y unas papas con mojo, que ha sido de
escándalo de sabrosura.
Continuamos
por una carreterita local para pasar por el puerto junto al Roque Nublo, de
1813 m, verdadera joya turística natural de Gran Canaria, una pelada roca,
residuo de la segunda fase eruptiva de la isla, hace algunos millones de años y
el pico de la Nieves, la cima de la isla. Nos detenemos una vez más para tomar
unas fotografías y continuamos ladera abajo por la cara norte de la isla hasta
el náutico, de donde a no salimos.
Lunes
14
Hoy
nos hemos propuesto irnos a pasar el día al otro lado de Las Palmas, a la playa
de las Canteras con el Bahía. Hemos de navegar bordeando la Isleta, la pequeña península
de orografía volcánica más reciente de la isla, situada al norte de la capital,
en total un recorrido de 9 millas que hemos de realizar casi todo a motor, por
el flojito viento que nos ha deparado el día.
Largamos
el ancla en la playa de caleta Clara, al norte de las Canteras, en 6 metros de
sonda y de fondo rocoso, el sitio no es muy protegido pero apenas entra un poco
de ola, estamos bien para bañarnos y comer. En principio pensábamos quedarnos a
dormir, pero por la tarde ha crecido un poco la ola de fondo y pensamos que
mejor es ir a dormir más tranquilamente al puerto.
La
vuelta la hacemos prácticamente a vela porque el viento ha subido a 12 nudos,
pero al circunnavegar la Isleta y ponernos de popa, la marejada se ha puesto
incómoda y hemos de ayudarnos del motor para arribar cuanto antes a la
protección portuaria.
Entramos
casi de noche en el amarre, con Angélica un poco mareada, pero una sopita de
pescado que he preparado para cenar, la devuelve el ánimo enseguida.
Martes
15
Hoy
dedicamos el día a las compras, para el Bahía unos prismáticos con compás de
demoras, Joakin y Angélica recuerdos para sus hijos y familias, quedamos con
Merche y Roberto, nos acompañan a las tiendas que ellos conocen bien.
A
tomar un aperitivo nos llevan a comer pulpo gallego a Casa Manolo, pero hoy
cierran y entramos en el mesón de al lado, yo que pocas veces lo como fuera de
su contexto natural arrugo un poco el morro, pero ante la insistencia lo
probaré y daré mi veredicto de experto en tan preciado manjar.
Como
era de esperar, el resultado no ha llegado ni al aprobado, fino como el papel y
mal recalentado, donde esté mi pulpo gallego... aunque no sea del de primera
calidad.
Aún
se puede comprar productos a mejor precio que en la península y lo constato con
varios productos que conozco el precio.
Nos
despedimos de mis amigos y volvemos para el náutico, hay que sacar a Rufino que
se ha quedado a bordo todo el día.
Miércoles
16
Visito
el supermercado y compro marisco para una paella de despedida a Angélica, no
vaya a marcharse si probar una de las especialidades del Bahía y su cocina.
Satisfecha
ha quedado y Joakin encantado de degustar una vez más su plato favorito.
Por
la tarde nos vamos de cultura, a visitar al museo de la Ciencia, pasamos unas
horas de lo más entretenidas, no es que sea una maravilla de museo, pero
suficiente para pasar una tarde agradable.
De
allí nos damos un paseo por la ciudad, e incluso nos vamos a probar ese pulpo
de Casa Manolo, que ayer no pudimos degustar.
La
verdad que me ha sorprendido un poco, no puede decirse que estuviera exquisito,
pero si es lo más parecido al que pueda comerse en Galicia.
Continuamos
por el paseo de la playa de las canteras donde rematamos la cena en otro de los
chiringuitos, mediocre, como casi todos los turísticos al borde de una playa.
Jueves
17
Hoy
no hacemos nada especial, Angélica coge el avión de regreso a Madrid. Comemos a
bordo y la llevamos al aeropuerto, ya que sigo disponiendo del coche de
Roberto.
Por
la tarde, nos vamos hasta la Vegueta de cena de despedida, paseando por todo el
malecón con Rufino, que agradece el largo paseo de ida y vuelta.
Cenamos
nuevamente en el restaurante Herreño, creo que uno de los mejores de las Palmas
vieja. Regresamos seguido porque toca madrugar un poco.
Viernes
18
A
las cinco de la mañana en pie, para estar en el aeropuerto a las 6, una hora
antes de que salga el vuelo que lleva a Joakin de vuelta a Bilbao. Allí nos
despedimos hasta un nuevo regreso en Noviembre o hasta Navidades cuando yo regrese a Bilbao para pasar las Navidades.
De
vuelta al puerto, como aún no ha amanecido me duermo otro par de horitas.
Con
el nuevo despertar, lo he hecho con ganas de acometer los trabajillos que tengo
pendientes, repaso un poco por encima la lista y me dedico a colocar redes que faltan en algunos de los armarios y localizar
algunas cosas que echo en falta hace tiempo, poco a poco van apareciendo, me
queda bastante por inventariar, pero eso prefiero esperar a que María esté aquí
definitivamente.
Sábado
19
El
día amanece lluvioso, hacía muchos meses que no sentía la lluvia. Continuo
haciendo cosas en el barco, ordeno algunas, hago colada, pienso, sigo pensando
en mejoras aquí y allá.
A
medio día he quedado con Roberto y Merche, primero me paso por el Corte Inglés
a comprar unos clips y luego como con mis amigos en su casa, un cordero
esquisito que ha preparado la anfitriona.
Por
la tarde un paseo por la playa de las Canteras hacia la zona norte que no
conocía.
Domingo
20
Continúa
la lluvia a ratos, hoy he dedicado más tiempo de lo habitual a navegar por
Internet, he escrito unos cuantos correos y he puesto al día mis crónicas en
los foros.
Jose
Antonio me confirma que llega a Las Palmas el martes a primeras horas de la
tarde.
Lunes
21
Vuelta
a la actividad, visita a la tienda náutica y a Leroy Melin para hacerme con
unas lámparas para sustituir las alógenas del barco, por otras de leds, acabo
metiéndome a un hiper para empezar a ir avituallando de comida, productos de
larga duración envasados, así la compra final, poco antes de partir, será más
liviana.
Me
ha llevado tanto tiempo comprar, como estibar todo el carro que he llenado,
ordenando de paso los armarios.
A
última hora de la tarde me he puesto a sustituir dos de los apliques que he
comprado, me ha gustado como han quedado, decididamente sustituiré todas las
lámparas alógenas.
