LARGOS MESES SIN ACTUALIZAR LA PÁGINA
Han
pasado varios largos meses sin que se actualizase la página, estar navegando a
tiempo completo, los inconvenientes de no disponer internet siempre que se
quiera y otros imponderables que no vienen al caso comentar, ha hecho tener
parada la información de nuestra aventura, esperamos que ésta sea más periódica
a partir de ahora
2009/07/06
Lunes
Llegó
el gran día, soltamos amarras definitivamente, atrás han quedado unos meses en
este entrañable lugar de la Galicia ribereña
Nos
despiden a pie de pantalán los amigos que han venido, Manuel y Encarna, Rafa y
Nieves, Eduardo y Loli, Rocío, Nico que se ha emocionado mucho y algunos otros
,
María,
Jose, Guiller, Hortensia y yo, soltamos amarras a las 10h, con poco viento
enfilamos la ría, navegamos a motor y mayor, pongo rumbo al wp señalado a 12
millas de cabo Silleiro para alejarnos de la costa portuguesa.
Preparo
de comer Empanada y un risoto de verduras. El viento no hace su aparición hasta
las 4 de la tarde, de NNW como estaba previsto, poco a poco va subiendo,
atangonamos el génova y variamos el rumbo al wp de Oporto distante unas 60
millas, a pasar a unas 25, a pesar de la distancia a la costa empiezan a
aparecer los primeros palangres nada más pasar la divisoria fronteriza, aunque
antes de caer la noche ya no vemos ninguno.
El
viento se establece en unos 18 nudos, navegamos con un rizo a la mayor y una
buena velocidad entorno a los 8 nudos. La mar ha empezado a crecer, con olas de
2 a 3 metros
Después
de cenar, las guardias las disponemos de una hora con otra más de retén, el
piloto gobierna con soltura el rumbo y solo necesitamos vigilar, aunque hay
poco tráfico.
A
primera hora de la mañana el viento se ha refrescado hasta los 25 nudos y la
mar ha subido en consecuencia, timoneamos Jose y yo a mano, en el GPS son
frecuentes puntas en torno a los 11 nudos, con algunas surfeadas de 12.
Cerca
ya de medio día cerca ya de las islas Berlengas trasluchamos la mayor
acercándonos a la costa, para pasar por el interior. A las 13h tenemos Peniche
por el través de babor, nueva trasluchada y navegamos paralelos a la costa
hacia el WP de cabo Roca, el viento y la mar han bajado y se hace mucho más
cómoda la navegación, Guiller, Hortensia y María se turnan a la caña. Los
primeros compases de convivencia a bordo no pueden ser mejores, Guiller y
Hortensia en su línea de humor gracioso, Jose, callado como siempre, pero
siempre atento y María un poco nerviosa por su lucha por dejar el tabaco, para
comenzar, una buena camaradería en la tripulación.
A
la altura de Cabo Roca, quitamos el tangón al génova y volvemos a trasluchar,
el viento por el efecto Venturi se refuerza sobremanera hasta casi 30 nudos,
vamos a tomar de nuevo el rizo que hacía tiempo habíamos quitado y la mayor no
baja, hemos tirar de las dos cargaderas para hacer que se desprenda donde se
había trabado, aprovechamos ya a recoger la mayor y cerrar la funda, sacamos
medio génova y enfilamos el estuario del Tajo, al doblar cabo Raso.
Aquí
el viento sube aún más hasta los 35 nudos, y a pesar de la poca vela que
llevamos, el Bahía sobrepasa los 10 nudos. Navegamos en medio de un dédalo de
palangres, es increíble como está sembrada este trozo de costa hasta llegar a
Cascais.
Amarramos
en el pantalán de espera por indicación de un marinero con zodiac, y me registro
en capitanía, sencillo el trámite de entrada en que solo me piden el seguro y
los dni de la tripulación, ya que el Bahía estaba registrado en el año 2003,
eso si, 52\ por noche, nos asignan un amarre y ya en nuestro sitio, nos
dedicamos a ordenar todo y achicar el agua que de nuevo ha entrado a la
sentina.
Ya
no salimos, cenamos abordo y a dormir.
Miercoles
8
Hortensia
y Guiller se van de turismo portugués, ya nos contarán
María,
Jose y yo nos dedicamos a labores menos lúdicas como es localizar un mercado
donde abastecernos de algunas cosas que faltan para completar la despensa
vegetal.
Salimos
a recorrer el pueblo, internándonos por las turísticas callejas peatonales de
Cascais, no tardamos mucho en encontrar el mercado y un gran supermercado. Con
las compras hechas, regresamos al Bahía, estibando todo y volvemos a salir a
comer un buen bacalao asado.
No
hay mucho donde elegir fuera de la zona de restaurantes turísticos, así que nos
quedamos en el que mejor nos ha vendido sus excelencias, que al final no lo han
sido tanto, además de que el Portugal barato de otros tiempos, ya pasaron a la
historia.
Regresamos
al Bahía a dedicarle un poco de atención, primero subirme al mástil para ver la
realidad del problema que tuvimos ayer, que no era otra diferente a la que
había supuesto, la driza se había metido entre las dos poleas de la perilla y
por eso costó zafarla tirando de los dos rizos. La solución no es sencilla,
pero ya pensaremos algo que no sea sustituir las poleas.
María
le da un baldeo a la cubierta y luego ponemos sendas poleas en los arraigos de
las retenidas de botavara, ya que el sistema de pasarlas bajo las cornamusas,
no ha sido una buena solución.
El
resto de la tarde, intentando conectarme al Internet del puerto, cosa que
consigo a ratos
Domingo
12
Hoy
Guiller y Hortensia han alquilado un coche y se han ido a hacer turismo a San
Carlos de la Rábida y Huelva.
María,
Jose y yo preferimos navegar hasta la ría del Rompido, reconocer el lugar en el
estuve hace muchos años por tierra.
Tenemos
como es habitual por aquí, una brisita del oeste y el cielo despejado, izamos
velas y navegamos de ceñida. En un par de bordos nos presentamos en Punta
Umbría, sus playas ya repletas de veraneante, recordamos que hoy es un
espléndido día de domingo y medio Sevilla andará refrescándose en la costa.
Alcanzamos
la señal roja que baliza la entrada a la ría, no está muy claro el paso, ni
siquiera la carta electrónica figura con precisión la entrada. Observando con atención, unas lanchas nos
señalan la zona, hemos de volver un poco hacia atrás y enfilar la entrada justo
en la boya roja.
Ya
hemos arriado velas y a motor muy suavemente penetramos en la ría, tenemos
claro que estamos en la bajamar, siempre muy atento al indicador de la sonda, a
pesar de ello hemos tocado fondo, doy marcha atrás pero estamos atrapados, no
importa porque la marea está subiendo, a pesar de ello, maniobro con el motor a
plena potencia y a trompicones salimos a aguas libres. Largamos el ancla un
poco alejados de la entrada, a la espera de que tengamos agua suficiente para
pasar.
Mientras
tanto, no perdemos el tiempo, nos damos un baño, comemos y en poco más de una
hora volvemos a intentar el paso. Ahora si, con solo treinta centímetros de
agua bajo la quilla, entramos en la ría del río de Las Piedras, nos quedamos
alucinados de la enorme cantidad de embarcaciones que pululan por el interior
de la ría, amén de las que están fondeadas en sus amarres de la margen
izquierda, la mayoría motoras, pero también se ven veleros abundantes, aunque
en su mayoría, todos de pequeña eslora.
Navegamos
a motor ría arriba, favorecidos por la corriente de marea de unos dos nudos, el
fondo en la ría ya siempre ronda los cuatro metros en casi todo su recorrido y
el panorama siempre el mismo, urbanizaciones, embarcaciones y bañistas tomando
el sol en ambas márgenes. Casi cuatro millas más arriba alcanzamos el náutico
de El Rompido, donde ya se ven embarcaciones de mayor porte.
Desde
este lugar damos media vuelta y ahora aunque tenemos todavía la corriente en
contra el viento es favorable, desenrollamos el génova y paramos el motor,
navegamos tranquilos viendo la espectacular movida de veraneantes por todos
lados. Ya estamos con ganas de salir a mar abierto y sentirnos coo realmente
nos gusta, sin el griterío de la gente.
Casi
dos horas hemos estado en esta navegación semi fluvial, pero nos ha gustado más
cuando hemos alcanzado aguas libres. Tenemos 13 millas hasta el puerto de
Mazagón y como la brisa sigue siendo portante, preparamos el spi para
Lunes
13
Hoy
es el cumpleaños de María, tal como habíamos quedado, lo vamos a celebrar en la
casa que tiene Cesar en Matalascañas.
A
las 10 cogemos un autobús desde Mazagón a Matalascañas, Cesar nos va a buscar a
la parada, vamos a su casa donde conocemos a parte de su familia, su mujer, su
hija, su yerno y los dos nietos.
A
medio día como buen anfitrión nos prepara una exquisita paella que degustamos
con gusto a la sombra de la calorina, que pega como un mazo, en esta Andalucía.
A
media tarde desandamos el camino de vuelta, otra vez en autobús, aunque un poco apurados ya que hemos de compaginar
dos y hemos andado justitos.
Para
rematar la fiesta, esta noche ha sido bastante especial a bordo, hemos bebido
un poco más de la cuenta, hemos bailado, hemos reído y hemos hablado de
intimidades, son momentos que hacen piña en una tripulación, menos Jose, que
aunque siempre está ahí, no participa en
el conjunto, manteniéndose al margen
Martes
14
Hoy
vamos a dedicar el día al mantenimiento del Bahía, levantamos el fondeo y
entramos en el puerto amarrando al pantalán de espera, estamos dispuestos a
encontrar la entrada de agua, o al menos evitar que entre. Desmontamos Guiller
y yo todos los pertrechos del camarote de popa, incluso el tanque de aguas
negras, repasamos con meticulosidad las tuberías y no vemos nada anormal,
compro unas válvulas para cerrar el paso al tanque, así tendremos la seguridad
de que no es su causa.
Por
la tarde Mientras la tripu se va a la playa, María y Yo nos quedamos a bordo
limpiando y haciendo cosas. Cuando llegan soltamos amarras y nos vamos a
nuestro lugar de fondeo.
Miércoles
15
Pronto
dejamos el fondeo, nos abarloamos al muelle de la gasolinera a recargar el
depósito y nos metemos posteriormente en un
amarre, cercano al catamarán de Cesar, donde mientras esperamos a que
llegue, baldeamos al Bahía y lo rellenamos de agua.
Cuando
llega Cesar le cambio los ánodos a las hélices, sin necesidad de ponerme la
botella de buceo, luego a medio día nos vamos a comer en un restaurante de
Mazagón, el Choco, donde hemos comido unos pescaitos esquistos.
Dejamos
a María con Cesar y su mujer para que la lleven a Sevilla, donde tomará un
avión a Valencia y nosotros sin más tardanza bajamos al puerto para continuar
con el viaje.
El
objetivo va a ser el náutico de Rota, a unas 40 millas, pero tenemos un viento
de F4 del NW que nos lleva en volandas, en una nueva navegación de lujo,
Hortensia y Guiller siguen con su plan de meter horas a la caña y hacerse
buenos timoneles.
En
tres horas y media alcanzamos el través de Chipiona, navegamos constantemente
por encima de los ocho nudos, ponemos rumbo a la boya roja del bajo del Quemado
para desde allí trasluchar y dirigirnos a la bocana del náutico de Rota. En
total cinco horas, todo un record de navegación.
