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SEMANA SANTA, LA PROCESION VA POR DENTRO
2009/04/10
Jueves
Amanece como estaba previsto con viento y cielo encapotado, pero aún no
llueve. Aprovecho a colocar la pieza protectora del motor del fondeo, luego
voy a comprar un cubo para hacer los anillos a los sacos guarda drizas,
paso casi toda la mañana fabricando uno de los sacos y lo dejo colocado,
mientra María se ha sumado a la clase de patrón de yate, con Rocío.
A
medio día, llegan Eduardo y Loli a pasar unos días con nosotros, comemos
abordo, sesteamos un rato y nos preparamos para la kdd que hemos organizado
con los cofrades de La Taberna del Puerto.
A
las siete de la tarde Rocío nos avisa de que la gente está llegando al bar
del náutico, nos arreglamos un poco y para allí nos vamos.
Retreber
con su mujer, Vaipolovento, con la suya, Pawnee, Marauca y alguno más, con
algunos hacía casi un año que no nos veíamos, desde la kdd de Combarro
Bajo
un buen chubasco, vemos en la lejanía de la Ostreira, un velerito se encamina
al náutico de Caramiñal, es el Shanguan del cofrade Deigloria que viene
desde Portonovo con Chollo, Piños y un par de tripulantes más.
Me
acerco al pantalan a saludarles en cuanto amarran, aunque aún hemos de esperarles
media hora más a que se cambien y se acicalen un poco. En varias tandas nos
hemos reunido las venticuatro personas que estábamos previsto asistieran,
incluso Andrey, el polaco, se ha sumado a la quedada. Tomamos un par de vinos
antes de ir al restaurante de María Castaña, donde cenamos en buen ambiente,
nos ponen empanadas de zamburiñas y berberechos, pulpo que está bueno y churrasco,
postres copas y demás.
Al
término de la cena, sobre la una de la madrugada, los del Bahía nos vamos
a dormir y los demás de copas, que mañana toca navegación.
Viernes
10
No
madrugamos demasiado, día radiante aunque frío, si bien se ven en la lejanía
negros nubarrones que cuando pasan por encima descargan una buena mojadura.
Tenemos
intención de acompañar al Shanguan hasta Portonovo, he quedado con José,
Deigloria en el foro, su patrón, de salir entre las 11 y las 12, pero antes
que ellos, ya tenemos el barco listo para zarpar y decidimos esperarles fuera,
aprovechando la brisa de diez nudos que sopla del sector norte.
No
tardamos en tener la mayor izada, con María a la caña, Eduardo y yo a la
maniobra de desplegar el foque y Loli, en su primera navegación en el Bahía,
expectante y un poco asustada ante las dimensiones y el maniobrar del barco.
Ponemos
rumbo hacia el centro de la ría. Desde el norte unos nubarrones presagian
la llegada de un fuerte chubasco, como hemos de esperar todavía un buen rato
al Shanguan, hacemos rumbo hacia Villagarcía de Arosa, remontando la ría,
pero con brisa por la aleta, para salir de la influencia del chubasco que
se acerca con rapidez.
Esta
vez le ganamos la partida, porque en media hora hemos navegado rápido y
vemos como en la zona de La Puebla, unos cortinones de lluvia nos hubieran
cogido de lleno, aún así, el viento producido por la tormenta, nos afecta,
haciendo que la superficie del agua se rice y nosotros ante la previsión
de que suba aún más, tomamos un rizo a la mayor.
El
chubasco es muy localizado y pasa rápido, por lo que viramos y ponemos rumbo
ría abajo, llamamos al Shanguan y nos dicen que están prestos a soltar amarras
tras la tromba de agua que les ha caído encima.
Ahora
hemos de ceñir un viento de algo más de 15 nudos, mantenemos el rizo evitando
que el Bahía escore demasiado, ya que Loli está un poco asustada y no es
cuestión que lo pase mal, hemos venido a disfrutar, aunque poco a poco va
tranquilizándose al comprobar como nosotros disfrutamos de la navegación.
Antes
de llegar a la altura de la Isla de Arosa, alcanzamos a cinco veleritos
del la escuela de vela Cina, que hacen prácticas con un par de viejos Mosqueters
y otros tres veleros, no menos antiguos. Les adelantamos con rapidez y a un
par de millas por nuestra amura de estribor vemos en los aledaños de la punta
de Cabío al Shanguan desplegando el foque.
En
el Bahía las Islas, en cuanto ha bajado un poco más el viento, hemos subido
de nuevo la mayor al completo, pero ha amainado tanto, que casi nos paramos
en nuestro avance al encuentro del barco de nuestros amigos. No tenemos prisa
y ante la confianza de que el Bahía es algo más rápido que el Barracuda 45
no arrancamos el motor para salir de la encalmada, ya les alcanzaremos.