Estos
días tengo largas charlas con María, ya queda poco para finiquitar su consulta
y las cosas no han ido lo bien que se pudiera haber esperado, pero la
determinación de no dejar pasar la oportunidad de un cambio radical de vida, lo
compensa todo.
Estoy
muy orgulloso de ella y sorprendidísimo de la valentía de esta mujer, que no ha
dudado un solo momento en poner punto y final a un prestigio profesional,
ganado a pulso, tras muchos años de
estudios y trabajo, para compartir mi proyecto libertario y dejar la sociedad
del bienestar, con sus cadenas de oro, a cambio de una vida nómada, con sus
estrecheces, en la que se intercambiarán las satisfacciones y las penurias,
aunque sabremos apreciar las maravillas de las pequeñas cosas del día a día, un
amanecer, unos delfines nadando a tu costado, la paz de una playa solitaria,
acontecimientos que en el mundo que dejamos atrás son inverosímiles.
Martes
22
Hoy
llega Jose Antonio desde Lanzarote en ferry voy a buscarlo a la terminal,
volvemos a dejar sus cosas al Bahía y nos vamos a Nacex a recoger el Pactor 3
que le han enviado y con él vamos a buscar la dirección del técnico alemán que
se lo ha de revisar, damos con la dirección pero no con él.
Volvemos
al náutico, miramos las tiendas náuticas, cogemos el coche y nos vamos a
Carrefour.
Miércoles
23
Después
de contactar con el alemán nos vamos a hacer compras, a Leroy Merlin y a
Alcampo, hemos pensado en fabricarnos unas perchas IOR, compramos los elementos
que nos hacen falta y volvemos al náutico, nos entrevistamos con el alemán al
que le pido presupuesto para que instale el Pactor 3 en el Bahía, 1300 euros,
me parece un poco caro, pero no descarto la posibilidad de montarlo.
Por
la tarde continuamos con las perchas, hemos encontrado en las náuticas mejores
elementos que lo que teníamos, saldrá un poco más caras pero mucho mejores.
Jueves
24
Continuamos
con el trabajo y a las 11,30 me voy al aeropuerto a buscar a Oscar que llega de
Bilbao a pasar un par de semanas.
Italo
me pasa unas cuantas cartas de Venezuela para fotocopiar, quedamos en firme
para que venga con Carmen a comer el sábado una paella a bordo del Bahía
Por
la tarde vamos a la tienda de fotocopias, luego nos dedicamos a ver máquinas de
fotos y por último nos tomamos una cervecita en la playa de las Canteras,
volviendo a cenar al Bahía.
Para
el sábado vamos a tener una agenda social bastante completa, pues si a medio
día vienen a comer nuestros nuevos amigos venezolanos, a cenar he invitado a
Cristina, la cofrade Corsara y su pareja
Viernes
25
Hoy
hace un mes que salimos de Mazagón, casi puedo afirmar que el tiempo transcurre
plácidamente, aunque desde que estoy en las Palmas me siento un poco
enclaustrado, a pesar de que la actividad es contante, pero la imposibilidad de
salir a navegar con garantías de pasar jornadas agradables de navegación,
fondeo y tranquilidad, me hace permanecer amarrado al pantalan.
Para
compensar tal somera frustración, hoy hemos quedado con Toni que viene a
buscarnos para llevarnos a unas ferreterías que sabe nos van a gustar.
Nos
dirigimos, en su coche al polígono industrial situado al norte del puerto, a un
comercio de aceros inoxidables de nombre muy familiar, Gallarta, pronto nos
quedamos asombrados de la gran cantidad de pertrechos a unos precios muy
alejados de los sablazos a los que normalmente estamos acostumbrados en el
mundo náutico, los tres compramos gran cantidad de herrajes para nuestros
respectivos barcos. Tras una hora de husmear estanterías y aflojar la cartera,
vamos a otra tienda, esta un gran almacén ferretero en el que adquirimos otra
clase de pertrechos no inoxidables y para finalizar la jornada, Toni, nos lleva
a un pueblecito más al sur del aeropuerto a comer pescado, además no ha
permitido que le invitásemos, un gran personaje y una gran humanidad, tanto
física como humana.
No
sabemos como agradecerle las atenciones más que invitarle a que con Juana, su
mujer canaria, vengan esta noche a cenar con nosotros a la Vegueta.
Regresamos
al Bahía y ocupamos la tarde husmeando y comprando algunas cosillas menores en
las tiendas náuticas del perto.
Con
la caída de la tarde, nos dirigimos hacia la Vegueta caminando por el paseo
marítmo, con Rufino contento de poder caminar un largo trecho olisqueando aquí
y allá, como hemos quedado con tiempo de sobra, llevo a mis amigos a dar un
paseo por la cuidada ciudad vieja de las Palmas, a la luz de las farolas.
Puntualmente
a las veintiuna horas, nos encontramos con la pareja, cenamos en medio de una
charla muy agradable, los cinco en la terraza del Herreño, nuestro familiar
restaurante, al que parecemos abonados y casi a media noche, tras despedirnos
hasta próximamente, iniciamos por el mismo camino, el regreso al náutico.
Sábado
26
Por
la mañana, vamos de compras al hiper Carrefour para preparar una buena paella
como las acostumbradas.
Poco
después de medio día llegan Carmen e ?talo, que como van a marchar próximamente
a Venezuela, antes de afrontar su última etapa de la vuelta al mundo, para
ponerse al día de como está su país, han dejado su preciosa goleta de dieciséis
metros en el club Varadero este con su habitual humor italiano de donde es
original, no paramos de reír con sus ocurrencias y anécdotas, como aquella que
nos ha hecho reír a carcajadas, cuando en estos once últimos años de vuelta al
mundo, a su paso por Tailandia, junto con otra pareja de navegantes
australianos con los que navegan en conserva.
Contaba
que como ya estába rayando en la ancianidad (le calculamos unos sesenta y
muchos años) no quería irse de este mundo sin sentir las sensaciones de un
body-masaje tailandes y por este motivo pedía a Carmen que no se sintiese
ofendida por tal circunstancia, esta, de modo alguno se opuso a la petición de
su marido, es más ella misma iba a contratar los servicios de una experta
masajista para que él no se preocupase de nada.
El
buen hombre, contento por la tolerancia de su mujer esperaba el momento de
complacer su petición y llegado el día.