Como
el antepuerto se encuentra en total calma, decidimos ahorrarnos la noche y
pasar fondeados.
Aún
así, botamos la neumática y desembarcamos a conocer la noche roteña. El pueblo
nos a gustado bastante y nos ha sorprendido su encanto
Jueves
16
A
primera hora, levantamos el fondeo y entramos al náutico de Rota, nos dan un
amarre que no llega a 30 euros y pasamos
el día amarrados al pantalán. A media mañana llega Miguel (Al_tallahui)
con su mujer, nos acompañan al mercado y
damos una vuelta por el pueblo y comemos juntos en un chiringuito cercano al
puerto.
Por
la tarde, presenciamos la procesión del Carmen desde el barco, que sale del
mismo náutico, de la zona de pescadores. Aquí las nuevas normativas náuticas,
con respecto a regatas y procesiones, parecen que no tienen efecto, ya que las
embarcaciones que salen a la romería van bien cargaditas de personal, sobre
todo los pesqueros y la Guardia Civil entre ellas, Andalucía debe de ser otro
mundo y me parece bien.
Viernes
17
Abandonamos
Rota a las 8h 15m sin viento y el día soleado, navegamos a motor, con rumbo a
librar la boya cardinal este de los bajos de San Sebastián que jalonan la
península gaditana, en una hora comienza entrar la brisa del noroeste y vuelta
a la navegación de lujo, atangonamos el génova para navegar paralelos a la
costa de Cádiz, a unas 4 millas.
Pronto
Sancti Petri y Conil, quedan por la popa, al llegar a Trafalgar, donde tenemos
un recuerdo a la escabechina de la famosa batalla, pensamos trasluchar pero el
viento gira en la misma dirección que nosotros hacia el estrecho y no es
necesaria la maniobra.
Ya
desde este lugar comienza a verse la costa africana de cabo Espartel, avanzamos
veloces ayudados por la corriente favorable, que fluye hacia el estrecho.
Mantengo el rumbo acercándome al dispositivo de tráfico, para aprovecharnos de
la corriente más fuerte del centro.
En
Punta Paloma nuevo cambio de rumbo, ya vemos las hileras de mercantes a menos
de una milla y en nuestro GPS dígitos por encima de 10 nudos, una auténtica
gozada.
Pasado
Tarifa, ya tenemos que trasluchar, el viento se mantiene bastante constante en
torno a los 15 nudos y el Bahía descuenta millas con alegría.
Con
Punta Europa ya a la vista, incomprensiblemente el viento aumenta
considerablemente, tomamos un rizo rápidamente y recogemos un poco de génova.
En Punta Carnero ya tenemos 30 nudos y penetramos en la bahía algecireña como
una exhalación, hacia la dársena deportiva
de Algeciras, situada un poco más al sur del puerto comercial, pero en
poco más de un año desde que pasé por aquí, el panorama ha cambiado
considerablemente, ya que hay unos espigones y una ampliación del puerto que no
conocía, de todas formas la entrada al deportivo está bastante clara.
Amarramos
en el muelle de la gasolinera, el mismo del año pasado perteneciente a la junta
de Andalucía y en el que habitualmente, no se cobra.
Casualmente,
en la salvamar atracada en el mismo muelle, está de guardia un viejo amigo de
Guiller y mio, Alejandro, tripulante de La Línea de Mar a Mar, en la regata de
Martinica, con él estamos un rato hasta que llega otro amigo, Dani, que ahora
trabaja en Algeciras tráfico, un lujo de amigos. Hoy ya no salimos del puerto
más que a ducharnos en el náutico, en el que Jose ha dicho que venimos de
regatas.
Sábado
18
No
tenía intención pero finalmente, el amigo Dani me ha convencido de salir a la
regata que organiza el club Saladillo.
Salimos
con el barco tal como está cargado hasta los topes incluso el depósito del
agua, únicamente dejamos la neumática con el motor amarrada al pantalán.
Hay
bastante viento 22 nudos de levante, la regata, finalmente se disputará en las
aguas interiores de la bahía de Algeciras, un barlovento sotavento a una boya
situada a poco más de dos millas, a la que hay que dar 3 vueltas, unas 14
millas, con ese viento navegaremos con un rizo a la mayor y el génova 105 al
completo, hay varios barcos competitivos, un 40.7, un 36.7, un Jod35, un Doufur
34 y algunos más, en total unos 15 barcos.
A
las 11,30 se da la salida, nos hemos situado bien y salimos en primer lugar. El
Bahía a pesar de su handicat navega bien, por el lado derecho del recorrido,
con el Jod35 pegado a nuestra popa, el 40.7 por el lado izquierdo navega un
poco por delante a mitad de subida, los barcos fondeados en algún momento son
un incordio, pero llegamos bien a la boya de barlovento en tercer lugar.
La
bajada la hacemos atangonando el génova, aún así navegamos rápido y mantenemos
el tercer puesto, aunque el Luna un 36.7 nos pisa los talones, con él hacemos
casi toda la regata, pero lo mantenemos a raya y finalmente en la tercera
bajada le hemos sacado unos minutos.
Acabamos
satisfechos de como hemos andado y por llegar terceros en real, aunque como no
tenía el rating R I de este año me han aplicado una penalización relegándonos a
la séptima plaza, aunque hubiéramos sido 3?s sin la penalización, pero bueno no
ha estado mal.
Lo
peor, al llegar al amarre, compruebo que la sentina está llena de agua, en
total hemos embarcado unos 200 litros, esto me pone un poco cardíaco porque
semejante entrada ya no es aceptable.
Nos
ponemos a desmontar todo lo del camarote de popa y los tambuchos de popa, para
de una vez localizar la vía de agua.
A
última hora de la tarde vamos a la cena organizada por el club, a la vez que
llega Iñaki desde Sevilla, también viene un amigo suyo, Juan Mari Casado, un
capitán de Balearia que nos explica como funcionan esos catas super-rápidos
Domingo
19
Hoy
decido no salir a disputar la 2? manga de la regata, es prioritario encontrar
la entrada de agua.
El
viento es parecido al de ayer aunque con un poco menos de intensidad,
aparejamos el barco con toda la vela, necesitamos que escore al máximo, dejamos
el suelo de la cabina en el pantalán, Jose, Hortensia e Iñaki manejarán el
barco, mientras Guiller y yo nos ocuparemos de buscar la vía de agua.
Yo
me meto en los tambuchos de popa y Guiller se queda en la cabina. Con las
primeras escoradas, este me llama enseguida, entrada localizada, por el tubo de
desagüe de la ducha, que al no estar
conectados a la bomba, están sueltos, y el cuello de cisne no es suficiente
para evitar la entrada.
Como
había supuesto una tontería que me ha traído de cabeza desde mucho tiempo
atrás.
Contentos
por la solución al problema, regresamos a puerto, también he localizado una
pequeña entrada por los tornillos que sujetan la chapa del timón de fortuna y
que supuestamente había sellado bien, ya en el pantalán los suelto y los sello
con silcrón.
Por
la tarde acudimos a la entrega de trofeos, nos ha correspondido un tercer
puesto en la clase regata, una sorpresa, sin haber participado en la 2? manga,
luego de despedirnos de los nuevos amigos y de que El Viejo Lobo me convenciese
para participar en la Semana Náutica de Melilla, nos vamos a Gibraltar.
Entramos
con el coche y visitamos la parte alta de la roca, con sus monos y todo, la
ciudad está medio vacía, al ser domingo y estar la tiendas cerradas.
Regresamos
al puerto, pero decidimos a salir a cenar como despedida, el patrón invita.
Vamos
al restaurante La Esquina, en barrio el Rinconcillo, que nos ha recomendado el
Viejo Lobo, verdaderamente cenamos unos pescaitos estupendos.
Regresamos
al barco, que mañana hay que madrugar.
Lunes 20
Nos
levantamos todos a las 6,30, Hortensia, Guiller y Jose salen a las 7 para
Sevilla, me quedo con Iñaki, con la intención de no estar mucho tiempo más en
esta pocilga de puerto, que aunque el atraque es gratis, parece una cloaca, de
hecho en él se vierten las aguas fecales, sin depurar del barrio de Saladillo.
Esperamos
a las 10 a que abran un supermercado Lidl que hay no muy lejos, nos damos un
paseito y nada más regresar, sobre las 11 soltamos amarras.
Las
previsiones en el estrecho son levante de F5-6 y fuerte marejada, de momento
solo tenemos F3 y marejadilla cuando ponemos rumbo a la costa africana,
llevamos todo el trapo arriba, ya reduciremos a medida que Eolo nos obligue.
Navegamos rápido de través una gozada, la previsión ha pecado de pesimista y
seguimos con ese vientecillo de levante, además no hay demasiado tráfico de
mercantes y solo hemos de prestar atención a un carguero por babor, que con la
corriente en contra no viene muy rápido y por estribor un crucero que nos pasa
por proa, describiendo una curva cerrada, para librarnos a nosotros y al
carguero, ya que claramente se dirige a Gibraltar.
Sin
más historias en un par de horas entramos en el puerto de Ceuta, he de
maniobrar a un carguero que sale y un cata de pasajeros que entra, espero a
tener aguas libres y llamo a la marina Hercules por el CH9, enseguida nos
espera un marinero en el muelle para indicarnos el atraque, junto a las lanchas
de la Guardia Civil.
Arranchamos
el barco y comemos a bordo a la espera de formalizar la entrada, pero hasta las
4 no abren la oficina, nos cobran a unos 25\ por día, pagamos dos y tras dejar
la documentación en el barco, salimos a patear un poco por la ciudad.
Enseguida
nos percatamos que no hay mucho para visitar, aunque la ronda sur tiene una
buena vista de la parte marroquí.
Tomamos
una cerveza en una terraza pensando donde dirigirnos los próximos días. En
principio Iñaki sugiere ir a las islas Chafarinas, para lo que habría que
solicitar un permiso a la Comandancia de marina, pero primero tenemos que
ubicarlas donde están exactamente y las millas que tenemos, así que de regreso
al Bahía miramos la carta y desechamos la idea ya que se encuentran al otro
lado de Melilla, a unas 100 millas.
Como
no tenemos muchas opciones ya que hasta el Sábado que hemos de estar en Málaga,
nos iremos a Marina Smir en Marruecos, así conoceremos la entrada en el país
alahuita.
Volvemos
a salir, ahora hacia la zona de levante de la ciudad, nos admira las
fortificaciones y constatamos que el peñón de monte Hecho, donde está la ciudad
antigua, es una isla separada por un pequeño bazo de mar en medio de las
fortificaciones.
La
zona comercial, se encuentra junto a la estación marítima, donde atracan los
ferrys, hay un par de buenos supermercados y varias tiendas de electrónica ya
muy venidas a menos, las aperturas de fronteras e Internet las ha matado.
Volvemos
al puerto, con intención de darnos una ducha, los baños de la marina están
bastante lejos así que lo hacemos en el barco.
Cenamos
a bordo y ya no salimos.
Martes
21
Sin
prisas nos levantamos cuando el sol ya está bastante alto, miramos de comprar
el pabellón marroquí, pero al final decido fabricarlo, para algo tengo todo
tipo de telas, únicamente miramos una
mercería para comprar cinta verde y no gastar la que tengo.