A
partir de la baliza Ter, junto a la Isla de Arosa, salta de nuevo la brisa,
entre bateas acortamos distancia, parece que estamos de regata, somos 4
los barcos que navegamos al mismo rumbo. Con brisa de 10 nudos, al desacuartelar,
navegamos rápido e iniciamos la caza, aunque el Shanguan ha virado a nuestro
encuentro para esperarnos, enseguida nos ponemos a su par dando comienzo nuestra
regata particular hacia Portonovo.
A
medida que salimos fuera de la ría el viento del norte se refuerza bastante
y a la altura de Pombeiriño ya pasa de los 25 nudos, con toda la mayor y el
foque autovirante navegamos de aleta cercanos a los 9 nudos y el Barracuda
lo tenemos ya por nuestra popa, sin perder demasiada distancia, no así un
Bavaria 39 que también nos precedía, han tomado rizos y han quedado atrás
con rapidez.
Mantenemos
rumbo a la isla de Ons, al salir de la protección de Sálvora, en mar abierto,
entra también del norte una mar de fondo en torno a los 3 metros, es la
mar que María tenía ganas de navegar, una mar que raramente se encuentra
en el mediterráneo, me pide el timón para ir acostumbrándose a ese tipo
de navegación, la enseño a anticiparse a la ola y llevar la proa recta, la
cuesta un poco pero todo es cuestión de meter horas.
Por
detrás el Shanguan ha perdido algo de distancia y por delante, creemos que
es el A Balexa, un Oceanis 44 de La Puebla, cada vez lo tenemos más cerca.
El viento ha bajado bastante, cosa que aprovechamos para trasluchar a menos
de media milla del los acantilados de Ons, ahora navegamos proa al bajo de
la Fagilda, que se encuentra cerca de tierra firme, el Balexa ha vuelto a
trasluchar, pero nosotros aguantamos el bordo hasta las proximidades de
la boya roja de canal que delimita el bajo, del que se ven un poco más adelante,
los penachos blancos de la mar de fondo rompiendo en él.
Nueva
trasluchada y ahora el rumbo nos da para dejar el torreón del bajo Picamillo
por estribor. La brisa se ha debilitado considerablemente en la zona, la
particular regata se ha decantado claramente a nuestro favor, el A Balexa
en este bordo ha perdido su posición delantera y el Shanguan ha quedado muy
atrás, estaba tentado de izar el spi, pero me ha parecido que hubiera sido
ir de “sobraos” frente a nuestro amigos, así que se queda en la bolsa. Entramos
en la ría de Pontevedra con el siguiente bordo, derechitos al antepuerto
de Portonovo, arriamos velas y en un momento atracamos a la cabecera del
primer pantalan.
Un
cuarto de hora después hacen su entrada nuestros amigos, a los que echamos
una mano en el atraque, en sus caras aún se notan las huellas de la pasada
noche festiva, y por lo que han contado en sus cuerpos también.
Preparamos
una comida rápida aunque solo se quedan a comer Alex con su mujer y sus
hijos, que han venido a esperarle y Piños.
Cuando
se van, también nosotros sesteamos un poco antes de salir a cenar por las
poco pobladas callejas de Portonovo.
Sábado
11
Algún
chubasco ha mojado de madrugada la cubierta del Bahía, pero en el momento
de levantarnos el cielo se encuentra bastante despejado, aunque los nubarrones
tormentosos se dejan ver en las montañas del interior galaico.
Eduardo
y yo aprovechamos de buena mañana para acercarnos a un supermercado y abastecer
la precaria despensa del barco, aprovecharemos el día para navegar de vuelta
a la ría de Arosa, comer fondeados y disfrutar del buen tiempo que está previsto
para hoy.
Pagamos
la reglamentaria estancia en el náutico y a las 11h abandonamos Portonovo
hacia el cercano náutico de Sanxenxo para cargar gasoil. Una vez repuestos
izamos velas, pero la calma es casi total en la ría, avanzamos a motor con
la esperanza de encontrar viento fuera, entre Ons y la punta de la Fagilda,
pero nada, salvo alguna ligera racha que nos anima a detener el motor, por
breves minutos, casi toda la navegación hasta Arosa es por empuje mecánico,
además el tiempo corre deprisa y queremos decidir donde fondearemos para preparar
la comida tranquilamente.