?talo,
se personó en el lugar apalabrado, le hicieron pasar a una sala donde se quedó
en cueros con una toalla tapando las vergüenzas, tendido sobre una camilla
baja, en la habitación solo había una oronda y fornida señora, pensando en que
fuese la madame y esperando a que una linda muñequita tailandesa apareciese
para comenzar con el masaje, pero he te aquí que no había susodicha muñequita y la fornida
señora arremetió con tal ímpetu con su trabajo, que al pobre Ítalo se le oían
los gritos desde la misma Venezuela y su mujer Carmen, con los amigos
australianos desternillándose de risa por la jugarreta gastada a su marido, al
que no le quedaron ya más ganas de probar los placenteros masajes tailandeses.
Entre
anécdotas, preguntas que les hacíamos y comentarios, a media tarde se
despidieron nuestros amigos, con la promesa de que estaríamos en contacto vía
e-mail hasta que nos viéramos de nuevo antes de la partida hacia las Américas.
Les
acompañamos hasta el muelle donde nos despedimos, deseándonos buenas
singladuras.
Como
mañana salimos para Lanzarote, llamo a mi amiga Merche para llevarles el coche,
quedo con ella, lo meto en el garaje, tomamos una cervecita, me despido de ella
y Roberto, me no se encuentra muy bien y volvemos al náutico a preparar la cena
para la siguiente visita.
Al
poco de oscurecer llegan Cristina y Herber, a los que no conocía personalmente,
con la que me he puesto en contacto a través del foro. Esta pareja, ella
italiana y el austriaco, de unos treinta
y pocos años y que llevan en la isla tres y siete años, tienen una pequeña
goleta de madera en el puerto de Puerto Rico y con la que se han iniciado hace
menos de un año al mundo náutico.
Mientras
cenamos, nos cuentan sus aventuras y desventuras en las primeras navegaciones,
intercambiando experiencia por juventud y pasando una velada muy agradable, al
igual que esta medio día, pero en sentido contrario.
Nos
despedimos de ellos hasta mi regreso de nuevo a Las Palmas en el mes de
noviembre, con la promesa de que saldremos a navegar en la goleta, en la que
tengo ganas de hacerlo, porque nunca he navegado en un barco con aparejo
clásico.
Domingo
27
Tal
como había previsto, con una meteorología favorable, a las nueve horas,
abandonamos el puerto de La Luz, previamente de haber hablado con el amable
marinero, el cual me asegura que los tres día que tengo pagados, de este mes de
septiembre, se me descontarán de la factura, cuando regrese de nuevo, tras la
salida de la regata ARC.
La
navegación hacia Fuerteventura es con un vientecillo del norte de doce nudos y
la mar poco más que marejadilla, una gozada de navegación para recorrer las
treinta y ocho millas hasta punta Jandía.
Oscar
disfruta de lo lindo en su primera navegada por las islas afortunadas, pronto
alcanzamos el dispositivo separador de tráfico entre islas, aunque solo hemos
visto pasar un petrolero a unas cuantas millas y un par de veleros que vienen
desde Fuerteventura, con los que nos cruzamos a más de media milla.
Poco
después de comer, a once millas, ya vemos difuminada la orografía de la isla y
a medida que nos aproximamos lo primero que destaca es la torre de un generador
eólico en el pequeño pueblecito de Puertito, junto al aeropuerto de la isla, en
las inmediaciones de Punta Jandía y poco después ya es visible en Morro Jable,
el torreón del faro de Matorral.
Barajamos
la posibilidad de continuar hasta Gran Tarajal, a veintidos millas de Morro
Jable o quedarnos allí mismo, finalmente decidimos lo segundo, para ello,
sugiero que fondeemos donde ya lo hice en la anterior vez, en la playa, frente
al pueblecito.
Pero
antes de recorrer las siete millas que nos faltan para acceder a nuestro
destino, hemos pasar por el peaje de los mosquitos, ese viento catabático que
desciende de la montaña a sotavento de la península de Jandía y que como en la
anterior ocasión, nos hace tomar un rizo a la mayor para navegar con soltura
los veinticinco nudos que llegan a soplar en las rachas, más o menos aquí se
dobla el viento que hemos traído desde Gran Canaria, eso si, a cubierto de de
la ola atlántica, la superficie del mar enseguida se cubre de borreguillos
blancos y entre racha y racha en menos de una hora alcanzamos el puerto de
Morro Jable, al que pasamos de largo para fondear frente a la playa, donde ya
se encuentra un catamarán.
Hinchamos
la neumática para desembarcar en cuanto se haga de noche, porque, tengo
entendido, no se puede llegar con ella a la playa, de día, según la normativa
de la guardia urbana.
Damos
un paseo hasta el puerto y de regreso cenamos en uno de los restaurantes
playeros, en los que la clientela es mayoritariamente de origen alemán.
Lunes
28
Temprano,
en cuanto sale el sol, levantamos el fondeo y continuamos navegando hacia el
norte de la isla, de momento por aguas que ya conozco. Pronto, nada más doblar
la punta de Morro, entra una brisita del noroeste que nos permite detener el
motor y navegar a vela con rumbo directo hacia punta Lantailla, en las
inmediaciones de Gran Tarajal. A medida que nos internamos en la zona de bahía
Calma, sube el viento un poco lo que nos hace que naveguemos más airosos, en
tres horas alcanzamos Lantailla, pero desde allí hemos de cerrar el rumbo y con
el viento de proa no queda más remedio que arrancar el motor si queremos seguir
avanzando a buen ritmo.
Algo
más de dos horas nos cuesta alcanzar Puerto del Rosario, la capital de la Isla,
como aún tenemos bastantes horas de luz, decidimos aprovecharlas navegando a
vela, haciendo bordos, tenemos unos doce nudos, así que navegamos rápido,
aunque los cambios de dirección del viento son importantes, más cuando nos
alejamos de la costa.
Pronto
vemos el promontorio de la isla de Lobos, al norte de Fuerteventura, dejaremos
la islita por babor, pero cuando nos acercamos a ella, en las postreras horas
de la tarde, el viento va menguando y de nuevo ponemos el motor en marcha para
recorrer las últimas siete millas hasta la punta del Papagayo, donde
fondearemos a pasar la noche.
Elegimos
la playa de las Mujeres, donde ya se encuentra al ancla un barco francés de
aluminio, largamos el fondeo bastante alejados de él, cuando ya la noche no
permite ver más que sombras, poco después un par de barcos más, largan sus
anclas en la zona
Jueves
1 de Octubre
Navegamos
hasta isla de Lobos, Jose viene con nosotros, y el Donan va tripulado por
Carlos y Carmen, solo hay una brisita de 5 nudos y el Bahía pronto demuestra
sus cualidades de crucero rápido sacando distancia al pesado Moody de nuestros
amigos.