Por
la tarde salimos a dar otra vuelta, ahora hacia la punta Santa Catalina, lo más
al norte de Ceuta, de paso localizar los restaurantes que nos han recomendado,
pero el calor hoy aprieta de lo lindo y no tardamos en regresar de nuevo al
barco a ducharnos y resguardarnos bajo la toldilla.
Al
final pasamos de salir a cenar, estamos más a gusto a bordo, únicamente salimos
a tomar un café en el pub situado en la misma marina.
Miércoles
22
La
ciudad autónoma de Ceuta no da mucho de si, o por lo menos eso nos parece,
algunas compras en los supermercados cercanos al muelle marítimo y paseos por
la alameda, nos llama la atención lo respetuosos que son los conductores con
los pasos de peatones, al mínimo amago que vas a pasar, todos se detienen.
A
primera hora hemos arranchado el barco para la partida, antes he decidido
comprar un par de sillas para colocar en la popa, como ya hice en el cruce del
Atlántico, me han gustado unas que vimos en el Supersol y allí vamos a por un
par de ellas.
A
las 10,30 soltamos amarras, con viento flojito de poniente y bancos de niebla
en el estrecho.
Izamos
mayor con un rizo en previsión de navegación a motor, conecto el radar y
ponemos proa a la punta Santa Catalina, para bordear a menos de media milla el
peñón de Monte Hacho. El través del faro de punta Almina nos señala que ya
podemos poner proa a la Marina Smir, distante ocho millas, sigue el viento
flojito y la mar llana, a media singladura izo la bandera marroquí de cortesía,
con la amarilla debajo, no vaya a ser que los gendarmes aduaneros nos busquen
las cosquillas.
Con
el rompeolas de la marina Smir ya a la vista a poco mas de una milla, unos
pescadores en una barca, nos hacen señas, pronto vemos que tienen tendida una
red pelágica bastante grande, caemos el rumbo a estribor, dando un buen margen
al arte, del cual vemos con claridad la hilera de boyas que lo mantienen en
superficie, los pescadores nos saludan y siguen a su faena.
La
boca de entrada a la marina tiene su tela, ya que está anegada por un banco de
arena en un 80% de su totalidad, dejando un canal navegable junto al muelle de
levante de no más de una veintena de metros, destacando que el arenal está bien
señalizado con boyas rojas, aunque de noche, al carecer de luces, complicaría
la entrada.
Llamo
por el CH9 y me indican que amarre en el muelle de espera para cumplimentar las
formalidades de entrada al país.
Con
la documentación del barco y la nuestra me presento en la capitanía, junto al
muelle de espera, las recepcionistas hablan español, me piden solamente la hoja
de asiento, que para ellas es el rol, cumplimento la hoja de recepción a la
marina y una hojita visa para presentar a la policía portuaria.
Antes
de presentarme a la autoridad, me dicen que hemos de pasar reconocimiento
médico toda la tripulación, llamo a Iñaki y nos recibe una doctora, que nos
pregunta si tenemos fiebre, tos o alguna disfunción médica, negando todo ya
está hecho el reconocimiento, se nota que quieren prevenir la entrada de gripe
A hasta en los turistas náuticos.
Ahora
me voy con los pasaportes a la policía, todo en el mismo edificio de capitanía,
en unos minutos me los sellan y ya estamos legales, me asignan el pantalán 27 y
para allí nos vamos. He dejado en depósito 50\ por la conexión eléctrica,
cuando llegamos al amarre, vemos que es casi para un transatlántico, justo en
medio del paseo portuario, amarramos de proa al muelle .
El
tema sanitario deja bastante que desear, al pedir una llave para las duchas me
dicen que no tienen, que solo me pueden dar del servicio de mujeres, pues como
no hay otra cosa, pues iremos al de mujeres, no salgo de mi asombro, voy a
verlo, en el mismo edificio de capitanía, nada, un par de duchas y un aseo, así
de cutre, pero al menos se ve limpio.
Corre
una brisa y el calor es muy soportable, aún así montamos la toldilla, que a la
sombra aguantamos lo que sea. Mientras preparo algo de comer, Iñaki se da una
vuelta a reconocer el terreno, según me cuenta, ésta marina, con aires
marbellís no tiene mucho que ofrecer,
unos restaurantes, unas tiendas, un supermercado en el exterior y poco más.
Después
de la canícula vespertina, decidimos irnos a la playa junto a la entrada de la
marina, está petada de gente, joven en general. Paseamos por el agua mojándonos
los pies, un poco fresca para se ya el Mediterráneo, atentos a que no nos
arreen un pelotazo alguno de los palistas que proliferan a lo largo de la
orilla.
A
poca distancia de la playa una miriada de motos de agua van y vienen muy cerca
de los bañistas, sin control alguno. Comentamos que parecemos haber retrocedido
a la España de los 80, cuando en nuestro país no había control alguno en las
playas.
En
estas conversaciones estamos cuando se nos acerca una jovencita que habla
medianamente el español, charlamos con ella mientras paseamos hasta un lugar
que ya no hay mucha gente, donde decidimos darnos un baño, ella se queda
sentada en la arena cuidándonos la toalla y las gafas de sol, únicas
pertenencias que hemos traído.
De
vuelta hacia el puerto, la chica que se llama Hanna y tiene 19 años, nos
acompaña, nos cuenta de su paso por España como emigrante ilegal y de como
añora volver a nuestro país.
Como
no parece que tiene otra cosa que hacer y no sabemos como quitárnosla de encima
la invitamos a tomar un refresco a bordo, nos cuenta que es de Casablanca, que
está buscando trabajo, está viviendo en una pensión en la vecina población de
Castillejo a 12 kms de donde estamos y muy próxima a la frontera ceutí.
Iñaki
sugiere que vallamos con ella hasta el pueblo, y que allí la despidamos, porque
ya nos cansa un poco y no estamos muy seguros de lo que pretende con habérsenos
pegado como una lapa.
Hanna
nos indica que tomemos un taxi comunitario en el exterior de la marina, no
tardamos mucho en que nos pare uno, que nos lleva hasta Castillejo por un euro
y medio, aunque le he dado dos, porque ha sido muy agradable el amigo del
taxista.
Con
la caída de la noche parece que todo ha cobrado vida, toda la calle principal
del pueblo es un mercadillo, cantidad de gente que casi nos imposibilita el
avance, estamos en el auténtico Marruecos, no se ve a nadie que no sea
autóctono, debemos de se los únicos extranjeros. Hanna nos lleva hacia donde
vive, pero ya estamos un poco cansados de ella, así que nos despedimos con un
par de besos y nos damos media vuelta, internándonos por entre el mercado de
abastos, donde compramos unas hortalizas y una pierna de cordero para un
cous-cous .
Tampoco
Castillejo tiene mucho que ofrecernos, que no sea mucha gente por todos lados,
decidimos volver a la marina y nos ponemos a localizar un taxi comunitario,
todos pasan llenos, hasta que alguien nos dice que un poco más adelante está la
parada.
Ahora
viene cuando las matan, dos españolitos que quieren ir a Smir, pues 6 euros, ni
siquiera negocio una rebaja, no hay prisa, así que a esperar, enseguida damos
con uno que habla bien español, no sabemos que trapicheo ha hecho pero nos
consigue viaje por dos euros, eso si, siete en el mercedes pero el caso es que
en quince minutos nos dejan en la marina.
Decidimos
cenar a bordo y luego salir a tomar un café, Iñaki y yo un té a la menta.
A
estas horas de la noche hay un gran ambiente callejero en la marina, mucha
gente joven y bastantes familias, nosotros seguimos con nuestro horario y
pasadas la media noche nos vamos a dormir.
Jueves
23
Me
levanto pronto como siempre, salgo a dar una
vuelta con Rufino por la playa, cuando salgo del barco por proa con la
chancleta he enganchado la tulipa de las luces de navegación y ha caído al
agua, he tenido intención de lanzarme a por ella, pero he pensado que mejor a
la vuelta, me pongo la gafas de buceo y la recojo.
Así
he hecho, baño matutino y la recupero enseguida, cuando se levanta Iñaki, otro que las vacaciones aprovecha para hacer
curas de sueño, nos ponemos en marcha para ir a pasar el día a Cabo Negro, mientras
yo ordeno lo poco que hay fuera de lugar el se vá a capitanía para dar aviso
que salimos y recuperar la hoja de asiento.
Cuando
llega, me cuenta el mosqueo, nos han cobrado casi 50 euros por día, elucubramos
las posibilidades, pero no estamos dispuestos a pagas otra noche a ese precio,
aunque Iñaki ya me ha dicho que ha peleado una rebaja.
Dejamos
el amarre para situarnos en el muelle de espera, vamos de nuevo a capitanía y
ahora soy yo quien monta en cólera, aunque parece ser que lo negociado por
Iñaki ha hecho efecto y nos han dejado dos días al precio de uno y todo por
pasarnos 35 cms de los 12 metros.
Ya
más tranquilos, salimos de puerto rumbo sur a Cabo Negro, distante poco más de
5 millas, tenemos viento de poniente de 14 nudos, desplegamos el génova y
navegamos a más de 5 nudos, pero al ver el GPS, esa velocidad se queda en poco
más de 3, tenemos una corriente en contra de algo más de dos.
No
tenemos prisa, pero a medida que ganamos sur, el viento va flojeando y no
tenemos más remedio que arrancar la máquina.
En
hora y media doblamos el promontorio de cabo Negro, que tiene un islote como
restinga, al otro lado no es muy bonito qe se diga, así que media vuelta y
buscamos un fondeo en el lado norte.
Aquí
la corriente sigue siendo fuerte y al otro lado del cabo, el reflujo acumula
gran cantidad de porquería, en esas aguas no tenemos intención de bañarnos,
continuamos cerquita del acantilado y a mitad de camino del pueblo de Al Mediq
encontramos una calita que ha dejado libre el barco de buceo, largamos el ancla
en 10 metros y aunque seguimos viendo alguna basurita nos echamos al agua, que
como ya he comprobado por la mañana está bastante fresquita.
Me
doy una vuelta por los alrededores y tampoco es que los fondos sean un
festival, así que en diez minutos estoy a bordo.
Iñaki
aguanta un poco más y tras secarnos al sol, preparo la comida. Sabemos que los
buceadores no tardarán en regresar para las inmersiones de la tarde, así que
como no creo tengan muchas más opciones de fondeo, levantamos el nuestro y
ponemos proa de nuevo a la marina.
El
viaje de regreso un poco más rápido, aunque la corriente que antes teníamos en
contra, ahora ha desaparecido y como no son más que cuatro millas las hacemos a
motor.
Atracamos
de nuevo en el amarre 27, pero como hay mucho espacio, lo hacemos paralelos al
muelle, tal como están otros barcos, mucho más cómodo para entrar y salir,
además nos evitamos la estacha de la guía
Hoy
no hacemos ninguna excursión, estamos muy a gusto en el barco, eso si, preparo
un cous-cous royal exquisito, para cenar. He conseguido conectarme a una red
wifi un momento para conseguir descargar el Ugrib, aunque no me acordé de
preguntar en capitanía seguro que tienen clave, en otra ocasión.
Viernes
24
Tranquilidad
en la marina cuando me levanto, una hora menos se nota, salgo con Rufino a
pasear y espero a que Iñaki se levante, aunque he de llamarlo a las 9,30 para
ponernos en marcha, hoy tenemos una singladura larga.
Las
formalidades de salida un poco más cortas, atracamos en el muelle de espera,
rellenar los mismos papeles en capitanía, que a la entrada, pasar con ellos por
la policía a que nos sellen el pasaporte y nos vamos.