Dentro
de la ría arosana, ha saltado de nuevo el viento del norte, así que la previsión
de fondear en el Areoso lo dejaremos para otro momento, ya que en esas condiciones
la estancia es muy complicada, por el poco espacio de un fondo adecuado, así
que decido ir a la otra margen de la ría, la derecha, fondearemos en la playa
de la Corna.
Pasamos
junto a la isla Rua, dejándola por estribor, para que Eduardo conozca un
poco mejor los entresijos de la ría cuando navegue con el Xarpa II, por estas
aguas, el verano próximo.
No
hemos detenido el motor a pesar de que el viento ha subido un poco, pero
viene justo de donde pretendemos llegar y tenemos prisa por llegar al fondeadero,
aunque ya llevo un rato liado con la cocina.
Largamos
el ancla en 7 metros, tenemos la marea casi en pleamar. La playa de La Corna
o de Palmeira es un buen lugar para estar, de fondo no demasiado bueno cubierto
de algas, el ancla no agarra bien cuando hay bastante viento si no se largan
muchos metros de cadena.
Tras
comernos unas exquisitas anchoas de Santoña traídas por Loli y Eduardo y
un buen cocidito de lentejas, levantamos el fondeo para disfrutar del viento
vespertino que se ha levantado, veinte nudos que nos hace ir de un lado
al otro de la ría en un santiamén, nos acercamos a que nuestros invitados
vean de cerca el Areoso, pero ha sido una visita fugaz ya que a la velocidad
de siete nudos no nos ha permitido muchas contemplaciones, maniobramos virando
y vuelta al centro de la ría entre las bateas.
La
tripu tiene ganas de seguir disfrutado de la tarde, aunque Loli no está
muy convencida de la escora que llevamos y según nos ha relatado después,
entre risas, la letanía ha sido manifiesta agarrada a los guarda mancebos
de babor.
Proseguimos
ría arriba por la margen derecha, hacia la península de Cabo de Cruz, nos
internamos de nuevo entre bateas, a babor la ensenada de Triáns y su bonita
playa para fondear, vamos hacia Rianxo, pero poco antes de llegar, unos
amenazadores comulo-nimbos que aparecen por el norte, tras los montes de
Treito, nos hacen dar media vuelta, rumbo a nuestro amarre en La Puebla.
En
menos de una hora tenemos el barco en el pantalan amarrado y arranchado,
ha sido falsa alarma, pero tampoco es que nos apeteciera colocarnos los trajes
de agua y aguantar un buen chaparrón. Hoy ha sido un día fenomenal, 35 millas
recorridas disfrutando de cada momento, de cada rincón, de las conversaciones
amenas y como no, de las coplillas que nos ha deleitado Loli, todo un descubrimiento.
Domingo
12
De
nuevo ponemos el barco a son de mar, para aprovechar la mañana por la ría.
El
viento es casi nulo, poco antes de las 11 horas, pero el sol brilla con
intensidad, a pesar de algunas nubecillas que lo ocultan por momentos, avanzamos
a no más de tres nudos haciendo bordos hacia el Areoso, esta brisa del sur
es ideal para fondear allí, comeremos y vuelta a La puebla ya que nuestros
invitados tienen que marchar para Santander.
María
se esfuerza en aprender a sacar el máximo rendimiento a las cualidades del
Bahía con poco viento, entre tanto yo que me dedico a la cocina, Eduardo
la corrige algunos errores, por el contrario a Loli se la nota disfrutar hoy,
la ría como una balsa de aceite y el mástil del barco tieso como un poste.
Llegamos
al Areoso algo más de dos horas después de haber salido, como era sabido
tenemos el mejor viento para el fondeo, ponemos proa a la playa muy despacio,
en poco más de la eslora del Bahía, la sonda sube de los 15 metros a los
3, momento que largamos el ancla quedando en posición correcta.
Hoy
no podemos demorarnos demasiado en la comida, a pesar de que ha sido la
demás calidad en lo que llevamos de crucero santo, empanada de zamburiñas,
fabes con almejas y chipirones en su tinta, todo menos la empanada, cocinado
a bordo.
La
brisa del sur se ha reforzado con las primeras horas de la tarde, ideal
para volver rápidos hacia La puebla, izamos la mayor en el mismo fondeadero,
levantamos el ancla, desplegamos foque y salimos escopeteados entre las bateas.
En un cuarto de hora ya hemos cruzado la ría, estamos en su parte más estrecha,
la distancia de la isla de Arosa y la punta de Cabío, milla y media más
o menos, cruzamos para acortar por dentro de la Ostreira y navegando a vela
hasta el mismo puerto, arriamos velas y atracamos con rapidez.
Despedimos
a Loli y Eduardo, para que salgan cuanto antes hacia Santander, mientras
María y yo nos quedamos a recoger todo.