En
dos horas cruzamos el estrecho de la Bocayna, dando respeto a los bajos de punta Martino, donde unos surfistas practican
su deporte en la rompiente que forma las olas de fondo que llegan del NW.
La
poca brisa que traíamos por aquí se esfuma, motor de nuevo y atención a los
bajos del sur de la isla, doblamos la punta y nos dirigimos al fondeo junto al
puertito, hay unas boyas pero prefiero largar el ancla en un fondo de arena a
cinco metros.
El
Donan llega un poco después amarrando a una boya a nuestra popa, decidimos
comer a bordo del Moody abarloados, pero cuando levantamos el fondeo veo que la
marcha avante no funciona, algo se ha estropeado definitivamente, los amagos
extraños que he sentido en días pretéritos no eran sensaciones baldías.
Como
estamos en la proa del Donan, largamos más cadena hasta situarnos a su costado,
y amarramos ambos barcos, mientras Carmen prepara la comida Oscar y Yo hurgamos
en el mecanismo del mando de la reductora, llegando a la conclusión de que el
engrane de estas con el motor se ha estropeado.
Como
el regreso a Rubicón ha de ser a vela, salimos al poco de comer, tenemos la
misma brisa que al llegar aunque la dirección ha variado favorablemente,
tomándola a un descuartelar con lo que la velocidad ha mejorado
considerablemente y navegamos casi constantemente por encima de los cuatro
nudos.
Casi
dos millas antes de llegar, el viento se ha abierto lo suficiente como para
izar spi. Oscar monta la maniobra, a Jose lo pongo a la caña y en pocos minutos
tenemos el spi arriba, resistiéndonos a que Carlos, que viene a motor casi todo
el tiempo, nos adelante en la particular regata.
Arriamos
el spi en la bocana del puerto, sacamos el génova, arriamos también la mayor y
con solo la vela de proa fondeamos en la bahía junto al puerto cuando ya ha
caído la noche, recogemos un poco por encima, se acerca el Donan y
desembarcamos en él para recoger la neumática que hemos dejado amarrada al
Cap's III, volviendo pronto Oscar y yo al Bahía.
Viernes
2
Hoy
a primera hora gestiono el contacto con un mecánico, en el varadero me
recomiendan a Ruben Borges, hablo con él
y quedamos en que vendrá a ver el motor el miercoles por la mañana.
Salimos
a navegar con el Cap's III, primero vamos hasta el Papagayo a fondear y darnos
un baño, luego con viento en popa hacemos pruebas con el spi asimétrico, lo
izamos con el calcetín y como habíamos previsto no va muy bien, por la
estrechura y que la boca no está bien construida, además ese spi es demasiado
grande para este barco.
Lo
arriamos y retiramos el calcetín, volvemos a izarlo si él probamos a
atangonarlo y ahora va un poco mejor, aconsejo a Jose que lo deje como está,
que para ventolinas puede irle bien.
Volvemos
a comer a puerto y por la tarde quedamos en el Donan de Carlos y Carmen, con
Julio y Soledad, una pareja que navegan desde hace unos cuantos años por el
Caribe donde tienen el Ilusión.
Construyeron
su barco, de 45 pies, hace dieciocho años en Ibiza y sin pensárselo mucho, se
echaron a navegar, aprendiendo sobre la marcha, lo que les ha llevado a una
forma de vida de semi-libertad, los últimos cinco años sin moverse del
archipielago de San Blas, uno de los últimos paraísos que aún quedan por el
Caribe.
Carmen
nos prepara un pica pica mientras charlamos animadamente de viajes y anécdotas
caribeñas, como aquella que llega una despampanante navegante solitaria a un
fondeadero y como tuviera dificultades para fondear, allí que van todos a
ayudarla para luego darse cuenta que era un fornido travesti.
Domingo
4
A
primera hora Oscar y yo metemos el Bahía en el mismo amarre que cuando
llegamos, eso si, navegando marcha a tras, sin ningún problema, luego vamos a
por el coche y vamos los tres al aeropuerto, que a las 11 llega Virginia.
La
recogemos puntualmente y como también llega María, pero a las dos de la tarde,
nos vamos a dar una vuelta por Puerto del Carmen, nos quedaba por visitar otro
de los enclaves más turísticos de la isla, damos un paseo tomamos un refresco y
a las dos estamos de nuevo en el aeropuerto.
Con
un poco de retraso llega el avión, turno de presentaciones a Virgi y Oscar para
salir pitando hacia Arrieta, donde vamos a comer en el puertecillo, en el
restaurante que la vez anterior estaba cerrado.
No
ha estado mal, pero Jose nos lo había puesto mucho mejor. Un paseito para bajar
la comida y aprovechamos para ir a visitar el norte de la isla, primero al
mirador del Río para la foto de la Graciosa y desde allí bajamos a Orzola, cuyo
puerto no conocía y que como era de suponer dispone de unos cuantos
restaurantes de turistas que toman aquí el ferry para ir a la Graciosa.
De
vuelta hacia el sur paramos en el pueblecito de Teguise, que a esta hora está
vacío de turistas lo que me satisface, pues no habíamos parado y tiene bastante
encanto.
De
vuelta a Rubicón lo hacemos por la carretera de Femes, que se encuentra en un
escarpado alto, llegando ya de noche a la Marina, preparo algo de cenar para
los cinco y damos por concluida la jornada.
Lunes
5
Hoy
continuamos de turismo insular, primero visitamos los Hervideros, luego la
laguna Verde y a continuación vamos a Timanfaya, para mi, la única atracción
verdaderamente interesante que tiene la isla, de allí volvemos a comer a Yaiza
donde nos lleva Jose, un restaurante casero, del que salimos contentos.
Volvemos
para Rubicón y nos quedamos por la marina haciendo cosas a bordo, mientras que
Oscar se va con Jose y Virgi a dar una vuelta con el Cap's III.
Oscar
está muy animado a hacer el Atlántico con el Cap's III y yo le animo a ello, en
cuanto gestione sus vacaciones le dará una respuesta, me agradaría mucho que
viniera.
Martes
6
Por
la mañana nos vamos con el coche a Arrecife ya que Jose tiene que renovar el
permiso de conducir, luego pasamos por una buena ferretería junto al puerto,
vemos unas tiendas náuticas y pasamos por una imprenta donde fotocopian todo
tipo de cartas y derroteros, está en el paseo junto al fuerte.
A
medio día vamos a comer a Tías a casa de Julio y Sole, lo pasamos estupendo en
su compañía, hemos visto fotos de San Blas donde han vivido casi cinco años y
de como construyeron el Ilusión, en Ibiza, hace casi dos décadas.