Fuera
del puerto, izamos mayor, tenemos viento de poniente, tal como vi ayer, aunque
un poco más fuerte, nos ponemos a navegar con el génova un poco enrollado y
poco después a menos de una milla se ven bastantes borreguitos, con lo que tomo
un rizo a la mayor, ha venido bien porque no tardan en entrar 18 nudos y así
vamos más tranquilos.
Hemos
puesto un rumbo un poco más al norte que el que corresponde a directo a
Fuengirola, ya que preveo que en el estrecho la mar esté en fuerte marejada y
es mejor entonces abrir el rumbo y tomar las olas más de aleta.
Al
paso cerca de Ceuta, monte Hecho nos tapa y nos quedamos encalmados, aunque a
una milla se ve el viento que entra de poniente en la superficie del agua.
Damos motor para recorrer esa milla, sin tan siquiera recoger el génova, unos
minutos y ya tenemos otra vez las velas portando correctamente.
Iñaki
disfruta a la caña, con veinte nudos el Bahía ayudado un poco por la corriente
que penetra en el Mediterráneo, navega por encima de los diez nudos, como había
previsto las olas han crecido a poco más de marejada, pero poniendo rumbo ya a
nuestro destino, la navegación se hace de lo más agradable.
Enseguida
alcanzamos el pasillo de los mercantes que entran en el mediterráneo, con la
velocidad que llevamos, superamos con facilidad sus derrotas y no ha sido
necesario maniobrar a ninguno, lo mismo ocurre en el pasillo opuesto, que en
una hora hemos superado, a pesar de que un abanico de cinco mercantes les hemos
pasado por la proa a un par de millas el más cercano.
Nos
turnamos a la caña cada cierto tiempo, incluso más cerca de la costa española
el viento ha subido a los 25 nudos, mantenemos el rizo y unas vueltas al
enrollador del génova. Comemos un tentempié en bañera y bebemos bastante porque
el calor aprieta. Vamos descontando millas, aunque superada ya la boca del
estrecho, la corriente casi ha desaparecido pero seguimos a 8 nudos.
En
diagonal nos aproximamos a la costa española, las urbanizaciones de San Pedro
de Alcántara y Marbella son claramente visibles
y la punta Calaburras, cerca ya de nuestro objetivo a pocas millas. De
repente el viento se esfuma, quizás tapado por los calores de la cercana costa,
un momento de incertidumbre porque la mar crecida que nos ha acompañado, ahora
nos bate bastante desagradablemente, hemos de dar de nuevo motor, aunque
enseguida regresa Eolo, más suavemente, pero con el génova atangonado, nos
permite recorrer las últimas millas cómodamente.
En
el antepuerto de la marina de Fuengirola hay un pequeño fondeadero en el que se
encuentran 3 barcos, entramos con precaución y nosotros seremos el cuarto, un
buen lugar para pasar la noche, tras una singladura de 62 millas recorridas en
ocho horas y cuarto, una buena media.
Arranchamos
el barco y en la misma caleta nos damos un baño para refrescarnos de la
canícula vespertina, incluso Rufino se siente a gusto en el agua.
Tenemos
la sensación de haber entrado en un horno, una sensación de calor que no
habíamos padecido hasta ahora.
Con
la puesta del sol botamos la neumática y salimos al paseo, lo que nos
encontramos no nos gusta nada, hordas de veraneantes con sus atuendos playeros
por todos lados, chiringuitos y negocios por doquier, pensamos que es lo que toca,
nos hemos metido de lleno en la meca de la atiborrada costa del Sol.
Aprovechamos
uno de los chiringuitos playeros para cenar unos pescaitos que no han estado
nada mal, pero nos ha faltado tiempo para regresar enseguida a bordo, que se
está mucho mejor.
Sábado
25
Como
todos los días no tenemos prisa en salir, la brisa ha rolado a levante, como
estaba previsto y los barcos del fondeadero hemos borneado al nuevo viento,
nosotros que estamos más al interior hemos tocado el fondo arenoso, al bajar la
marea, que por aquí aún ronda casi el metro. Motor avante y recogemos el
fondeo.
Izamos
velas y a navegar, esta vez a ceñir para ir a Málaga. Hacemos un rumbo hacia
afuera, da gusto un vientito de F4, con la mar llana, al Bahía le falta poco
para alcanzar los 7 nudos, Iñaki disfruta a la caña y yo trimo ajustando las
mínimas variaciones del viento.
Llevo
tiempo observando que los obenques bajos siempre que quedan a sotavento los veo
un poco más flojos de lo que debieran, así que ahora es el momento de darles un
apretoncillo, preparo las herramientas y en un momento tengo dada una vuelta al
tensor, ahora me gusta más, flojo pero sin que baile.
Viramos
a la otra amura y repito la operación, a tiempo porque nada más pasar Estepona
el viento empieza a flojear y a inestabilizarse, tanto que las últimas cinco
millas hemos de hacerlas a motor.
Entramos
en el puerto comercial de Málaga, avisados de que no es bueno el náutico
malagueño, incluso que no son bienvenidos los navegantes foráneos, pero allá
vamos a ver que pasa.
Sorpresa,
nada más entrar veo dos veleros con banderolas, enseguida distingo que son los
Volvos 70, Telefónicos Azul y Negro que acaban de llegar, lo se porque antes de
ayer los vi en el AIS cruzando el estrecho y mira por donde, tenemos el gusto
de verlos recién llegaditos, pasamos junto a ellos, les hacemos unas fotos y
continuamos hacia el náutico.
La
dársena deportiva es bien pequeña, entro suave y no veo ningún pantalán libre,
ni tan siquiera uno de espera, pero según entro a babor hay amarrado al muelle
un First 45s5, sin pensarlo dos veces le digo a Iñaki que prepare las amarras,
nos abarloamos a él.
El
calor aprieta de lo lindo, hemos de montar la toldilla para no asarnos,
mientras yo preparo la comida, Iñaki se va a investigar como funciona este
puerto. De regreso me pone al día de las particularidades, que no es un náutico
sino dos y que están enfrentados, el barco al que nos hemos abarloado pertenece
a la escuela de vela y para desembarcar lo tenemos que hacer con el auxiliar
desde uno de los pantalanes, porque entre los dos náuticos hay una verja que
los separa.
Bueno,
a mi todo eso me trae sin cuidado, el sitio es bueno para esperar a María que
llega a última hora de la tarde y además nos quedaremos a dormir, aunque haya
que desembarcar en la neumática.
Por
la tarde, quedamos con la hermana y cuñado de Iñaki que viven en la ciudad
hasta la llegada de María.
Domingo
26
Salimos
a las 11h sin más preámbulos que los realizados a la entrada, ninguno, hoy ha
salido un día gris, muy nuboso y sin una brizna de brisa, navegamos a medio
régimen de motor, a poco más de una milla de la costa, sin más historia que ver
pasar un sin fin de urbanizaciones en la mismísima línea de costa, amontonadas
sin orden alguno a pie de playa.
Pensábamos
entrar a comer en Caleta de Velez, pero desechamos la idea al ver las
mastodónticas construcciones y cantidad de motos de agua, correr cerca de
costa.
Seguimos
adelante, comemos cómodamente sentados en la bañera un tajin de cordero al modo
árabe, se nota nuestro paso por tierras moras.
En
cinco horas y media entramos en la bahía de La Herradura, fondeamos en su lado
este, un sitio bonito, aunque también bastante repleto de urbanismo.
Rápidamente
nos tiramos al agua, no es que haga calor precisamente, pero las limpias aguas
invitan al baño, lástima que hayan aparecido algunas medusas, que ya no nos han
dejado tranquilos.
Lunes
27
La
noche ha sido un poco bailona en el fondeadero, pero tranquila, nos ha gustado
la caleta de la Herradura, que pertenece a Almuñecar, un baño matutino, en las
cristalinas aguas, nos pone en movimiento.
En
principio no tenemos una idea clara de si quedarnos por la zona o ir a Motril a
pasar la noche, lo que si es seguro que vamos a acercarnos al puerto de marina
del Este, situado al otro lado del peñón de las Caballas.
Lo
hacemos a motor, por la ausencia de viento y la cercanía. En menos de media
hora entramos en ese bonito puerto en el que estuve hace más de 15 años y que
tenía desubicado, hasta que hace unos días di con él en la carta.
Atracamos
en la gasolinera para rellenar los pocos litros de gasoil que hemos gastado y
comprar en un supermercado cercano algunas vituallas.
Mi
reducida tripu, anda con ganas de navegar, así que no nos demoramos en salir de
nuevo a la mar, izamos velas en la débil brisa que viene de poniente, de
momento, además, se muestra inestable, con continuos roles y encalmadas, no es cuestión de pasar el día
encalmados, así que motor de nuevo.
Propongo
ir a Motril y allí nos dirigimos cuando la brisa se intensifica lo suficiente
como para de nuevo desplegar velas y navegar por encima de los cinco nudos.
Cambio de planes de nuevo, María e Iñaki quieren seguir navegando, no hay
objeción por mi parte, rumbo a cabo Sacratif y próximo objetivo, Almerimar a
casi 40 millas.
Desde
el cabo Sacratif, en el que el año pasado, cuando traíamos el Bahía para
Bilbao, tuvimos una rasca con puntas de 52 nudos, ajustaremos el rumbo y
veremos si el viento se establece para izar spi, mientras tanto, preparo la
comida.
Pasado
el cabo, el viento ha subido a los 12 nudos, en vez de sacar el spi,
atangonamos el génova y navegamos con la tranquilidad de los cruceristas sin
prisa, sesteamos, tomamos el sol, y disfrutamos de la navegación. Llevamos
largado un curri, pero parece que solo por dar un paseito a la rappala.
A
media tarde oímos un socorro de Motril radio por parte de alguna motora a quien
se le ha caído un tripulante y lo ha pasado por encima, a la altura de Nerja,
muy lejos de nuestra ruta como para intervenir.
Continuamos
plácidamente, el viento ha bajado un poco, pero justo cuando decidimos sacar
spi, se ha hecho inestable, así que seguimos a orejas de burro con el génova
atangonado, aunque cerca ya de punta de los Baños, a poco más de 6 millas de
Almerimar, ha habido que trasluchar de nuevo. Libramos el bajo del Culo del
Perro para penetrar en la bahía de las Entinas y vuelta a trasluchar.
No
tenemos claro si entrar en la marina Almerimar o quedarnos fondeados fuera,
delante de la playa, en principio probamos a fondear, pero la brisa de poniente
lleva soplando todo el día y origina un oleaje un poco incómodo, así que
levantamos el fondeo y entramos en la marina.
Almerimar
tiene unos precios asequibles, para un amarre de 15m cuesta en temporada alta
25 euros y en baja 8, así que pasaremos la noche, además no es un puerto
demasiado bullicioso.
Hoy
toca cenar sentados en una terraza, unos pescaitos con una botella de
Barbadillo.
Martes
28
En
Almerimar hay un supermercado de Mercadona donde podemos avituallar
sobradamente, nos repartimos las tareas, Maria y yo nos vamos a hacer las
compras e Iñaki se queda dando un buen repaso a la cubierta del Bahía, que
buena falta le hace.
Después
de organizar todo, aprovecho a visitar una tienda náutica, recomendada por
Carmelo, situada junto al varadero, se llama Alamar, y he encontrado un buen
convertidor para llevar de respeto.