A
última hora de la tarde volvemos para la marina y nosotros a nuestro fondeo
Miercoles
7
Nos
levantamos pronto, y lo primero que hacemos es desmontar la caja del motor para
poder acceder fácilmente a él
Puntualmente
a las 9 de la mañana llega el mecánico, toma nota de la caja reductora y
quedamos para el lunes comenzar a desmontarla.
Oscar
sale de regreso para Bilbao, Jose y Virgi le llevan al aeropuerto.
Por
la tarde reparo la galleta de la mayor, un trabajo pendiente que tenía ganas de
realizar, ahora me siento más seguro de que no se va a romper.
Luego
pagamos el puerto, damos un paseo hasta el supermercado a reponer un poco la
despensa.
Sábado
10
hoy
también toca bricolaje y como ayer. Por la tarde desembarcamos con la neumática en la playa junto al hotel Yaiza
para ir al super y ahorrarnos un buen paseo.
Al
atardecer quedamos con Jose y Virgi damos un paseo hasta Playa Blanca donde
cenamos, que para eso es sábado en una pizzería que me ha gustado mucho.
Domingo
11
Ya
está bien de tanto fondeo, aprovechando un vientecillo de 10 nudos, propongo a
María salir a navegar un poco y ella encantada, recogemos todo lo susceptible
de caerse y realizamos la maniobra de zarpar a vela, como velero que somos,
izamos primero la mayor, recogemos el fondeo y al caer una vez libres,
desplegamos el génova.
Que
gusto sentir de nuevo el sonido del agua correr por las amuras, primeramente
ponemos rumbo a Pechiguera, pero cambio de idea, trasluchamos y nos dirigimos a
Papagayo para enseñarla de cerca la placidez de sus playas, donde vendremos a
fondear cuando tengamos el motor reparado. Doblamos la punta, dando un buen
respeto a los bajos de la restinga y después de recorrer una milla del otro
lado, viramos y volvemos al fondeadero, el paseito mañanero es suficiente para
quita un poco el chincho de no estar demasiado estáticos, aunque mañana
tengamos intención de volver a navegar.
Hoy
es el cumpleaños de Virginia y nos reunimos en el Cap's III para celebrarlo,
para ello Jose ha invitado a Carlos y Carmen, que no han podido acudir, pero
vienen Julio y Soledad, lo cual me alegra porque tengo muchas preguntas que
hacerles y placer con los relatos de sus aventuras, como cuando los piratas
venezolanos les asaltaron en la península de Paria.
No
me canso de escucharles y como deseo de su compañía les invito a que mañana
vengan a navegar en el Bahía las Islas, cosa que aceptan encantados.
Lunes
12
Tal
como habíamos quedado a las diez de la mañana recojo con la neumática a Virgi y
Jose en su pantalán y poco después a Julio y Sole en la gasolinera para
trasladarnos al fondeo donde se encuentra el Bahía y espera María.
En
la zona solo sopla una ligera brisa del sureste que no supera los cuatro o
cinco nudos. Les pongo en aviso que no tendremos la ayuda del motor para ir a
la isla de Lobos, pero son navegantes y nos dicen que saben no tiener prisa por
llegar a los sitios, así que izamos mayor, levantamos el fondeo, desplegamos el
génova y el Bahía pronto se pone en movimiento, aunque antes he tenido que
desatascar un cabo que se ha metido en el barbotén que impedía subir el ancla.
A
pesar del poco viento el Bahía sigue comportándose como el barco rápido que es,
cosa que no pasa desapercibido a nuestra pareja de navegantes, que alaban sus
cualidades, bien diferente a su barco que con ventolinas apenas se mueve.
Algo
más de dos horas nos lleva en recorrer las siete millas del estrecho de
Bocayna, dejando la isla de Lobos por estribor. Me acuerdo perfectamente de los
bajos que jalonan el extremo sur de la islita, pero noto la intranquilidad de
Julio y para que despeje sus dudas abro la carta en el ordenador donde se ve
con claridad la seguridad por donde navegamos.
En
el fondeadero hay bastantes más embarcaciones que la anterior vez, elegimos un
lugar entre dos veleros al que nos acercamos muy lentamente, ya que la brisa se
ha esfumado casi por completo en la zona. Arrío la mayor sin tan siquiera
aproarme y María larga el ancla cuando considero que nos hayamos en el lugar
apropiado, quedando fondeados a una distancia equidistante de ambos barcos.
Comemos
en torno a una conversación muy provechosa, tomando datos de los lugares que
visitaremos a poco más de un año vista.
Como
el viento sigue sin aparecer, propongo salir de vuelta no demasiado tarde
porque nos va a llevar unas buenas horas la travesía hasta Rubicón, todos de
acuerdo, a las cinco nuevamente realizamos la maniobra de zarpar a vela, esta
vez sin ningún inconveniente, aunque los tres nuditos y la marejadilla nos
impiden avanzar apenas a un nudo, para salir del fondeadero por donde hemos
llegado. Cuando casi después de media hora alcanzamos la punta de la
Mantequilla, algo de corriente en contra nos frena el avance, intento salir por
el otro lado de la isla pero los esfuerzos son tan inútiles como los que
estamos intentando, si no queremos permanecer toda la noche en la zona, no me
queda más remedio que hacer caso a las sugerencias de Jose, arranco el motor y
marcha atrás pongo de nuevo rumbo a doblar la punta de la Mantequilla, donde
posiblemente tengamos la brisita que nos ha traído por la mañana.
Arriamos
velas, motor atrás y con la marejadilla, aunque avanzamos a solo dos nudos, las
empopadas de las olas contra el espejo levantan espumaradas que acaban por
empaparme como si navegásemos en un temporal, pero sobre todo, lo que más cala
en mis huesos, son las risas de la tripulación, habrase visto, mi airoso velero
navegando como los cangrejos.
Como
habíamos previsto, fuera de la influencia de la isla vuelve la brisita, me
aproo al viento e izamos mayor, para seguido desenrollar el génova, pero como
el viento está por la aleta, preparamos el spi y en unos minutos lo tenemos
portando, con lo que el GPS ya marca por encima de tres nudos.
A
bordo reina un distendido ambiente, llevado por la voz contante de nuestros
amigos Julio y Sole, que no cesan de contarnos historias y anécdotas en sus
navegaciones caribeñas, con el gracejo que caracteriza el origen argentino de
Julio, a pesar de ello no desatendemos la navegación y la atención constante al
spi, que con tan poca brisa a duras penas se mantiene hinchado, máxime cuando
en medio del estrecho de la Bocayna llegan trenes de pequeñas olas de ambos
lados, lo que forma una marejadilla
bastante incómoda.
El
rumbo que llevo apunta a Papagayo, el único que me es posible en las
condiciones reinantes de brisa, pero tenemos todo el tiempo del mundo y a
ninguno de los seis nadie nos espera.
Como
preveíamos en Papagayo hemos de trasluchar, arriamos spi y sacamos el génova
por el otro lado, no es cuestión de intentarlo con el spi, con la inestabilidad
de la vela, casi de noche y la poca experiencia en navegación deportiva de la
tripu que llevo. La brisita nos lleva hasta la proximidades de la bocana del puerto
donde vuelve a esfumarse una vez más, esta vez no me lo pienso dos veces,
recogemos velas, arranco el motor y de nuevo marcha a tras para recorrer la
última media milla hasta el fondeadero. las risas hacen de nuevo aparición a
bordo, pero tengo ganas de cenar y dejar al Bahía quietecito en su fondeadero,
cosa que hacemos en unos minutos.
Después
de una frugal merienda, que he preparado, desembarco con la neumática a
nuestros amigos, despidiéndonos hasta un próximo día.
María
y yo de nuevo a bordo, disfrutamos en la bañera, todavía un buen rato de la
tranquilidad del fondeadero, comentando que a pesar de los inconvenientes,
hemos pasado un fenomenal día.
Miercoles
14
A
primera hora preparamos todo para meter de nuevo el Barco al pantalán,
levantamos el fondeo y casualmente, al probar la marcha avante, esta engrana en
los piñones, con lo que esta vez no damos el cante navegando como los
cangrejos.
Sin
dificultades metemos al Bahía en el pantalán al que ya parece que nos reservan
en exclusiva, ayudados por Jose y Virgi, siempre atentos a nuestras idas y
venidas.
Sin
pérdida de tiempo, me dedico a desinstalar de nuevo la caja del motor, para que
no pierda tiempo el mecánico cuando llegue a desmontar la caja de la
transmisión. Poco después de las 10 llega Rubén Borges, al que hemos de
adelantar un pago a cuenta para iniciar los trabajos, entre los dos, en poco
tiempo desconectamos tubos y cables del motor para poder moverlo y desacoplarlo
de la caja. Con unas cuñas que tengo en mis pertrechos, calzamos el bloque y
una vez sueltos todos los tornillos de apriete, lo deslizamos sin
dificultades una decena de centímetros,
suficientes para sacar el eje con el mecanismo de la transmisión automática.
Ahora solo es cuestión de esperar a que las piezas Volvo nos las suministren en
la mayor brevedad de tiempo, cosa que en las islas, no suele ser con la
presteza que a mi me hubiese gustado, pero no tengo prisa y el presupuesto que
me habían adelantado desde Bilbao era sensiblemente más alto que el que me han
dado aquí, aunque tarden más en el suministro, las fechas no nos acucian, así
que prefiero ahorranos unos buenos euros y María está de acuerdo.
Poco
más de dos horas y Rubén se lleva la transmisión, la bomba de agua salada, para
cambiarle los retenes y el colector del escape que ya se haya bastante
obstruido por la carbonilla, para dejarlo bien limpio.
Tomo
nota para futuros mantenimientos que pueda hacer por mi cuenta, el resto del
trabajo me encargo yo, como es, sacar todo el lubricante de la cola y sujetar mejor el motor, que ahora ha
quedado suelto, para ello, coloco una U de carbono, que me sobró de la caña de
respeto, atornillada al techo del motor, del que con un zuncho suspendo el
motor con facilidad.
Estando
en pantalán María aprovecha la lavadora del puerto para hacer una buena colada,
como tenemos el barco un poco patas arriba comemos en el Cap's III y por la
tarde el acostumbrado paseo hasta el One a tomar una cervecita con Jose.
A
medio día he llamado a Norberto y Monse, una pareja isleña que me han contactado
por correo por mediación de los Pratis
Jueves
15
Seguimos
con nuestros quehaceres a bordo, a media mañana vienen a visitarnos Norberto y
Monse, son encantadores y muy relacionados con el mundillo de la náutica, de
hecho, han comprado un nuevo Dufour 405, el mismo que Rafa tiene echado el ojo,
casualmente Norberto es muy amigo de Fredy Tabares, el carpintero de ribera que
está restaurando la Bella Lucía, una fenomenal goleta de 150 toneladas y 30
metros de eslora, botada en 1890, propiedad de uno de los dueños de la marina.
Muy amablemente Norberto, nos presenta a Fredy, un personaje muy atento que nos
enseña su obra, la cual nos deja a todos asombrados las maravillas que se
pueden hacer con gusto y el dinero del armador.
Finalmente
nuestros nuevos amigos, que viven en Feas, se despiden no sin antes invitarnos
el sábado a comer en su casa, cosa que hacemos encantados.
Por
la tarde, puesta al día del diario, los foros y limpieza de la cubierta del
Bahía, ya le toca, aunque no acumula ni la cuarta parte de la suciedad que se
depositaba en las Palmas.
Viernes
16
A
primera hora preparo la neumática para remolcar al Bahía fuera de la marina,
cuando vienen Jose y Virginia hacemos la maniobra, primero amarrada a la aleta
de babor, con María manejando el fuera borda, solo consigue que gire a
estribor, cambiamos las posiciones, salto a la neumática y tiro hacia atrás con
lo que conseguimos llevarlo poco a poco por el canal entre pantalanes hasta la
dársena, desde allí me coloco en la popa y empujando, lo sacamos fuera sin
dificultad.
Largamos
el ancla, nuevamente orincada, pero un nuevo contratiempo se suma a la lista,
el molinete del ancla ha dejado de funcionar. largo el resto de cadena
manualmente y cuando ya estamos bien ubicados reviso con Jose el origen del problema.
Esta vez no hemos tardado en descubrirlo, sulfatación de los terminales en el
relé de control del molinete, una ligera limpieza es suficiente para que
funcione de nuevo y una tarea más a añadir a la lista, cambiar los terminales.
Llevo
de nuevo a Jose y Virgi al puerto a que preparen el barco para salir a pasar el
día en el Cap's III, de vuelta nosotros nos vamos al supermercado, que con la
neumática lo tenemos mucho más cerca, desembarcando en la playa.