Como
ya es mediodía, sugiero que comamos en puerto y naveguemos por la tarde. Dicho
y hecho, poco después de la 1 soltamos amarras, pasamos por capitanía a
devolver el adaptador eléctrico y las llaves de las duchas, salimos de puerto y
como se nota bastante viento, aparejamos la mayor con un rizo.
Navegamos
media hora a motor, ganando barlovento, hasta la boya cardinal sur de punta de
las Entinas, desde aquí a ceñir, con algo menos viento que el que teníamos en
Almerimar, unos 15 nudos, provocando una pequeña e incómoda ola, que el Bahía
sobrepasa con facilidad cuando lleva velocidad, así que quito el rizo para dar
un poco más de potencia.
Hacemos
un bordo hacia punta Sabinal y enseguida otro hacia el interior del golfo de
Almería.
Por
el canal 16 del VHF, constantemente oímos a Gata radio dar avisos de una patera
de inmigrantes a la deriva a 50 millas al sur.
Navegamos
con comodidad, con la ola un poco más baja, a ratos con piloto o María
recibiendo lecciones de como sacar el máximo rendimiento al Bahía.
El
viento poco a poco se ha ido abriendo, lo que nos permite acercarnos a nuestro
objetivo en cabo de Gata, finalmente arrumbamos al pueblecito de San Miguel,
cuya ruinosa torre de la iglesia es una buena referencia de aproximación.
Al
final de la larga playa de los Corrales vemos cuatro veleros fondeados, pero no
nos gusta mucho el sitio y preferimos ver como está la playa del Corralete,
bajo el mismo faro de Gata.
No
hay nadie y nos parece perfecto el lugar, largamos ancla en 4,5m de fondo
arenoso y lo primero toca baño, echando un vistazo por los alrededores por si
merodean las medusas, pero vemos con satisfacción que el fondeadero está libre
de ellas.
Bueno,
ya hemos llegado a nuestro objetivo por el este, ahora pasaremos unos días por
el Parque natural de Cabo de Gata, disfrutando del sol y del baño.
Para
celebrarlo, preparo para cenar una suculenta fideuá que cenamos bajo el manto
de estrellas.
Miércoles
29
Esto
es lo que venimos buscando desde que salimos de Galicia, amanecer fondeados en
una cala solos, con el mar placido y poder bañarte como nos parieron nada más
desperezarse, Cala del Corralete lo recordaré como la primera de las sensaciones agradables en
esta vuelta por el mundo.
A
media mañana decidimos hacer una visita al faro, embarcamos en la neumática y a
remo alcanzamos la playa, en la que, los primeros veraneantes ya están
plantando sus reales.
Rufino
agradece poder trotar a sus anchas por la árida ladera rocosa de acceso al
faro, desde él vemos un par de caletas al otro lado, la de las Sirenas, justo
debajo y la más amplia al lado de punta Baja.
Pensamos
que puede se un buen sitio para darnos un baño y de regreso al Bahía levantamos
el fondeo y recorremos la menos de una milla a motor.
Penetramos
con mucha cautela al fondo de la cala, junto a punta Baja, largamos el fondeo
en 4 metros, la caleta en que nos hemos metido es una preciosidad, rodeados de
roca basáltica, en forma de pequeñas columnas, no había visto nunca unas
formaciones tan de libro.
El
fondeadero ideal, fondo de arena, únicamente abierto a los vientos del tercer cuadrante.
No
tardamos en echarnos al agua con gafas de buceo y recorrer los roquedales
cercanos, como en todos estos fondos, no hay demasiada, vida pero unos pequeños
bancos de sargos animan el paseo. Al fondo de la caleta descubrimos los restos
de un naufragio, adivinamos que fue un arrastrero, porque se ve claramente un
potente cabrestante y una hélice de cuatro palas, en bronce con su eje, de buen
tamaño.
Siempre
un naufragio me resulta penoso, pero confieso que soy enemigo declarado de los
pesqueros arrastreros, verdaderos depredadores del mar y este, ha pagado su
merecido, así que hasta me alegro.
Después
de una opípara comida, una espectacular parrillada de pescados y mariscos,
ventajas de haber aprovisionado en Almerimar y la consiguiente siesta,
aprovechamos que se ha levantado un vientecillo del SW para navegar, remontando unas millas de esta
espectacular costa, hasta la playa de los Genoveses a unas 5 millas.
No
izamos ni la mayor, con solo el génova navegamos a cinco nudos, nada más virar
la punta Baja aparece el imponente farallón de Punta Negra donde destaca la
espectacular veta volcánica de un material similar al yeso, conocida como Vela
Blanca.
Navegamos
tranquilos no lejos de la recortada costa y viendo el fondo a poco más de tres
metros, infinidad de calas, playa Monsul, la más importante, casi todas ellas
con veraneantes ávidos de sol, en muchos casos nos preguntamos como diantres
han llegado, enseguida llegamos a nuestro destino, doblamos el morro Genovés y
se abre ante nosotros la gran playa de Puerto Genoveses.
En
su extremo sur ya hay cuatro barcos fondeados, elegimos nuestro sitio, entre un
velero americano y otro inglés. Largamos ancla con bastantes metros de cadena,
porque la brisa se ha tornado en un viento de F5.
No
tardamos en comprobar las bondades de las cristalinas aguas de este paraje, el
fondo arenoso, ideal para nuestra ancla, no es el paisaje más bonito, pero la
tibiez del agua lo compensa todo.
Jueves
30
Amanece
otro día fantástico, viento y mar en calma, me dejo caer en las cristalinas
aguas según he salido de la cama, es el baño que más aprecio de todo el día,
poco a poco, primero María y bastante más tarde Iñaki, van pasando igualmente
por el baño, a bordo la vida transcurre con mucha calma, pero hoy la monotonía
se ha visto rota porque vemos pulular muchos sargos en torno al barco y no se
nos ha ocurrido cosa mejor que echar el anzuelo con un poco de sepia como cebo.
No hemos tardado mucho en tener tres peces a bordo, suficiente para degustarlos
esta noche en la cena.
Poco
antes de medio día el viento térmico ha hecho su aparición, vamos a
aprovecharlo para subir más hacia el norte. Cuando tenemos todo listo, izamos
el ancla, para entonces el anemómetro ya marca 18 nudos, subimos la mayor con
un rizo y el génova con unas vueltas, que cuando nos ponemos a navegar ya
tenemos algo más de 20.
Vaya
con los térmicos de cabo Gata. Como sigue progresando la fuerza del viento,
decido refugiarnos en cala Higuera, un poco más al norte del puerto de San
José. Nos ha tomado la delantera un barco inglés, colocándose en el mejor
sitio, cuando llegamos a la cala ya tenemos 30 nudos, no vemos lugares arenosas
para largar el ancla, así que lo hacemos sobre las algas donde buenamente quede
y a pesar de echar algo más de 20 metros de cadena en fondo de 4, el ancla no
agarra y hemos de levantar y volver a fondear, sigue sin agarrar y tampoco
puedo largar mucha más cadena, así que decido ir a resguardarnos al otro lado
del cabo Gata a no más de 9 millas, así como mañana tenemos que ir a Roquetas,
ya tenemos distancia ganada.
Desplegamos
solo el génova y viento en popa lo navegamos de lujo, en poco más de una hora
ya estamos en el fondeadero del lado sur de la playa de los corrales, aunque
las rachas de viento siguen entrando, ya no hay la incómoda ola.
Preparo
el resto de la parrillada de pescado con ensalada y como casi todos los días de
postre una siesta.
Viernes
31
En
Andalucía también existen los días nubosos, hoy debe de ser uno de ellos,
aprovechamos la mañana intentando repetir el éxito de ayer con la pesca, pero nones, hoy los pescaditos
nos han dado calabazas y tenemos que recoger los aparejos sin tan siquiera una
picada, la sepia, que ya huele un poco, no debe de ser de su agrado.
Pregunto
donde queremos ir a pasar el día, contando que a la tarde hemos de ir a
Roquetas, Iñaki sugiere que la playa de la duna en Mosul le ha quedado en la
retina. Como tenemos ya una brisilla del sur, ponemos rumbo hacia alli, izamos
velas y volvemos a cruzar cabo de Gata, cuatro millas, que hacemos a casi cinco
nuditos. En los aledaños a la playa de Mosul, a casi media milla de la costa,
el fondo decrece rápidamente a los 3 metros, nos abrimos un poco y en las
cercanías de la playita de la duna recogemos velas y nos aproximamos a motor. A
casi doscientos metros de la playa, la sonda marca medio metro bajo la quilla,
largamos el ancla, no podemos acercarnos más, indico a Iñaki que se tire al agua para que inspeccione los
alrededores del fondeo, después de un rato, me indica que donde estamos es una
especie de barra y que más adelante hay más fondo.
María
recoge el fondeo y penetramos más hacia la playa, con algo menos de medio metro
bajo la quilla, hasta sobrepasar toda la barra, luego el fondo vuelve a
descender hasta los 3 metros , quedando fondeados a menos de 100 metros de la
arena, desde aquí nadamos hasta la playa en la que algunos veraneantes han
tenido que hacer bastante alpinismo para llegar y practicar el nudismo.
Damos
un paseo hasta el otro extremo de la playa, una maravilla geológica, los
conglomerados de lava volcánica y cenizas que caen hasta la misma playa.
Volvemos a comer al Bahía y sin siesta ponemos rumbo hacia Roquetas.
A
medida que avanza la tarde la brisa se ha reforzado y rolado al SW lo que nos
permite navegar a buen ritmo, en una ceñida abierta, las 30 millas que nos
separan, cruzando todo el golfo de Almería.
Llegamos
a las inmediaciones del puerto de Roquetas, donde vamos a fondear cerca de la
bocana del puerto, hemos tenido un problemilla con un eslabón de la cadena que
se ha bloqueado, rápidamente lo soluciono rompiendo el cuenta-metros, que no me
sirve de nada.
Cuando
acabamos de fondear me llama Carmelo que nos espera en el club náutico,
desembarcamos en la neumática y tomamos una cerveza en su barco, el Olaje,
luego nos vamos a cenar con sus amigos, algunos del foro también.
2009/08/01
Sábado
Por
la mañana hacemos la entrada en el náutico de puertos de Andalucía, donde ya
estuvimos el año pasado, 30,8 euros el día. Una vez instalados en el pantalán,
a parte de baldear la cubierta, estibar la neumática en cubierta y ordenar
algunas cosillas, no hacemos nada en especial.
A
comer vamos a un italiano con Carmelo, su mujer Lourdes y otros amigos a un
restaurante italiano, por la tarde Carmelo me echa un vistazo a la emisora BLU,
según él funciona perfectamente, luego me lleva a intentar comprar un cargador
de 12v para los ordenadores, cosa que no encontramos.
Cenamos
en el Peseta, un sitio donde se come buen pescaito frito, nosotros volvemos al
barco y toda la cuadrilla se van a tomar copas y bailar.
Domingo
2
Hoy
María e Iñaki han remoloneado un poco más en la cama, luego además de devolver
el enchufe eléctrico, nos vamos al super y reponer la despensa para toda la
semana que viene.
A
comer salimos, el Olaje y nosotros a fondear entre Aguadulce y Almería, en la
caleta de la playa de Palmer, no es un bonito sitio, pero es el único con fondo
para echar el ancla en menos de 10 metros. Abarloamos los dos barcos, nos damos
un baño en aguas bien limpias y comemos a bordo del Bahía. Entre baño y baño,
porque aprieta la calor, hacemos una sobremesa hasta casi las ocho y media.