A
las once de la mañana embarcamos con nuestros amigos y con un bonito viento de
trece nudos navegamos primero hasta mar abierto más allá del faro de Pechiguera
y desde allí ponemos proa a Papagayo donde largamos el ancla para bañarnos y
comer. Después de una siestecilla en cubierta, volvemos a puerto y nosotros al
Bahía que nos espera meciéndose tranquilamente en su fondeo.
Al
anochecer nos ponemos de acuerdo, Carlos y Jose, cada uno desde nuestros
barcos, para intentar con la BLU, hablar con Carmelo que está en Almería,
finalmente conseguimos hablar entre nosotros y después de cenar y preparar un
postre para llevar mañana a Feas, vamos a intentar una charla en la frecuencia
de la Rueda de los Navegantes. Justo cuando vamos a comenzar, entra por la
frecuencia Rafael del Castillo, me pongo en contacto con él, hablamos un buen
rato, mientras mis amigos desde dentro del puerto apenas logran entender nada.
Me siento feliz porque después de tantos años de tener una aparato tan caro
inservible, por fin consigo sacarle algo de partido y al menos comprobar que
sigue funcionando correctamente, ahora es cuestión de aprender a hacerse con la
práctica de su funcionamiento.
Sábado
17
Amanece
un día calcado a los anteriores, la uniformidad meteorológica está siendo la
norma habitual durante todo este mes, hasta los mismos isleños aseguran que no
es muy normal, pero a nosotros nos parece una maravilla, cielos despejados,
temperaturas que se mantienen entre los veinte y los veintiocho grados y el
agua del mar que no baja de veinte.
Nos
levantamos también como todos los días, cuando despunta el día, en torno a las
siete y media de la mañana. El fondeadero en estos momentos se encuentra en
calma, el Bahía las Islas mecido por pequeñas olitas muy lejanas, nos acuna con
suavidad.
Un
baño matutino en las claras aguas de la bahía me reconforta sobremanera y
aprovecho a limpiar, una vez más, los microscópicos organismos, que en estas
aguas se adhiere al casco con rapidez. La pintura patente que di en Galicia, en
el mes de Junio, antes de partir, ha sido un fracaso para estas aguas, estoy
planteándome volver a sacar el barco del agua, para repintar de nuevo antes de
salir hacia el Caribe.
El
único inconveniente que tenemos en el fondeadero, es la arribada del ferry, que
cubre el trayecto Corralejo, Playa Blanca, ya que nos llega un tren de olas,
bamboleandonos de mala manera, cuando nos acometen por el través, que es la
mayoría de las veces y eso que nos encontramos a casi una milla del puerto,
pero es tal, el desplazamiento de agua que provoca el dichoso trasporte
náutico, que sus efectos alcanzan mucha distancia.
Hoy
en uno de esos meneos, he sentido moverse el motor y por tanto, para evitar
algún daño, lo he fijado con un par de tornillos a la bancada, antes de irnos a
pasar el día a Mala.
Norberto
a medio día viene a buscarnos con su coche, nos lleva primero a un polígono
industrial, cerca del aeropuerto, donde tiene un negocio para la importación de
muebles fabricados en teca, que trae desde Indonesia, luego nos da una vuelta
hasta el puerto de Arrecife, en cuyo económico varadero, me estoy planteando
sacar el barco para repintar, nos dice que es uno de los mejores varaderos de
las islas y así lo veo, pues dispone de un moderno y potente traveling con buenas cunas en la planchada para estabilizar
los barcos en tierra.
También
he aprovechado a tomar unas fotos del antiguo Fisher & Paikel, donde
navegué hace unos cuantos años con Quino Quiroga, su dueño.
Llegamos
a Mala, donde espera en casa Monse, nos enseñan su bonita vivienda unifamiliar
que más bien parece un museo de muebles antiguos, una maravilla de colección y
el taller de carpintería adosada a la casa. Nos preparan para comer una
barbacoa y pasamos una tarde muy agradable contando y viendo fotos de
navegaciones de las que Norberto es un gran amante.
Ya
de noche nos trae de vuelta a Rubicón, donde quedamos para vernos en breve.
Volvemos
con nuestra neumática al fondeadero, donde Rufino nos recibe con mucha
alegría, pasamos un buen rato en bañera
sin tan siquiera apetecernos cenar.
María
ya se ha hecho cargo de la neumática, que poco a poco está aprendiendo a
manejar con soltura, ahora la queda aprender a remar para poder ser totalmente
autónoma.
Domingo
18
Esta
mañana, durante el baño matutino, he descubierto a diez metros donde había
caído el ancla, un muerto fenomenal. Con un poco de trabajo la he acercado al
muerto y la he amarrado a él, así estamos más seguros. El fondeadero ha crecido
bastante, de los dos barcos que eramos al principio, el Bonaire y nosotros,
ahora somos seis, aunque hay sitio de sobra.
Hoy
toca de nuevo fiesta en casa de Juanma y Pilar, los amigos de Julio y Sole,
pero antes hemos aprovechado a hacer alguna cosilla abordo.
A
las 12 vienen a buscanos al Cap's III vamos a Tinajo, donde paramos a echar un
vistazo a su mercadillo dominical, aprovechando a comprar unas hortalizas,
mucho más baratas que en el super de Playa Blanca.
De
nuevo lo pasamos fenomenal con las aventuras de Julio y Sole en la magnifica
casa de Juanma, donde ha tocado de nuevo barbacoa, por la tarde gran partida de
rana, cuyo juego no sería malo llevarlo por los mares del mundo.
Al
anochecer nos llevan de nuevo a Rubicón, de vuelta al fondeadero a por el
Rufino para ir a dar un paseo, se me ha parado el motor fuera borda, por algún
problema en el carburador, hemos de volver a remo y por la mañana lo revisaré.
También me han llamado la atención los guardas de seguridad de la marina porque
no tengo permiso para entrar y salir de la misma, algo que he de solucionar.
Lunes
19
Lo
del motor, ha sido alguna partícula que ha obstruido la inyección, he hablado
con Roberto y así me lo ha confirmado, porque he estado funcionando con él y no
ha dado ningún problema.
Pasamos
el día a bordo haciendo y organizando cosas en el barco. A medio día vienen a
comer con su neumática Jose y Virgi. A la una he quedado con One para hablar
con el director de la marina, pero me vuelvo porque no está, pero por la tarde
Carlos me dice que ya ha hablado con los de seguridad y poco después One me
concreta una cita con Carim, la directora, que me da permiso para entrar y
salir previo aviso por VHF.
Seguimos
haciendo algunas cosillas abordo antes de desembarcar a dar un paseo con
Rufino.
Miercoles
21
Tal
como estaba previsto, el frente lluvioso nos ha afectado de lleno y por la
mañana ha tirado un buen chaparrón, íbamos a ir al super pero esperaremos a no
mojarnos.
Jose
ha debido resfriarse, pues Virginia dice que está en la cama con algo de
fiebre.
El
resto del día lo pasamos haciendo cosas abordo, María estudiando inglés, idioma
que se ha propuesto hablar con soltura, para cuando lleguemos al Caribe. A
última hora de la tarde hacemos una visita a Jose, que sigue pachucho.
El
mal tiempo parece que no gusta al personal y para la noche solo quedamos tres
barcos
Jueves
22
Hoy
Carlos nos ha dejado por la mañana, un coche que ha alquilado, Jose Antonio se
ha levantado con fiebre, así que nos vamos solos a Arrecife, primero María
resuelve un asunto bancario, luego nos vamos a la ferretería que ya conocemos y
seguido vamos a recoger el piloto de Jose, pero sigue cerrado el taller,
mientras esperamos un rato nos encontramos con Rubén, el mecánico y nos dice
que para el lunes estarán las piezas del motor y que para el martes se podrá
montar, cosa que nos alegra.
Desde
Arrecife volvemos para Rubicón pero paramos en un Hiper Dino a comprobar si los
precios son mas normales que los del de playa Blanca, constatamos que así es
pero no hay mucha diferencia.
Devolvemos
el coche a Carlos y después de estar un ratillo con Jose y Virgi, volvemos al
Bahía, a finalizar algún trabajillo más aunque ya no quedan muchos de la lista.
Viernes
23
Hoy
se ha puesto en contacto el perito del seguro para que le envíe unas fotos, la
documentación de la revisión del barco y mi título, la cosa pinta bien para que
me paguen la avería. Lo que todavía no tengo respuesta es de las propuestas
para el seguro de navegación mundial que hemos hecho a varias compañías, en ese
sentido las cosas pintan un poco mas negro, como siempre los seguros están para
lo que estan, ganar dinero, no quieren saber nada de correr riesgos, aunque
lleves toda la vida pagando y pagando.
Hoy
hemos tenido noticias de nuestros amigos Silvia y Johaan que andan navegando
con el Alea por el Egeo, aunque en estos momentos andan de asuntos familiares
por Holanda.
Por
nuestra parte, la mañana como siempre la dedicamos al Bahía, cada vez que me
baño le pego una limpieza al casco, para controlar en lo que cabe, la pradera
verde que va creciendo con total impunidad sobre la patente que le di en
Galicia, que manera de tirar el dinero. Nos estamos planteando sacar el barco a
tierra para volver a dar nueva patente que sea más efectiva, aunque en Trinidad
ha de ser más barato el trabajo.
Todas
las tardes entramos en puerto a estar con nuestros amigos, los días pasan
bastante monótonos, aunque ni se hacen tediosos ni nos aburrimos, nos sentimos
felices con la vida que llevamos, lo único que echamos en falta es poder ser
libres de salir a navegar de vez en cuando, hacer que el Bahía despliegue sus
alas y escuchar el rumor del agua en su carena. Estoy seguro que esta nueva
vida nos va a llenar mucho más que la vivida hasta ahora.
Cuando
vemos a todos esos turistas que pululan por Playa Blanca, nos damos cuenta lo
lejos que nos encontramos de ellos, aunque vivimos bajo el mismo cielo y nos
bañamos en las mismas aguas, nosotros somos libres, no estamos sujetos a la
seguridad de tenerlo todo hecho. Vivimos el día a día en descubrir nuestras
propias ilusiones y nuestras contrariedades, me gusta lo que hago.
Sábado
24
Desembarcamos
con la neumática en playa Dorada y nos vamos con Rufino hasta el polígono de
las ferreterías, un paseito que nuestro cuatro patas agradece mucho. Seguimos
comprando elementos que facilitarán la vida a bordo, como ese pequeño aspirador
para enchufar a 12 voltios y no tener que sacar el grande, que conlleva
encender el generador para producir 220 v.
Hoy
termino también la instalación de los cuatro focos alógenos para iluminación en
puerto. También he sacado un par de baldas más para unos botes de cierre
hermético, donde hacer conservas.
Por
ser sábado quedamos en salir a cenar a mesa puesta, con nuestros amigos del
Cap's y del Donan nos acompaña también Alex, unas ensaladas y unas pizzas, son
suficientes para quedar a gusto y no desequilibrar nuestras menguadas economías
transmundanas.
Domingo
25
A
pesar del magnífico día que ha salido, pasamos el día abordo, haciendo cosas,
hemos declinado la invitación de nuestros amigos Jose y Virgi de salir a
navegar un rato con ellos, queremos acabar con trabajillos menores antes de
entrar mañana en puerto, como acabar la instalación de la iluminación interna a
220v y desenganchar el ancla del muerto.
Por
la tarde vienen a visitarnos Carlos y Carmen para concretar nuestra entrada a puerto mañana lunes, Carlos
se empeña en que va a venir con la zodiac de la marina a empujarnos, se lo
agradezco y pasamos un buen rato abordo charlando de cosas sin importancia,
para luego irnos con ellos a reunirnos con Jose y Virgi, que hace un rato han
regresado de su fondeo en Papagayo.
Damos
un paseo hasta Playa Blanca y regresamos a nuestro barco que mañana hay que
madrugar.
Lunes
26
Nos
levantamos a las seis, preparo amarras, defensas y a la media, tal como
habíamos quedado, veo a parecer la zodiac de Carlos, levantamos el fondeo para
quedarnos al pairo, amarramos a la popa y comienza a empujarnos. Las
condiciones meteorológicas son muy buenas, solo una ligera brisita terral, que
no impide la maniobra, dirijo desde el timón el empuje de la neumática y sin
problemas atraco en el pantalan de siempre, cerca del Cap's III.
A
media mañana viene Juanma a hacernos una visita, aprovechamos su coche para que
nos acerque al super, aunque no se queda
a comer, lo hacemos en el Bahía, luego Jose y yo vamos al Donan a concretar la
fiestecilla que pensamos hacer el miércoles, para celebrar cualquier cosa que
se nos ocurra, en principio una barbacoa en un merendero por el centro de la
isla, pero la confirmación de que el mecánico viene el mismo miércoles, a
montarnos la reductora, nos impediría ir a nosotros, por lo que se cambia el
plan y se decide hacer la comida la comida a bordo del Donan.
Por
la tarde viene Norberto, al que hemos invitado a la fiestecilla, aunque lo
tendrá difícil venir, ya se sabe la familia es lo primero.
Continuará.................