Allí
nos despedimos hasta el próximo sábado, ellos vuelven a Roquetas y nosotros
vamos para el puerto de Almería, al club de Mar, donde esperaremos a que llegue
Iñigo, el compañero bombero de Joakin.
Nos
asignan un pantalán 26,5 euros, a las 10 llega Iñigo, al que no conocíamos y
que nos causa una buena impresión, cenamos y a la cama.
Lunes
3
Iñaki
a primera hora se procura su billete de vuelta a Bilbao, Iñigo a comprarse unas
zapatillas blancas y yo voy con María a cambiar su billete para el sábado, ya
que en la meteo he visto que para el domingo hay una rasca, para cruzar a
Melilla y saldremos el sábado, luego hacemos unas compras de comida en un super
de Mercadona, cercano a la estación.
Nos
juntamos a bordo a la 1 y salimos para la cala Palmer donde estuvimos el
domingo, a bañarnos y comer.
Hoy
el calor no aprieta demasiado hasta la tarde, pero entre baño y baño se aguanta
bien.
He
hablado con Enrique y va a venir el jueves, aunque ya le hemos dicho que hasta
el viernes no llegamos.
Atracamos
de nuevo en el amarre que nos asignaron y esperamos a que llegue Joakin.
Para
las 10 ya estamos todos, cenamos y a dormir.
Martes
4
A
primera hora volvemos a hacer unas compras y ajustar la despensa, para las 10
salimos hacia el cabo de Gata, hay un vientecillo de levante de momento de F2
aparejamos las velas y navegamos a bastante buen rumbo, tras un par de veleros
que nos preceden. Poco a poco la brisa aumenta un poco, aunque es bastante
inestable, llevo la caña atento a cada rolada, hasta que unas millas más
adelante ya se mantiene y coge la caña María.
Cerca
ya del cabo nuevamente se inestabiliza y en las dos últimas millas, ante las
repentinas subidas del viento, arriamos velas y doblamos el cabo a motor, con
un viento de F4 de levante.
Vamos
a fondear para comer en la calita de punta Baja, nos damos un bañito y sin
demorarnos mucho en la comida continuamos hacia el norte a motor contra el
viento, cerca de la costa, pasamos San José, comentamos su indiscriminado
crecimiento urbanístico.
Tomamos
distancia en GPS a punta de Loma Pelada, seguimos a motor, el viento, a medida que avanza la tarde, va bajado,
aunque en ningún momento la mar ha sido incómoda y navegamos sobre 6 nudos y
nada más pasar la punta hacia Isleta del Moro, desplegamos el génova y
detenemos el motor.
Enseguida
reconozco la playa del castillo de los Escullos, y las calitas en las que hace
muchos años estuve de vacaciones.
La
caleta del Moro, se encuentra repleta de embarcaciones fondeadas a muerto y un
par de cetareas, me interno entre ellas con la esperanza de encontrar un buen
hueco donde largar el ancla, pero es imposible, así que salimos de la caleta
por la parte norte sin poder fondear.
Continuamos
costa arriba hacia punta La Polacra, aunque antes de alcanzar su peculiar
peñasco vertical, vemos una playita que nos gusta, creo que se llama la de Los
Guardias o de Los Lobos, por dentro de una cetarea bien señalizada. Nos
acercamos despacio mirando el fondo a 5 metros, pero enseguida baja a dos y
medio, con lo que doy marcha atrás y como entra bastante olita desechamos el
fondeo y continuamos rumbo norte.
Doblamos
punta La Polacra, fácilmente reconocible por el peñasco vertical de una decena
de metros y sus paredes abruptas de milenarias erupciones volcánicas,
nuevamente abrimos rumbo y con génova navegamos paralelos a la costa rumbo a
las Negras, otro pequeño pueblito que en otros tiempos era un caserío y ahora
ha crecido desmesuradamente. Tampoco podemos parar, el viento de levante
propicia una marejadilla bastante incómoda y de nuevo pasamos de largo, ya
definitivamente a pasar la noche en la cala San Pedro, a un par de millas de
Las Negras.
Un
par de veleros ya se encuentran fondeados en esta amplia cala donde se ubica
una comunidad Hippy y una especie de camping salvaje..
Largamos
el ancla en 5 metros, a un centenar de metros de la playa, entre los dos
veleros. A esta playa vienen neumáticas desde las Negras, en una especie de
servicio de taxi.
No
desembarcamos, preparamos la cena, cous-cous y luego una buena tertulia
Miercoles
5
No
nos resistimos a dar una vuelta hasta el castillo de San Pedro y echar un
vistazo a la comunidad hippy, desembarcamos los cuatro, María se queda a bordo
con Rufino. A primera hora de la mañana ya hay una gran actividad en la playa,
donde numerosos seudo-hippis han dormido en improvisadas tiendas de campaña y
abrigos, más o menos armados.
Los
auténticos hippys tienen sus chabolas más al interior de la cala, se notan
establecimientos más sólidos, con más intimidad, apartados de las miradas más o
menos indiscretas.
Dejamos
la neumática en la playa y tomamos uno de tantos senderos que suben hacia el
derruido castillo, pasamos por las cabañas de algunos hippys y alcanzamos los
torreones de la muralla, por la parte de atrás, por la noche hemos oído música
discoteca que ha durado hasta bien entrado el día, aunque ahora no vemos restos
de la juerga.
Desde
el castillo, la vista de toda la cala es hermosa, con el Bahía allí abajo
fondeado, continuamos ascendiendo por el sendero que lleva a Las Negras, por el
que ayer vimos un gran trasiego de gente, que iba y venía.
Volvemos
nuestros pasos, por un sendero distinto y vamos a dar a un manantial de agua,
imaginábamos algo así por el reguero verde, que veíamos tras el castillo,
estamos seguros, que la fortificación se construyó para defender ese manantial
del aprovisionamiento de piratas en siglos pasados y ahora es básico para la
comunidad de la gente asentada en la cala.
Volvemos
a la playa y al Bahía, desayunamos y con la brisa de levante levantamos el
ancla, izamos velas y a navegar.
Objetivo
fondear en Aguamarga, no son muchas millas, en tres bordos alcanzamos la cala,
que en este lugar el urbanismo no ha crecido tanto, como en las Negras y San
José.
Fondeamos
en la parte oeste de la cala, que como las anteriores, está repleta de
embarcaciones neumáticas, fondeadas a muerto, pero no me gusta el lugar y a
demás está lejos del desembarco, levantamos el ancla y nos vamos al lado de
levante, mejor ubicados. Montamos el fueraborda y desembarcamos en la playa,
damos una vueltecilla por el pueblo, que es el que más nos ha gustado, tomamos
una cerveza y volvemos a comer a bordo. Una siestecilla y continuamos navegando
hacia Carboneras, con su gran desarrollo industrial.
El
acercamiento al puerto pesquero, donde tenemos intención de pasar noche, no es
muy sencillo por la piscifactoría que se ubica en sus inmediaciones. La dejamos
por babor, arriamos velas cerca de la bocana y penetramos en el puerto,
buscamos un pesquero al que abarloarnos o un lugar donde atracar. Enseguida
encontramos un trozo de muelle libre en el muelle de levante, amarramos y
preguntamos en el pesquero cercano si estamos bien en ese lugar, confirmándonos
que hemos acertado con el lugar.
Arranchamos
todo, nos acicalamos un poco y salimos a dar una vuelta por el pueblo. Me
sorprende el cambiazo que ha dado en los años que no había estado por aquí. El
paseo junto a la playa le ha dado una vida de la que antes carecía. Tomamos una
cervecita en el Felipe, donde antaño paraba, cuando venía a trabajar y a cenar
nos vamos al paseo, donde varios restaurantes ofrecen sus pescaitos. Acertamos
con el que María ha propuesto y seguido, nosotros dos nos vamos para el barco,
mientras los chicos van a dar una vuelta, por el animado paseo playero.
Jueves
6
A
las dos de la mañana Joakin me despierta, Aduanas y Guardia Civil, vienen a
inspeccionarnos, saco la documentación del barco y la nuestra y en cinco
minutos, cuando han visto una inspección anterior, nos dejan seguir durmiendo
tranquilamente, todo muy correcto.
De
mañana María y yo vamos a hacer una comprita, tengo intención de preparar una
paella para comer y nada más llegar, tenemos que irnos, la policía portuaria ya
ha venido a requerirnos que dejemos libre el muelle. Preparamos todo para
zarpar y sobre las 11 horas salimos de Carboneras.
Hoy
para variar, el viento se ha puesto de poniente, a seguir ciñendo, ahora que
iniciamos el camino de regreso.
El
viento es de unos 15 nudos y la mar está en marejadilla, vamos a buscar una
cala donde estemos tranquilamente para poder hacer la paella.
Navegamos
alegremente, Iñigo neófito en estas lides ya se ha marinizado lo suficiente
como para disfrutar muy a gusto de la travesía, incluso le entrenamos a que
participe activamente en las maniobras de virar, para cuando participemos en
las regatas de la semana náutica melillense.
Elegimos
una solitaria calita, junto a punta La Polacra, aunque el lugar está bien
protegido del viento, todavía hay bastante mar residual de los días que hemos
tenido levante, unos baños son de rigor y aunque ha llegado una neumática nos
sentimos como en el paraíso, aunque el meneo casi da al traste con la paella y
al final ha habido que improvisar con lo que no se ha derramado.
Pero
estamos contentos por el buen tiempo, y lo bien que lo estamos pasando. Iñaki
ha ido de excursión con Iñigo y Rufino a la calita, subiendo a una loma
cercana, yo recorro el fondo submarino de los alrededores, que me parece el más
bonito, hasta ahora y a las 5 levantamos el fondeo, a seguir navegando contra
el viento, que a esta hora ha subido a 18 nudos, tomamos un rizo y seguimos
rumbo suroeste, haciendo bordos y disfrutando de la navegación.
En
el bordo pasando punta La Polacra, llegamos hasta la Isleta del Moro, queremos
buscar un fondeadero en la zona de los Escullos, donde pasar la noche, pero
sigue incómoda la marejadilla, así que seguimos navegando, sobrepasado la punta
de la Loma Pelada y poniendo rumbo al puerto de San José, finalmente decidimos
largar el ancla cerca de la bocana y quedarnos a dormir.
Desembarcamos
los cinco y ya aprovechamos a cenar en los chiringuitos cerca del puerto, no
muy bien, por cierto, aunque hemos hecho muchas risas y nos hemos divertido,
incluso a la vuelta al barco, donde hemos hecho tertulia.
Viernes
7
Baño
matutino, como siempre que las condiciones animan a ello. Pronto salimos del
fondeadero, lo hacemos a vela, a pesar de solo soplar una brisita de no más 4 nudos. Hacemos un bordo hacia la
playa de los Genoveses y hemos de doblar la punta del Genovés ayudados del
motor ya que la brisa ha desaparecido por completo. Navegamos a pocas
revoluciones hasta la caldera de Punta
Negra, uno de los lugares más bellos y peculiares de todo el Parque Natural.
A
pesar de que entra bastante ola del suroeste fondeamos dentro de la caldera, es
un buen sitio con fondo de arena, a cinco metros. Recorremos las dos cuevas que
hay cerca, sobre todo la pequeña que tiene comunicación con la playita, pero el
oleaje impide penetrar en ella.
No
tardan en llegar algunas embarcaciones y como ya no estamos cómodos levantamos
el fondeo y nos vamos hacia cabo de Gata, a fondear en Corralete, pero tampoco
nos parece tranquilo, así que seguimos un poco más adelante, donde estuvimos
días pasados, pero con esa mar del suroeste, cualquier lugar al oeste del cabo
es incómodo, a pesar de ello largamos el ancla, queremos parar para comer,
aunque mejor sería hacerlo sobre la marcha.
Ya
estamos bien marinizados y el movimiento no nos incomoda lo más mínimo.
A
pesar de ello no alargamos demasiado la estancia porque Enrique, nuestro nuevo
tripulante espera en Almería, nuestra llegada.
Dos
horas largas, de navegación a vela, nos lleva recorrer las últimas millas del
día de hoy, como era de suponer, nuestro amigo hace rato que espera nuestra
llegada.
Atracamos
en el mismo sitio de los días anteriores, acomodamos a Enrique y paso por
capitanía a abonar la estancia.
Una
buena ducha no se hace esperar y como despedida Iñaki, que hoy es su
cumpleaños, nos invita a cenar unos pescaitos en un chiringuito próximo al
puerto.
Sábado
8
Iñaki,
es el primero en despedirse pasadas las seis y media de la mañana, toma el tren
para Bilbao, luego es María la que nos deja, la acompañamos todos al autobús
que la lleva a Valencia, oportunidad que aprovechamos para ir a comprar a un
super cercano y reponer la despensa.
Con
la compra de vuelta a bordo, dedico el resto de la mañana a mantenimiento del
Bahía, revisar timonería, motor, colocar guiacabos en las escotas de génova y
algunas cosillas más.
Medio día, abandonamos el puerto en dirección
a la cala Palmer, navegamos a vela con un buen viento sur, fondeamos cerca de
las marcas limítrofes de la playa y aprovechamos a bañarnos y comer.
No
tenemos prisa en iniciar la travesía a Melilla porque a primeras horas de la
tarde hay calma chicha, pero después de sestear un buen rato, a las cinco y
media levantamos el fondeo y a motor iniciamos la travesía, noventa y tres
millas por delante, cruzando todo el mar de alborán.
Enseguida
trazo el rumbo, meto el punto de destino en el GPS y conecto el piloto
automático, con mar llana a pocas revoluciones hacemos poco más de 6 nudos, no
hay prisa en llegar, así que como la previsión es de calmas, hemos de ahorrar
combustible.
No
hay demasiada actividad en el golfo de Almería, solo un ferry de la ruta a
Melilla y algunos veleros en la lejanía sirven de entretenimiento visual. Yo
conecto también el ordenador con el AIS para hacer más amena la navegación,
controlando a los mercantes que navegan por el mar de Alborán en cuyo tráfico
nos internaremos horas más tarde.
Hemos
largado un currican por popa y seguimos navegando a poco más de 6 nudos. El
primer mercante aparece por babor, tal como lo preveía el AIS, no hay
compromiso y nos pasa por proa a una milla, poco a poco tomamos contacto con
varios más pero pasan bastante más alejados y finalmente tenemos uno por
nuestro babor que parece venir a rumbo de colisión, mantenemos constante
atención, e incluso a tres millas reduzco un poco nuestras revoluciones del
motor, para no hacerlo maniobrar y la maniobra ha sido efectiva, pues ha pasado
por proa a menos de media milla.
Cruzar
el mar de Alborán es como atravesar una carretera en hora punta, pero con más
tiempo para reaccionar, finalmente alcanzamos el otro lado del canal de
navegación de unas diez millas de ancho sobre las 22 horas, preparo la cena en
el momento que una brisa de poniente empieza a entrar, suficiente para navegar
a vela.
Acabamos
la cena, desplegamos génova y quitamos el rizo de navegación a motor, 10 nudos
de través que nos impulsan a la misma velocidad que traíamos a motor, la mar
lisa, una gozada..
Domingo
9
La
luna en sus primeros días de menguante sale para iluminar la preciosa noche,
incluso el viento ha subido un poco a F4, navegamos de lujo. Las guardias las
haremos Joakin y yo, hemos dejado los mercantes atrás, pero ahora son los
pesqueros a los que tenemos que prestar atención, estos ni llevan AIS y son más
imprevisibles en sus rumbos.
La
primera guardia la la realiza Joakin, cuando el curri que no habíamos retirado,
dispara el carrete, desde la cama lo oigo y salgo disparado porque Joakin no
acierta a frenarlo, cuando yo lo intento vero que la tensión en el sedal es
enorme, ha picado algún bicho de más de 50 kilos, paramos el barco, pero poco
después deja de tirar el sedal, lo recogemos y aunque sigue el señuelo, uno de
sus anzuelos estaba totalmente doblado.
Seguimos
a nuestra marcha, el viento no ceja aunque la mar se ha encrespado a marejadilla. A las 3 horas cambio de
guardia, el Bahía navega con el piloto automático, bajo la espléndida luna. Las
primeras luces africanas ya se ven en el horizonte y del faro de Tres Forcas
vemos sus tenues destellos. Casi a su través estamos cuando amanece, algunos
pesqueros siguen faenando en la zona y una patrullera marroquí hace guardia no
muy lejos.
Entramos
en el puerto de Melilla a las 9h 30 minutos, amarramos en el primer pantalán
libre, aunque enseguida nos asignan el nuestro, muy cerquita. La flota de los
cofrades de la taberna, que hacen la ruta de Alborán aún están amarrados,
saludo a Enrique, Luis y algún otro, luego de amarrar definitivamente y
arranchar todo, visito con Joakin el Sonrisa de Luis y Marga, pronto ellos
salen a continuar el crucero con el resto de la flota tabernaria.
Yo
dedico el resto de la mañana a inscribir el Bahía para las regatas de la semana
náutica. Pronto aparece Dani y los navegantes de Algeciras, con los que en
teoría venimos, me anuncian que el Viejo Lobo ha sufrido una trombosis, que
está bien, pero no ha sido conveniente que viniese.
Por
la tarde damos una vuelta por la parte vieja de la ciudad, despoblada en la
canícula de la tarde festiva.
Cernamos
a bordo y ya no salimos.
Lunes
10
Acabo
de realizar la inscripción para la regata de aproximación de mañana martes,
luego salimos a entrenar, con poco viento, ensayamos a trasluchar con el spi,
muy bien por cierto, enseguida se ha cogido entre los cuatro la dinámica de la
maniobra.
Comemos
una siesta y salimos a pasear por la parte nueva, hacemos compras en un
supermercado de SuperSol cercano al puerto.
A
las 8 hay reunión de patrones en el náutico melillense, acudo mientras los
chicos se dan una vuelta por la ciudad.
Cenamos
abordo.
Martes
11
la
noche ha sido un poco movida por la lluvia y el viento que ha comenzado a
entrar, hemos de amarrar más en corto el barco.
A
media mañana la sensación es de que no se va a salir, tampoco es que nos
parezca excesivo el viento, pero en el anemómetro marca 22 nudos aunque parece
que fuera hay bastante más.
A
las 11 el comité ha dictado aplazamiento en tierra hasta la 1, cuando se ha
hecho otra reunión de patrones con nuevo aplazamiento hasta las tres y media,
Por
la tarde, las condiciones meteorológicas han mejorado ostensiblemente y el
comité decide hacer la regata. A las 4,30 se da arriada de aplazamiento y en
media hora estamos en el agua.
Izamos
mayor en la dársena portuaria, en la bocana se ven unas olas considerables por
los solo 10 metros de calado, por poco no rompen, pero a ojo superan con creces
los 3 metros. Salimos a motor los primeros, el viento ha venido a menos y no
hay más de 10 nudos. La mar fuera también es considerable, incluso caótica,
poco a poco los barcos van saliendo, somos 50 los inscritos, aunque creemos que
algunos se han quedado en el amarre.
El
comité divide la flota en dos tamaños RI0, RI1 y RI2 en el primer grupo y el
resto en el segundo.
A
las cinco y media se da la salida a nuestro grupo, en la que estamos unos 20
barcos, la regata es un recorrido costero de solo unas 8 millas. Nos situamos
bastante bien, pero con solo diez nudos, las grandes olas de proa y la tonelada y media de lastre en pertrechos y
avituallamiento que arrastra el Bahía, es un severo handicat para seguir a los
galgos regateros, First 40.7, 36.7, Jod 35, X35, etc. y nos cuesta estar a la
altura de otras ocasiones, pero nos conformamos con mantenernos por delante de todos los
cruceros, incluso por delante de los dos gigantes de la flota el Pau IV y el
Marmore 4, Oceanis 57 y Oceanis 523, aunque con estos libramos una dura pugna
por ganarlos en tiempo real.
Para
infortunio de los barcos más lentos de la flota, poco a poco, el viento va
esfumándose y por la emisora se van oyendo los primeros retirados y aunque en
las dos últimas millas tenemos una brisa de tres o cuatro nudos, continuamos
con nuestro mach-race particular con el Pao IV, al que tenemos pegado a la
popa, sin conseguir adelantarnos.
Finalmente
cruzamos la meta en octavo lugar, unos segundos por delante del Oceanis,
contentos de haber hecho una buena regata.
La
nota la hemos dado al quedarse pinchado el mail de la emisora , cuando hemos
dado la entrada y se han oído los comentarios en toda la flota, menos mal que
no ha habido ninguna parida malsonante.
Por
la noche ha sido la entrega de trofeos y estos se han repartido entre los tres
primeros de las flotas de aproximación, nos hemos quedado un poco mosqueados
cuando el tercer puesto, en la flota de Algeciras, a la que pertenecemos, se lo han dado al Qeen Veli que
ha llegado a más de 45 minutos de nosotros
Miercoles
12
A
primera hora ha llegado Agapito patrón del Qeen Veli, para decirnos que ha
puesto una protesta ya que hubo un error en la clasificación, ya que nos
corresponde el segundo puesto, o en caso que no prospere, seríamos terceros, ya
le he dado las gracias y que el trofeo es lo que menos me importa, estaba
preocupado por que nos dejen fuera de la subvención, cosa que no es así.
Aclarado
el asunto, hago la inscripción para la Semana Náutica, más camisetas al
armario,
Luego
limpio el barco y paso el resto del día a bordo, poniendo al día mis escritos
en el foro y en el diario, mientras los muchachos se van a dar una vuelta por
Melilla.
Jueves
13
De
nuevo a inscribirse porque los chicos de la organización me han traspapelado la
que hice ayer, aunque más tarde ha aparecido, ya veo que la desorganización
está siendo el caballo de batalla de la organización, dedicamos el resto del
día a visitar la ciudad y por la noche hay en el real club marítimo una
pinchitada de bienvenida, a base de pinchos morunos que no ha estado nada mal.
Viernes
14
Primer
día de regatas, hoy toca barlovento sotavento, nos defendemos como podemos y
acabo contento porque las trasluchadas han ido bastante bien en las dos
bajadas, al final octavos, contento porque con la carga que lleva el Bahía poco
más podemos hacer, que no sea ganar a los cruceros.
Nos
ha sorprendido una segunda manga ya que ha habido que esperar bastante a los
rezagados de la primera manga.
En
la segunda la salida ha sido un poco peor pero las cosas poco han cambiado, no
pifiamos demasiado en las maniobras y al final nuevamente octavos, parecemos
abonados a ese puesto.
En
la marina todas las noches hay un buen ambiente, actuaciones en directo, copas
y demás entretenimientos de los que particularmente no soy muy partidario,
aunque mis chicos no se pierden algunas salidas, incluso yo trasnocho algo más
de lo habitual para ir a tomar un helado a un buen lugar que hemos encontrado
en la ciudad.
Sábado
15
Hoy
segundo día de regatas, A primera hora nos han convocado a los patrones para
cobrar la subvención de 600\ importante aliciente para haber venido hasta aquí.
Con
los billetes verdes en el bolsillo, hoy toca la etapa costera, una navegada de
10 millas hasta una boya en los bajos de Tres Forcas, hoy es nuestra
oportunidad de remontar algún puesto si hacemos una buena estrategia, como el
rumbo es un descuartelar.
Para
empezar han adelantado dos horas la salida, lo que nos ha cogido un poco a
contra pie, aunque no ha habido problemas para estar a tiempo. Como hay boya de
desmarque, es necesario hacer una buena salida y hoy la afino un poco más
agresivamente, con lo que hemos tenido nuestros más o menos con los gallos
regateros, siempre acostumbrados a pelear entre ellos y no acostumbrados a que
un crucero les tape el viento, como hemos hecho en esta ocasión, haciendo que
nosotros salgamos con viento limpio, perjudicando a el Charro V y al Sirius IV,
la maniobra ha servido para que no se nos escapen demasiado los gallos, pero
sigo sintiendo como el Bahía a pesar de navegar bien, va excesivamente lastrado
y le falta ese medio nudo que nos hubiera echo estar más cerca de la cabeza.
Aún
así, gano todo el barlovento que puedo y a dos millas de la boya, somos los
primeros en izar spi, aunque no haya sido demasiada la ventaja arriada y
trasluchada ha sido bastante limpia para la reducida tripulación con que
contamos, pero seguimos ahí en la pelea, misma táctica, ganar de nuevo
barloventa para izar de nuevo el segundo spi por el lado de estribor. Pero todo
no nos podía salir bien y el viento ha ido amainando, lo que nos perjudica
ostensiblemente, frente a los ligeros regateros.
Dentro
ya del puerto comercial hay que pasar dos balizas, pero con la aparente
situación de la primera, arrío spi demasiado pronto, un claro error ya que
apenas hay viento dentro y tenemos ambos spis sin ordenar.
Alcanzamos
la segunda boya como podemos y ya a la meta doscientos metros que hacemos más rápidos de través, pero
cuando estoy enfilando el faro rojo del espigón y el boyarín, como en la
primera regata, los chicos me avisan de que por estribor está el barco del
comité junto al boyarín, entonces dudo de que hayan cambiado la meta y como no
veo a nadie en el espigón rectifico la entrada, y paso entre el boyarín y el
barco, como no he oído el pitido de entrada, algo no va bien y entonces me doy
cuenta del error, en el espigón veo al visor medio escondido entre los bloques,
enseguida doy ordenes de virar para volver a pasar la línea de nuevo, con lo
que hemos perdido un tiempo precioso.
Al
finar agarro un buen cabreo, por que ese barco situado donde no debiera ha conseguido despistarnos y no solo a nosotros,
hasta por radio hemos oído que la propia organización les ha llamado la
atención, pero la faena ya estaba echa para nosotros.
Eso
nos ha supuesto nuevamente un octavo puesto aunque a solo 2 minutos del Noticia
el First 40.7 de Algeciras, al que hasta ahora no habíamos podido
acercarnos.
Mientras
los chicos recogen el barco, yo cojo el coche que la organización nos ha dejado
a la flota de Algeciras, a la cual pertenecemos y me voy al aeropuerto a buscar
a María, que llega a las 5,30. Luego de volver a la marina y organizar todo,
salimos a dar una vuelta por la ciudad y cenar unos pescaitos en el chiringuito
playero de los Carabos y paseo hasta el centro a despedirnos de la heladería.
Domingo
16
Hoy
marcha Iñigo de vuelta a Bilbao en avión, contento de las dos semanas que ha
pasado con nosotros, ha sido un buen elemento, que en su primera navegación ha
sabido estar muy a la altura de las circunstancias, tanto en convivencia como en
los quehaceres de la navegación, a pesar de haber recibido alguna bronquilla,
pero ha sido un buen tripulante, divertido y colaborador, me alegro de que
Joakin lo trajese.
Ya
llevo desde ayer dando vueltas al asunto de no salir en la regata de hoy, lo
comento a los tripulantes y todos están de acuerdo, es mejor volver a poner el
barco a son de crucero, con tranquilidad y marchar hacia Ceuta antes de lo que
habíamos programado.
Para
mayor alegría, ya se ha abierto la gasolinera para llenar los 90 litros de
gasoil, que aporta la organización como parte de la subvención, pero la sorpresa
ha sido, que no son 90 litros, sino lo que quepa en los tanques, por supuesto
que he llenado todo a tope, 190 litros, hasta las garrafas que llevo para
gasolina.
Atraco
de nuevo de proa para meter el fondeo principal, que habíamos dejado en el
pantalán, izamos la neumática, que habíamos dejado en el agua, dejamos todo
listo, preparo la comida y después de comer, nos despedimos de Iñigo y salimos
rumbo a Ceuta.
Con
un vientecito de F3 arrumbamos hacia el cabo Tres Forcas, navegando a un
descuartelar. Allí, por el través vemos a toda la flota en el campo de regatas,
me queda un sabor agridulce por no estar compitiendo, pero por otra parte me
siento mejor navegando libre, con todo el mar de Alborán por delante.
En
poco más de una hora alcanzamos el cabo, navegamos rápido. Los altos farallones
de la recortada costa da un aspecto singular al lugar, algunas calas desiertas,
sin ningún tipo de acceso más que por mar, invitan a perderse unos días, pero
andamos justos de fechas y anoto el lugar para el futuro.
La
edificación que sostiene el faro de este prominente cabo, está a la altura de
la belleza del lugar, en nuestras retinas queda impresa una imagen que
perdurará por tiempo.
Todo
no siempre puede salir a pedir de boca y ese viento que las predicciones
meteorológicas nos iba a llevar en volandas hacia el oeste, se va esfumando por
momentos y hemos de arrancar el motor a la caída de la tarde, menos mal que no
es por mucho tiempo ya que una brisa nocturna es suficiente para navegar a
cinco nudos, no tenemos prisa, así que llegaremos un poco más tarde de lo
previsto, los delfines nos acompañan a ratos, para alboroto de Rufino.
Las
guardias, como siempre, María y yo las primeras tres horas y las horas
centrales de la noche, Joakin y Enrique.
Lunes
17
Hemos
pasado una noche deliciosa, el firmamento estrellado en todo su esplendor, sin
contaminación lumínica, nos hace disfrutar como pocas veces, sacando buen
partido al buscador de estrellas, reconociendo muchas de las que ni siquiera
hemos oído nombrarlas.
La
madrugada es bastante húmeda, el rocío ha empapado toda la cubierta del Bahía y
una tenue bruma vela la salida del sol. La electrónica nos sitúa a escasamente
veinte millas de punta Almina. Por radio contacto con la flota del foro que
está dando una tourné mediterráneo, hablo con Luis y Enrique y unas millas más
adelante nos cruzamos con el Gladiador, al que saludamos efusivamente.
A
medio día entramos en Ceuta, pedimos amarre en marina Hercules, nos ponen donde
la anterior vez que pasamos por aquí. El calor aprieta bastante, esperamos a
que remita un poco para salir de compras y reponer la despensa,
Dos
viajes al supermercado, han sido necesarios para acarrear la comida.
No
hacemos nada especial, cenamos abordo, Joakin y Enrique salen a echar un
vistazo a la Ceuta nocturna.
Martes
18
Hoy
madrugamos bastante y para las siete de la mañana nos preparamos para soltar
amarras, justo cuando empieza a amanecer, tenemos intención de llegar hasta
Sancti Petri, donde Enrique cambiará de barco para embarcarse en el Spunffer y
continuar hasta Bilbao.
El
estrecho nos recibe con poco viento y neblina, en el AIS tengo controlado el
tráfico que hoy no es mucho. Ponemos proa a motor, con la mayor izada a Tarifa,
veremos como se comporta la corriente que en el centro del canal siempre entra
hacia el Mediterráneo.
El
primero de los mercantes por babor ya veo que pasamos con holgura por su proa
aunque no lo veamos y alcanzamos la zona de separación de tráfico sin tener que
preocuparnos nada más de los que nos encontraremos por estribor, que salen al
Atlántico. Tampoco hay mucho tráfico por este lado y únicamente un ferry que ha
salido de Algeciras se empeña en fastidiarnos, pero la sangre no llega el río,
a pesar de que hace un rato hemos desplegado el génova y parado el motor y su
capitán en una perfecta curva ha venido hacia nosotros pasando a escasos
cincuenta metros de nuestra proa, cuando podía
haberlo hecho por popa, sin apenas modificar el rumbo, pero como suele
decirse, el pez grande se como al chico y a algunos capitanes parece que les
molesta que un simple velerito se inmiscuya en sus dominios marítimos.
Una
vez el dichoso ferry nos ha adelantado, izamos spi y la navegación se torna más
airosa, además que por misterios de este estrecho, la corriente en contra no es
mayor de nudo y medio.
Es
la primera vez en todas mis travesías por el estrecho que lo hago con spi y
esto es para recordarlo. A la altura de Tarifa, la contracorriente es favorable
y el GPS ya marca diez nudos.
Los
Cabezos los dejamos por babor y a la altura de punta Paloma hemos de arriar el
spi porque una rolada nos obligaría a trasluchar y con la neumática que
llevamos en proa, la maniobra sería harto complicada así que abajo y además
como el viento a subido a 15 nudos, prefiero navegar a orejas de burro con el
génova atangonado por barlovento.
A
la altura del cabo Trafalgar, retiramos el tangón, que el viento sigue rolando
y hemos de pasar el génova a la otra banda, el bajo de la Aceitera la dejamos
por babor, también es la primera vez que lo hago, acercándome tanto al faro,
pero la mar es bella a pesar de la intensidad del viento.
Un
arte de pesca bien señalizado, lo que parece una pequeña almadraba, nos hace
dar un pequeño rodeo antes de poner proa a la ría de Sancti Petri.
El
canal de entrada se encuentra muy bien balizado con lo que no tenemos problemas
con los arenales, aquí nos encontramos con Ignacio y su Spunffer con quien se
quedará Enrique para acompañarle hasta Bilbao.
Intentamos
encontrar amarre para pasar la noche, tarea imposible, por lo atestado de
embarcaciones que se encuentra la ría, así que decidimos ir a parar a Cadiz.
Nos
vamos los dos barcos, pongo pro a ala salida, viento de proa y la ría en
vaciante, al paso por la piedras de los Morenatos las olas de corriente que se
forman nos cogen de improviso y clavamos la proa en ellas, sin haber tenido la
precaución de cerrar los portillos de cubierta, lo que provoca una gran
cantidad de entrada de agua, mojando todo el camarote de proa, aunque la peor
parte se la ha llevado el ordenador principal, que con el agua que le ha caído
ha fallecido.
Mi
cabreo es monumental por el fallo tonto cometido, error que me ha costado
quedarme sin AIS y sin comunicaciones vía satélite.
Entramos en Cádiz amarrando en puerto América, con el humor un poco menos agrio y sorprendidos de tener junto al amarre al mítico Pen Duick II de Eric Tabarly
Página actualizada 20090912